Columnas

Cierto, es derivación del título de una película de Jim Jarmusch, “The Dead Don’t Die”, con Bill Murray y Adam Driver en los papeles principales; una especie de parodia al género zombi.

El término sale a colación por la serie de Netflix “The Crown” o La Corona, particularmente por su actual temporada, la cual ha sido calificada de inexacta, sobre todo por un personaje toral en la historia británica: 

Estamos hablando de Diana Spencer, Lady Di, “la princesa del pueblo”, la “Rosa Inglesa” como la nombró su amigo Sir Elton John en el sencillo más vendido de la historia, la versión 1997 de “Candle In The Wind”, más allá de las críticas del momento por su comparación con Norma Jean, más conocida como Marilyn Monroe.

Diana se fue el 31 de agosto de 1997 en un accidente automovilístico, en el Puente del Alma, justo debajo de la Llama de la Libertad, a dos puentes de la torre Eiffel, antes de cruzar el río Sena. O bueno, eso creíamos que se fue.

Con su personaje dramatizado en “The Crown”, ¿hay alguien capaz de afirmar que Diana de Gales está muerta? Su servidor lo niega. En diciembre de ese año conocí esa Llama de la Libertad, atiborrada de mensajes en todos los idiomas, así como flores, fotos, recuerdos. 

¡Larga vida a Lady Di, así sea por Netflix!