Columnas

El terciopelo enmohecido o la oposición antiobradorista

Lozano en su papel de líder del Consejo Nacional Ciudadano.SAÚL LÓPEZ /CUARTOSCURO

La oposición en México es diversa

La primera imagen de los templos católicos tradicionales que recuerdo, por repudio, eran aquellos con olor a incienso sofocante e imágenes de bulto, de yeso, sangrantes, con pelucas sucias y trajes llenos de manchas de moho. Sé que en algunas comunidades parroquiales vestir a los santos es todo un tema simbólico y económico, el guardarropas de la santa o del Cristo en turno tiene diseños nuevos, con brocados de oro, lujosos y de gusto churrigueresco. Después del glamour, no dejo de olvidar en esos rostros de santidad, sufrientes, con ojos en éxtasis y las manchas blancas de moho que ilustran sus estáticas existencias.

La oposición en México es diversa: Por un lado tenemos a la oposición “tradicional”, es decir, a los grupos de izquierda radical, de oposición radical al gobierno por el hecho de ser gobierno o de perspectiva crítica y justa. En este sector podemos aglutinar a los siguientes grupos, aunque no todos tengan las mismas finalidades ni modus operandi: anarquistas, comunistas, socialistas, antisistémicos, zapatistas, grupos de guerrilla activa, ambientalistas, comunidades de las diversidades sexuales, derechohumanistas y ONGeros o sociedad civil organizada comprometida. Tienen un perfil crítico, de balance y usualmente de defensa de grupos marginados o vulnerados. Su visión política no tiene colores, se consideran apartidistas pero de política activa. Son contrapesos tradicionales, necesarios en cualquier espacio público y generan conciencia. La búsqueda en común será la de un mejor país para cualquiera que lo habite; sin hambre, sin impunidad ni corrupción, con servicios para sus habitantes y seguridad.

Por otro lado tenemos a la oposición “anticuada”, es decir, a los grupos de derecha (o de centro, si es que eso existe), herencia de una lucha contra el comunismo, lo distinto y lo que aparenta introducir, en lo general, una agenda internacional conspirativa, a saber: comunismo, socialismo, agenda de las comunidades de las diversidades sexuales, agenda abortista, agenda feminista, agenda de perspectiva de género, agenda de perspectiva de Derechos Humanos, agenda para la lucha de clases, agenda pro ateísmo y en síntesis, cualquier tema denominado “progresista” y que atente contra el estatus quo de nuestra sociedad. Estos grupos, pueden o no provenir de un origen burgués pero sin duda anhelan lo mismo: un capitalismo rampante y funcional donde el que más trabaja reciba más dinero y donde el Estado, aquella entidad malvada cuando gobierna la izquierda y bendita cuando está en manos de un estratégico dictador cristiano, sea cada vez mínimo. Creen en la autorregulación del mercado y en la justicia del origen: si naciste pobre, puedes ser rico y si naciste rico, puedes enriquecerte todavía más.

En su confusión, este último grupo ha decidido volverse antiobradorista, es decir, en contra del actual Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Él encarna, según sus posturas, un retroceso a la vida económica, política y social. Lo han consagrado un verdadero apóstol del mal que además es paradójico: Al mismo tiempo es amigo de Trump y de Maduro, comunista y conspirador con los grandes empresarios, progresista con ideas descabelladas y sus ideas son para volver al pasado, cristiano y ateo, en fin, se entiende la idea de lo absurdo de los planteamientos, sin embargo, han logrado agruparse y unificar este sentimiento desacreditando cualquier cosa que diga o haga, señalando lo que no hizo y no dijo y sacando de contexto sus palabras (lo mismo que le pasó a Ratzinger en Ratisbona con el descontextualizado mensaje sobre el Islam).

Su presencia es violenta y no debe tolerarse, se puede discrepar, que es un derecho a la libertad de expresión pero el grado de ofensas y burlas que han lanzado (incluso llegando a atacar a su hijo, menor de edad) no es parte del proyecto que nadie busca de un país. El argumento con el que defienden esta violencia es: Cuando ustedes (la izquierda institucional) estaban en la oposición decían cosas iguales o peores que las nuestras. Tienen razón, reconozco que muchos grupos cayeron en la misma pasión contra las anteriores administraciones y quienes las encabezaban, por eso mismo les invitaría a ser mejores, a tener una mayor estatura ética y mostrarnos los caminos que antes nos sugerían tomar: “el cambio está en uno” o “manifestándose y tomando calles no se logra nada”. Muéstrenos cómo se hace, que su paz y su inteligencia estratégica sean verdaderas lecciones para cambiar las cosas pensando en las personas que menos tienen, que más han sido oprimidas y que cada día son infelices.

Sean verdaderos maestros y maestras para recoser el tejido social y no volverse meras manchas de moho, cuyo odio y violencia, solamente provoca que se desgarre poco a poco la frágil tela de nuestra patria.

 

Alertas Irinéicas:

Podrá generar mucha burla la manifestación de FRENA (claro que no les tocó vivir una represión como quienes nos manifestamos en periodos de Calderón o Peña Nieto) pero el grupo va creciendo, cuidado. No importa el origen de su financiamiento o la lógica de su intervención, hay que tener cuidado y no despreciar una queja ciudadana, venga de quien venga.

El líder del movimiento, Lozano, poco a poco comienza a ser reconocido. De ser un sujeto con evidentes problemas de ira que vociferaba contra AMLO en Facebook, ahora es un iracundo que organiza gente, poca o mucha, también es de tomar en cuenta.

Es posible que el Tribunal Electoral acepte el registro del partido de Calderón-Zavala. Hasta entonces, habrá mostrado que sí apuesta por la vía institucional para oponerse a AMLO y eso es digno de reconocerse (tendrán que dejar las fake news y los bajos ataques que tuitea Calderón) y plantearse una propuesta real de alternativa que: 1) No sea otra derecha rancia y 2) No sea el Morena del PAN. Lo veo complicado

Ricardo Anaya anuncia su regreso a la vida política. Simplemente no entiende que no entiende. Gran orador pero el pueblo no quiere discursos fresas, por muy bien estructurados que estén. No entiende que no conecta con la gente. Representa la juventud peñanietista (corrupta hasta la médula) y la estrategia necropolítica de Calderón. Destruyó tres partidos en la última elección y salió señalado por Lozoya. Su presencia podría aumentar la mancha de moho y debilitar, de una vez por todas, a la anticuada oposición que apenas comienza a formarse.