August 24, 2019 07:42


Doctor Meade: 77.5% de la gente culpa de la matanza de Minatitlán a EPN y Calderón. AMLO sigue siendo la esperanza, tal vez la última

AMLO y Meade
Si desapareciera la última esperanza, que eso es Andrés Manuel para la mayoría, ¿qué seguiría? ¿Una dictadura militar? ¿Cancelación de las libertades? ¿Una economía de mercado soportada en la fuerza?Internet

AMLOVEmetrics

Cito la nota relacionada con el ejercicio semanal AMLOVEmetrics publicado en SDP Noticias y realizado por la empresa consultora Social Research Solutions (de dos politólogas, Verónica Malo y Fernanda Diez, que de plano no creen en el proyecto de Andrés Manuel: sus escritos lo demuestran), así como por la casa encuestadora Opinión Pública, Marketing e Imagen (propiedad de otro crítico de la 4T, Desiderio Morales):

1.- “El importante número de homicidios registrados en los primeros meses de 2019 ha llevado a los críticos de López Obrador —en medios y en partidos de oposición—, a cuestionar la eficacia de la actual administración e inclusive a exigir la renuncia del primer presidente de izquierda”.

2.- “Frente a la andanada, el antídoto que han aplicado tanto el propio presidente de la República como sus seguidores ha sido el de afirmar que la violencia es heredada”.

3.- “Conscientes de que en los debates políticos la última palabra la tiene el jurado de la opinión pública  —sigue siendo válido el clásico vox populi, vox Dei—, las empresas citadas preguntaron lo siguiente: ‘Considera que hechos violentos como los ocurridos en Minatitlán, donde fueron ejecutadas 14 personas ¿son responsabilidad de la administración de AMLO o son heredados de políticas de gobiernos anteriores?"’...”.

El resultado fue el siguiente:

Doctor Meade: 77.5% de la gente culpa de la matanza de Minatitlán a EPN y Calderón. AMLO sigue siendo la esperanza, tal vez la última

¿Por qué gente cree que la culpa de la violencia no es del gobierno de López Obrador, sino de los dos anteriores, el de Peña Nieto y el de Calderón?

En primer lugar porque es la verdad: ni siquiera ha empezado a aplicarse la estrategia del nuevo gobierno para intentar corregir el terrible problema creado por Felipe Calderón y que simple y sencillamente rebasó a Enrique Peña Nieto.

Pero, más allá de que ello es estrictamente una verdad objetiva, los mexicanos en su gran mayoría piensan lo anterior también porque no quieren perder la esperanza. La sociedad de nuestro país cree que el cambio para mejorar es posible, que la pacificación se logrará y que olvidaremos la pesadilla que hemos sufrido durante ya demasiados años. Es posible lograrlo si —y solo si— el esfuerzo lo encabeza el líder al que mayoría le tiene fe, desde luego política, no religiosa: López Obrador, quien por su lucha de años se ganó la confianza de una población absolutamente golpeada por las malas decisiones de varios gobiernos consecutivos.

Más de 30 millones de mexicanos votaron por Andrés Manuel porque lo veían como la última esperanza. Y en unos meses ha crecido el número de personas en esa situación. Si AMLO fracasara, no habría futuro para México. Y quizá no quedaría en pie nada que pudiera considerarse una nación soberana, democrática, libre. Sin duda este es el diagnóstico de la mayoría.

Por lo tanto, el presidente López Obrador no puede fracasar. Le corresponde realizar, con sus colaboradores directos, la parte más relevante del trabajo, pero necesita la ayuda de todos, especialmente de los más influyentes. ¿La recibirá?

Los tuits de Meade

Después de la tragedia de Minatitlán, el ex candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, publicó un tuit desafortunado porque le faltó autocrítica:

En los dos gobiernos en que se desempeñó como secretario de Estado —reconocido por todo el mundo como el mejor funcionario tanto de Calderón como del ex presidente Peña Nieto— el país se ensangrentó y nadie hizo nada por los víctimas: no tuvieron la certeza de una investigación y los delincuentes no fueron castigados.

Después, en otro tuit, Meade pidió: 

¿Quién miente, señor Meade? ¿El presidente de México que intenta poner en orden el tiradero que los dos gobiernos anteriores dejaron? ¿Tantos periodistas, analistas o intelectuales que se expresan en los medios y a los que, claramente, les empieza a faltar el dinero público que recibían para estarse tranquilos frente al poder? ¿No cabe la posibilidad —en mi opinión eso es un hecho— de que quienes crucifican a AMLO en los diarios, las estaciones de radio, etcétera lo hagan presionando para que el presupuesto público vuelva a ellos? ¿Miente el 77.5% de los mexicanos que cree que la responsabilidad de la masacre de Minatitlán es responsabilidad de los dos gobiernos en los que participaste, doctor Meade, el de Calderón —que inició la estúpida guerra perdida contra el narco— y el de Peña Nieto —que nomás no pudo con el problema originado por el segundo gobernante panista, que por cierto lanzó a tontas y a locas a las fuerzas armadas a pelear contra el crimen organizado para ver si así la sociedad mexicana olvidaba el fraude electoral que lo llevó al poder?

Mentir no, apoyar sí

No les faltó apoyo a Calderón y a Peña Nieto, sobre todo a este último. Muchos con sinceridad celebramos sus reformas estructurales, no cuestionamos el trabajo que pensamos se realizaba de buena fe y con ganas de mejorar las cosas en México. ¿No sería correcto cerrar filas en torno al actual presidente de México? No todos, querido José Antonio, tiene la fortuna que tú disfrutas: la de conseguir empleo en el extranjero. Si desapareciera la última esperanza, que eso es Andrés Manuel para la mayoría, ¿qué seguiría? ¿Una dictadura militar? ¿Cancelación de las libertades? ¿Una economía de mercado soportada en la fuerza? Mentir no, en efecto, señor Meade. Pero ¿quién o quiénes mienten?

Como Meade, que ayuden y por favor dejen de estorbar con tantos análisis falsos los Hiriart, Marín, Martín Moreno, Aguilar Camín, Templo Mayor, Castañeda, etcétera

Hay excepciones, desde luego. Pero veo el tema del dinero público detrás de tantos y tan infundados ataques a Andrés Manuel. Pocos de ellos cuestionaron el fraude electoral de Calderón y, en su momento, prácticamente ninguno se opuso a la absurda guerra que el esposo de Margarita Zavala declaró a las mafias. De Peña Nieto fueron más críticos, pero no mucho más. Casi todos aprobaron —aprobamos— las reformas peñistas. Pensamos que era lo correcto y así actuamos. Se vale estar de acuerdo con el gobierno, claro que sí. Pero, ¿todos ahora contra el presidente más honesto, el que mejor resultado electoral obtuvo, el más querido por la gente, el que tiene la misión más difícil por lo dañado que dejaron al país sus antecesores?

En lo referente a la política de comunicación, la principal diferencia entre el gobierno de López Obrador y los de Calderón y Peña Nieto es la reducción presupuestal y el hecho —muy notorio— de que no ha habido todavía gasto en publicidad oficial y, cuando esta empiece a generarse, será solo para las empresas mediáticas que cumplan con requisitos de audiencia —Reforma, El Universal, La Jornada, las televisoras, las radiodifusoras, algunos sitios de internet, todos son medios que cumplen con las exigencias de la nueva política—, esto es, ya no habrá nada para periodistas, analistas o intelectual en lo individual o que posean blogs o revistas sin lectores y a los que se beneficiaba simplemente porque sí.

Me pregunto cuándo dejarán de mentir o de exagerar. Porque, es un hecho, por más que dicen en los medios que los muertos son de López Obrador, con lo que dan a entender que su estrategia ya fracasó, la gente piensa otra cosa. El 77.5% de los mexicanos sigue culpando de matanzas como la de Minatitlán al gobierno que originó la violencia, el de Calderón, y al que no pudo pararla, el de Peña Nieto 

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