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En Contexto. El lado oscuro de la emergencia nacional

Hugo López-GatellTomada de video

Las condiciones sanitarias y económicas son totalmente asimétricas entre las zonas urbanas y rurales

La fórmula adoptada por el gobierno mexicano para enfrentar a la pandemia de la Covid-19 profundizó la desigualdad social y agudizó las condiciones de pobreza extrema por ingresos, además de que puso en duda la eficacia de sus esquemas asistencialistas y mostró que estos programas, por su carácter propagandístico-electoral, lejos de atenuar la curva de contagio con la velocidad y efectos anunciados, agravó la situación de la población más vulnerable.

El número diario de contagiados, que nos acerca a los 700 mil casos confirmados y casi 73 mil 500 muertes hasta el momento, mantiene una curva estadística en ascenso que aunque resulta relativamente más tolerable en las zonas urbanas, es muy grave si lo analizamos en términos municipales, especialmente en las áreas rurales.

Por ejemplo, hemos asimilado cuando la estadística oficial nos dice que el mayor número de casos de la COVID-19 se concentra en las zonas metropolitanas, principalmente en las del Valle de México, Monterrey, Puebla-Tlaxcala, Villahermosa, León, Guadalajara y Mexicali.

Lo mismo pasa cuando escuchamos que 8 de cada 10 defunciones por Covid-19 han sido de residentes en esas áreas y hasta que el 43.7 por ciento de los fallecidos padecían de hipertensión y 37.9 por ciento de diabetes preexistentes o que la mayoría tenían más de 60 años.

Pero lo que no sabíamos y preocupa es que en las zonas metropolitanas de Toluca y Puebla -Tlaxcala residen amplios sectores que viven en condiciones de pobreza y que sus edades son menores de 50 años. En el caso de Toluca esta población representa el 48.8 por ciento y en Puebla-Tlaxcala 47.6 por ciento y que por razones de subsistencia tiende a concurrir a las grandes ciudades.

Además, de esos segmentos CONEVAL indica que las zonas metropolitanas con el más elevado número de contagios activos registrados (más de 5 mil) están en la de Mérida con 14.6 por ciento y en la de León con 9.5 por ciento. Para dimensionar el problema, en la zona del Valle de México se concentra 18.4 por ciento de los casos activos de todo el país, prácticamente uno de cada cinco.

Es ahí en donde se ha centrado la atención de la opinión pública para dar la sensación de éxito en la forma de la actuación del gobierno contra la pandemia.

Sin embargo, poco o nada sabemos de lo que ocurre en las zonas metropolitanas de Acapulco, Orizaba, Chilpancingo, Poza Rica, Cuautla, Minatitlán y Tehuacán, en donde más de la mitad de la población se encuentra en situación de pobreza y en las que se registra el número más elevado de casos de contagio grave por COVID-19.

En la metrópoli de Acapulco existen más de 5 mil 950 casos, mientras que en las otras hay entre mil 50 y 2 mil 150 casos.

Pero en la frontera norte, de la que solamente Donald Trump se acuerda, las zonas metropolitanas de Mexicali, Reynosa y Tijuana son las que tienen más registros de COVID-19, que representan entre 4 mil 550 y 7 mil 350 registros. De los 38 municipios en la frontera norte, solo en el de Hidalgo, Coahuila no se han registrado casos positivos.

Más todavía, en los 709 municipios más pobres del país (con 80% o más de población en situación de pobreza); se han registrado 3 mil948 casos positivos de los cuales 309 son casos activos. Pero en 435 de los 623 municipios en donde su población es indígena se han registrado casos de COVID-19 y en 30 de ellos hay más de 100 casos.

Sobresale Tamazunchale, en San Luis Potosí, que permanece como el municipio con el mayor número de casos positivos desde junio; para el 4 de agosto, señalan los datos de CONEVAL, registró 899 casos y 48 defunciones.

Y por lo que se refiere a los 324 “municipios de la esperanza”, en 161 de ellos se han registrado casos de COVID-19. El promedio de contagio por municipio es de 20 casos.

Las condiciones sanitarias y económicas son totalmente asimétricas entre las zonas urbanas y rurales, lo que ha agravado los niveles de desigualdad y pobreza.

Sería muy conveniente que de cara a la elaboración de la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos para 2021, los legisladores hicieran un reporte puntual de lo que harán para darnos luz sobre lo que harán para resolver lo que pasa en el lado oscuro de la realidad mexicana y mostrar que su prioridad está en el desarrollo nacional y no en las elecciones de junio del próximo año.

@luacevedop