September 18, 2019 15:51


Si yo fuera jefe delegacional

El presupuesto participativo tiene la cualidad de ser un instrumento de democracia directa, el cual le brinda la oportunidad a la ciudadanía de opinar sobre el destino que debe dársele a una parte del presupuesto público. 

¿Cuántas veces no nos hemos imaginado lo mucho que haríamos si fuéramos Jefes Delegacionales? Los baches que arreglaríamos, las luminarias que pondríamos y las mejoras a los espacios recreativos, son sólo ejemplos de las múltiples acciones que pondríamos en marcha en nuestros vecindarios. Fantaseamos sobre los problemas que requieren de la atención más inmediata en la colonia, los cuales trataríamos de resolver de inmediato, si tan sólo tuviéramos los medios necesarios para hacerlo. Sin embargo, es común que los ciudadanos, en ocasiones, tengamos la impresión de que las autoridades no nos escuchan o no nos toman en cuenta para mejorar las condiciones de nuestros barrios.

A todos los que se identificaron con el primer párrafo, les comento que en la Ciudad de México existe desde 2011, un mecanismo de participación ciudadana conocido como presupuesto participativo. Éste es definido por el artículo 83 de la Ley de Participación Ciudadana del DF como ?aquel sobre el cual los ciudadanos deciden respecto a la forma en que se aplican recursos en proyectos específicos en las colonias y pueblos originarios en que se divide el territorio del Distrito Federal.? Ello se logra mediante la presentación de proyectos, por parte de los ciudadanos, a los cuales se les destina un presupuesto para su inmediata puesta en marcha, el cual equivale al 3% del monto asignado a cada Delegación y que es distribuido de manera igualitaria entre las colonias y pueblos que la conforman.

Esta figura, la cual se ha consolidado como uno de los mecanismos de participación ciudadana más importantes de nuestra ciudad, es una metodología de gestión pública presupuestaria que, en los últimos veinte años, se ha convertido en una práctica innovadora y renovadora de la democracia y la calidad del gasto público a nivel mundial. Así, ha sido reconocido tanto por organismos internacionales ?ONU, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional? como por los gobiernos locales y nacionales de todos los continentes, que lo han adoptado y adaptado a sus propias características, en el cual, el caso de Porto Alegre, Brasil, se ha convertido en la gran referencia a nivel internacional de esta metodología.

Así como el referéndum y la consulta popular ? ambos mecanismos sobre los cuales nos hemos referido en las pasadas columnas?, el presupuesto participativo tiene la cualidad de ser un instrumento de democracia directa, el cual le brinda la oportunidad a la ciudadanía de opinar sobre el destino que debe dársele a una parte del presupuesto público. Al ser el destino de los recursos del Estado uno de los temas sobre los que los ciudadanos ponen más atención, su participación a través de la consulta de presupuesto participativo, lo convierte en un pilar nodal de nuestra democracia.

Como podemos apreciar, el presupuesto participativo es una de las formas de democracia participativa más importante que tenemos en el Distrito Federal, ya que cuando la ciudadanía hace uso de esta clase de mecanismos, ésta se ve empoderada frente a las autoridades, pues les permite tener un diálogo más frontal y consecuentemente más constructivo en beneficio de todos. Vale la pena destacar algunos casos de éxito en los que gracias al presupuesto participativo se ha logrado la inversión de recursos públicos en los proyectos que los vecinos han registrado y votado, dentro de los rubros de obras y servicios, equipamiento, infraestructura urbana, prevención del delito o aquellas que promuevan actividades recreativas, deportivas o culturales.

Por ejemplo, en la Colonia Condesa, los vecinos votaron en la Consulta Ciudadana sobre Presupuesto Participativo del año pasado, que el monto asignado debía destinarse a la instalación de una planta tratadora de agua en el Parque México, que sirve para alimentar los estanques del parque, así como para regar las áreas verdes, lo cual antes se hacía mediante la contratación de pipas de agua. Ello ha permitido ahorrar agua y gastar menos dinero en la contratación de pipas para el suministro del vital líquido.

Otro caso de éxito es el de la Colonia La Cañada en la Delegación Xochimilco, en donde se ha logrado, a través del presupuesto participativo, la reparación de banquetas, el cambio de luminarias y más recientemente la rehabilitación de un predio abandonado, en el cual se construyeron juegos infantiles y aparatos para hacer ejercicio, permitiendo así el sano esparcimiento de la colonia, tal y como los vecinos decidieron.

Por último, quisiera hacer alusión al caso de la Unidad Habitacional la Virgen, en la Delegación Coyoacán. Gracias a las consultas ciudadanas de presupuesto participativo, los vecinos de esta unidad instalaron cámaras de seguridad y postes de luz, las cuales representaban demandadas urgentes de los colonos. Hoy, gracias al presupuesto participativo, los recursos públicos han podido ser destinados a estos rubros con mucho éxito.

Al respecto, cabe señalar que el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) ha lanzado la convocatoria a la Consulta Ciudadana sobre Presupuesto Participativo 2015. Para participar en ella y mejorar sus respectivas colonias ?tal y como ha sucedido en los casos antes mencionados? los invito a que revisen la convocatoria en la página del IEDF (www.iedf.org.mx). El IEDF, el cual procura estar siempre a la vanguardia en métodos y sistemas de votación, recibirá los votos para dicho ejercicio mediante dos modos muy sencillos, los cuales son dignos de mención:

Gracias a este mecanismo ya no tenemos que seguir fantaseando con ser jefes delegacionales para mejorar a nuestras colonias o pueblos. Como se advierte de los ejemplos señalados en párrafos anteriores, la Consulta Ciudadana de Presupuesto Participativo 2015 representa la mejor opción de los habitantes del Distrito Federal para tener una intervención directa en el mejoramiento de nuestros respectivos barrios. Ya vimos que este mecanismo es un modelo que funciona y que atiende las necesidades más urgentes de las colonias de la Ciudad de México, sin embargo, para lograr el éxito de este instrumento de participación ciudadana, se requiere del impulso de todos nosotros, pues para tener la mejor colonia posible debemos convertirnos en los mejores ciudadanos posibles.

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