Echeverría, Díaz-Ordaz y Peña VS los chicos del “coro fácil”

I. Luis Echeverría Álvarez, presidente del PRI 1970-1976, va como supuesto invitado del rector Guillermo Soberón a inaugurar los cursos de 1975 a la Universidad Nacional Autónoma de México. Una atmósfera adversa, vindicativa,  ganada a pulso por haber sido secretario de gobernación de Gustavo Díaz Ordaz cuando la masacre de Tlatelolco en octubre de 1968 y tenido como responsable del “Halconazo”, la matanza de estudiantes de 1971, le da la mal venida: Protestas y gritos en contra suya, “asesino”, “fuera”, “se va”… Con todo el cinismo de que enviste el poder casi absoluto y con estudiantes “sembrados”, dispuestos en torno suyo para su protección y elogio, micrófono de por medio, trata de imponerse a quienes ensordecedora, abrumadoramente, protestan por su presencia. Lo que sería un encuentro conciliatorio, termina en la agresión verbal de Echeverría y la protesta multitudinaria de los estudiantes.

Y si no fuera por sus connotaciones históricas y políticas, las palabras del discurso de Echeverría me tuvieran aún doblado de la carcajada. Estas son las linduras:

Antes que nada, además del rector, le dan la bienvenida dos paleros (en México, quienes incondicionalmente y a cambio de pago o favores futuros, apoyan y aplauden al objeto predeterminado):

Palero 1: Ante la protesta dice: “Compañeros esto se tiene que dirimir políticamente (abucheos) no con base en alaridos hormonales. Da vergüenza compañeros, el nivel político tan bajo que demuestran los universitarios (¡palero, palero, palero!). ¡Siéntate ya hombre!”.

Palero 2: “Yo quisiera plantear concretamente que este acto se desenvolviera en un espíritu unitario en torno a la lucha concretamente por la democracia contra el fascismo y contra el imperialismo. Concretamente,… Por instrucciones de la mesa, voy a ceder el micrófono al señor presidente”.” (Abucheos de ayer y carcajadas del espectador del video de hoy).

Ahora sí, va la autoridad; léanse sus frases en el demagógico estilo de la oratoria echeverrista:

 “Con profundo beneplácito he aceptado la invitación que los universitarios me hicieran (gritería tanto de los paleros-aplaudidores como del resto del auditorio; mientras unos aplauden otros protestan).

“Vengo a rendir homenaje a nuestra universidad y a ratificar la decisión invariable del gobierno de la república de preservar y respetar su autonomía. (Aplausos; suben las protestas).

“Mi gobierno… aceptó el reto del diálogo, no de la gritería anónima.

“Si educamos en la libertad no es para preparar el advenimiento de una dictadura.

“Insisto en que el grito anónimo es cobarde jóvenes… Escuchen lo que les voy a decir…

“Pasó el tiempo de las conciencias tranquilas (protestas)…así gritaban las juventudes de Mussolini y de Hitler (aplausos paleros)… Desligar el proceso de modernización de nuestros verdaderos objetivos, equivale a consolidar la dependencia. La dependencia de los países imperialistas a los que ustedes le hacen el juego, ¡ustedes!

“Escuchen, jóvenes manipulados por la CIA (paleros aplauden), desligar… Escuchen jóvenes pro fascistas, ustedes…

“El enfrentamiento entre la universidad y el gobierno lo lamenta la nación y lo celebran los heterogéneos enemigos de México.

“Quienes agreden las universidades… temen a su influencia política y social, temen a la libertad, a la verdad y a la inteligencia; jóvenes fascistas.

“El gobierno de la república, jóvenes movidos por la CIA, halla en la honrada discrepancia la energía vital que la nación demanda.

“(Asesino, asesino, asesino, sube el volumen). Así gritaban los jóvenes de Hitler y Mussolini muchachos, así, mucho cuidado con el fascismo, se les esta metiendo el fascismo a la universidad gritando así.

“La negativa al dialogo y a la razón es una tesis fascista, significa la clausura de la inteligencia…, jóvenes fascistas.

“Las agresiones contra la universidad son agresiones contra el país, nos opondremos a ellas provengan  de donde provengan, jóvenes del coro.

“Jóvenes del coro fácil, nos opondremos a ellas provengan de donde provengan,… cualquiera que sea su signo ideológico.

“¡Goya, goya!”. (Echeverría también grita goya, la famosa celebración universitaria).

“Ahora yo los ESCUCHO (quiso decir, los invito; si tan solo creyera en Freud), sobre todo a ese grupito, a escuchar a los oradores que  hablan en contra, decente y valientemente. Viva México.”.

Habla palero 3:

“Bla, bla, bla,… Revolucionario no es aquél que se esconde tras la vociferación sino aquel que plantea una alternativa. Y no estoy con esto diciendo que los compañeros sean de aquellos que se esconden en la vociferación porque la revolución compañeros no se realiza en un episodio. La revolución es un proceso que requiere principalmente la incorporación del proletariado.

“Soy el primero en aplaudirlo”, establece firmemente Echeverría (¡jajajajjjajjj!!!…, no puedo más).

 

Palero 4 viene:

“Bla, bla, bla,… (“Perro” o “Charro”, le gritan).

“Declara inaugurado los cursos de… 1975…. Vámonos de aquí.”. Los estudiantes, al unísono, gritan fuera, se va, asesino. Paleros y guaruras protegen salida de Echeverría quien es perseguido  por cientos de estudiantes. Se oyen tronidos, ¿disparos, cuetes? En el estacionamiento, un zapato vuela buscando la cabeza del presidente.

 

II. En septiembre de 1969, Díaz Ordaz ante el Congreso  mexicano admite, asume, acepta, la responsabilidad del crimen que en 1968 ha anegado de sangre Tlatelolco: “Asumo íntegramente la responsabilidad personal, ética, social, jurídica, política e histórica por las decisiones del gobierno en relación con los sucesos del año pasado”. Habla también de las amenazas provenientes desde el anonimato.

 

III. Más de 40 años después estamos ante Enrique Peña Nieto, el “nuevo rostro” del PRI -en una asombrosa similitud con Díaz Ordaz y como si el tiempo no hubiera pasado-, quien ante el reclamo de los estudiantes de la Universidad Iberoamericana por la violencia y represión en Atenco en 2006, justifica su autoritarismo: “Tomé la decisión de emplear el uso de la fuerza pública… Una acción determinada personalmente, que asumo personalmente, para restablecer el orden y la paz en el legitimo derecho que tiene el estado mexicano de hacer uso de la fuerza pública”. 

Y ante el reclamo de una estudiante quien afirma que el Estado de México sigue en primer lugar en la tasa de “femenicidios”, Peña y a semejanza de Echeverría y Díaz Ordaz, provoca, “lamento contrariar a quien hace este señalamiento en el anonimato”.

Peña es hostigado, se le denuncia como asesino, represor, cobarde,… Después de refugiarse, asustado, la compostura de TV perdida, en los baños de la universidad, logra escapar del acoso estudiantil. Cuando sale, un zapato vuela en busca de su testa.

IV. El anonimato referido por los tres priistas, es el “coro fácil” señalado por Echeverría. Son las gradas del teatro. Es la sociedad civil a la cual el Estado o gobierno puede reprimir  mas no escuchar. Curioso, efectivamente, en la música vocal, el coro más fácil es el que se canta al unísono. Es como un remanso para el corista abrumado por la armonía, el contrapunto, la aleatoriedad, la disonancia. Las grandes masas corales unísonas si bien pueden llegar a ser impresionantes por el volumen y la densidad, son las más simples (contradictorio el papel del coro, en Esquilo, es de alta complejidad).

Contrariamente y contraviniendo la sorna echeverrista, el unísono, el acuerdo abrumador de la sociedad en el terreno de la política aun desde el anonimato, puede llegar a ser devastador para un régimen autoritario; puede significar su caída, de allí que recurra a la represión.

El tiempo reintegra escenas semejantes. No hay tanta distancia entre los dos expresidentes priistas y el candidato actual. Ante el asesinato y la represión, la impune aceptación de la responsabilidad de Díaz-Ordaz y Peña Nieto. Ante los reclamos de los universitarios, la burla y la ironía de los políticos obtienen como respuesta la indignación de los estudiantes quienes los echan de sus recintos. La calva de Echeverría y el copete de Peña son objeto de la puntería de un zapato anónimo.

 

P.D. El discurso de Echeverría trae a la memoria a un cómico mexicano, asesinado hace tiempo, en uno de sus actos favoritos: llamaba a las “chicas del coro” a levantar la mano y a expresarse, y ellas lo hacían con un grito agudo y alocado; las chicas eran hombres. Se trataba de un coro distorsionado. El referido despectivamente por los tres priistas como voces anónimas, invoca en realidad al coro de la sociedad mexicana que, pese a todas las adversidades, ha ido levantando y diversificando la voz, para hacerse escuchar, para tomar decisiones que no la retrotraigan a estadios anteriores de autoritarismo tan dañino para ella misma.

P.D. 2. Texto a ser leído por los integrantes de MORENA-Dinamarca en la jornada internacional Pro-AMLO el 20 de mayo de 2012.

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