El presidente AMLO, extraordinario en la conversación con Epigmenio

Epigmenio y AMLO
El periodista y el presidente

En las redes sociales de @lopezobrador_ la entrevista que Epigemio Ibarra le hizo al presidente de México fue vista anoche por más de un millón de personas (unas 800 mil en Facebook y alrededor de 200 mil en YouTube).

En SDP Noticias fue vista por otros 350 mil hombres, otras 350 mil mujeres —en las redes de nuestro portal informativo, por la experiencia que tenemos, este viernes el trabajo de Epigmenio será visto fácilmente por bastante más de 500 mil usuarios de nuestra cuenta de Facebook.

No he podido contabilizar cuántos mexicanos, cuántas mexicanas vieron en otras cuentas de Facebook y YouTube la obra de arte del señor Ibarra —sí, una verdadera obra de arte del periodismo comprometido, tan legítimo como el periodismo que presume una imparcialidad pocas veces decentemente lograda.

Vale la pena que la gente vea la entrevista. Andrés Manuel, extraordinario en todo momento, sobre todo cuando se sube a una silla para abrir la ventana del balcón principal del Palacio Nacional. En otros tiempos, decenas de guardias del Estado Mayor Presidencial se habrían amontonado para que el jefe del Estado no se molestara. Extraordinario cuando ve desde el balcón al Zócalo y recuerda los largos años de protesta por la falta de democracia...

Un amigo querido, a quien respeto como periodista, Ciro Gómez Leyva, dio anoche la nota de la entrevista en su noticiero de Imagen TV. Bien hecho, excepto por el calificativo con el que Ciro agredió a Epigmenio: “productor de televisión que se asume como propagandista”.

Ciro, Ciro… ¿había necesidad del golpe bajo? Eres, señor Gómez Leyva, uno de los mejores periodistas de México. Tú nivel no es el del luchador rudo. Vales mucho más que eso. Por cierto, Epigmenio no solo es un destacado productor de televisión y cine: es también un gran periodista.

En nada ayuda al periodismo llevar los pleitos personales al terreno de la opinión o, peor aún, de la información. Eso más bien daña a un oficio que por la fuerza de las redes sociales tiene cada día menos credibilidad. Con dimes y diretes no se recuperará.

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