“Aumentar impuestos a las empresas y a los ricos para redistribuir la riqueza por la vía del Estado en realidad genera más pobreza… La igualdad económica es un pretexto para quitarle dinero a las empresas ricas y transmitirlo a una burocracia ineficiente…”.

Son palabras del abogado, político y escritor Luis Pazos, un académico que mucho ha escrito sobre economía y que ahora presenta su nueva obra titulada: “Desigualdad y Distribución de la Riqueza”.

El autor pone el dedo en la llaga sobre temas muy sensibles en la actualidad. Me refiero a que vivimos en una época que se distingue por la tremenda desigualdad imperante, una brecha que permite que a la mitad de mundo le vaya bien o muy bien, y a la otra mitad muy mal e incluso pésimo. Ya en textos previos le he compartido al respecto, sobre cómo en México somos el país donde en un lado de la calle hay gente desvalida pidiendo dinero, mientras del otro están estacionados los autos BMW.

Se trata de un contexto en donde la riqueza ofende a buena parte de la población y en donde la lógica pareciera indicar que podría darse una mejor distribución de los recursos para beneficio de la población en desventaja. Reitero que es un tema que pareciera de elemental justicia, pero que Luis Pazos desbarata con unas cuantas frases.

Nos comparte el también ex legislador, que aumentar los impuestos a los ricos y a las empresas no hace más que generar más pobreza, puesto que ello incentiva a que los dueños del dinero detengan sus inversiones en el país y se retiren en busca de otros horizontes. Y agrega que en aquellos países donde se han aumentado los impuestos para combatir la desigualdad, los resultados han sido emigración de capitales, menos crecimiento e inversión, y por tanto un incremento en el número de pobres.

En opinión de su escribidor, estamos ante una lógica que por resultar imperfecta en la realidad, no se cumple. En teoría, un alza de impuestos elevaría la recaudación fiscal y le permitiría al gobierno invertir tales recursos en proyectos rentables y con amplio beneficio social, lo cual permitiría tener una población con mejores condiciones de vida, a la par de existir mejor infraestructura en el país, lo que a su vez haría más eficientes y competitivas a las empresas, mismas que entonces estarían dispuestas a pagar ese incremento de impuestos, dado que les estaría redituando en mejores condiciones para la productividad.

Es la lógica de la teoría y como tal resulta perfecta e ideal, no obstante, en México y en buena parte del mundo entero, la práctica de lo posible nos conduce a otros resultados más imperfectos.

Resulta que como el gobierno no cumple con su parte de la tarea, ya que al recibir una mayor recaudación tributaria el dinero se extravía y/o se vuelve ineficiente, pues entonces ni hay mayor calidad de vida para la población, ni mejor condiciones de competitividad para las empresas; y siendo así, el cálculo como que ya no le sale tan atractivo a los empresarios, y por eso se van.

Es por ello que Luis Pazos nos dice que “…la igualdad debe ser ante la ley, igualdad de oportunidades, pero la igualdad económica es una excusa para quitarle dinero a las empresas ricas y transmitírselo a una burocracia ineficiente… el mejor ejemplo es que tenemos ricos productivos y ricos parásitos que viven del gobierno, que no crean riqueza, sino que la toman del gobierno…”

Así, el viejo truco de quitarle el dinero a los ricos para dárselo a los pobres, en opinión del abogado de filiación panista, continúa siendo una improductiva falacia que le permite a la clase política engañar a la gente: “…el mercado en el capitalismo es injusto. Cada vez se crea más desigualdad y, por lo tanto, el Estado tiene que intervenir para distribuir la riqueza”.

Don Luis concluye sus tesis comentando que la existencia de gente rica no es la causa de que haya pobres y, planteando una solución tan sencilla como imposible: ser eficientes en el gasto público. Y bueno, es que tendríamos que desaparecer el país y luego volverlo a hacer, y eso suponiendo que nos saliera, porque igual y queda peor.

Amable lector, recuerde que aquí le proporcionamos una alternativa de análisis, pero extraer el valor agregado, le corresponde a usted.  

 

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