Joder

Me preguntan qué opino de lo que dijo Enrique Peña Nieto acerca de que ningún presidente se levanta pensando en cómo joder a México.

La verdad de las cosas no soy experto en la materia. Casi todo lo que sé de “joder” se lo debo a la revista Milenio, al periodista Ramón Alberto Garza y al escritor español Camilo José Cela.

Joder al vecino

Lo que a finales de los noventa más se leía en el semanario Milenio –hoy desaparecido– eran las Preguntas para joder al vecino que hacía Fernando Rivera Calderón.

Eran preguntas raras y difíciles, normalmente sobre cosas inútiles. Solo conocí a una persona capaz de contestar correctamente a más del 50 por ciento de tales interrogaciones, Liébano Sáenz; al menos eso me presumió cuando él era secretario particular del presidente Ernesto Zedillo.

Comer, Joder, Correr

En 1989 o 1990 el señor Ramón Alberto Garza era director de El Norte –años antes del nacimiento de Reforma–  y un día me contó cómo le fue en cierto evento de periodistas en Madrid, España, donde había conocido al escritor Camilo José Cela, que acababa de recibir el Nobel de Literatura.

El escritor asistió a una cena luciendo una camisa que tenía bordadas sus iniciales. Como Ramón se fijó un poco de más y sin discreción en ese detalle, el Nobel le dijo para que dejara de mirarlo: “Esto es lo mejor de la vida: Comer, Joder y Correr”.

Joder para todo público

En las preguntas que Liébano leía y contestaba en aquella revista Milenio la palabra “joder” tenía un significado para todo público: “molestar”.

Joder cogiendo

En la camisa del escritor “joder” era algo impropio para los horarios infantiles: “coger”, es decir, realizar el coito.

No es lo mismo jodido que jodiendo

Del mismo Camilo José Cela aprendí, y quizá a eso se refería EPN, que “no es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, porque no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo”.

¿Moraleja? Una sola: los mexicanos tenemos que estar siempre con los ojos bien abiertos no tanto para joder a nadie, sino para que nadie nos joda y de esa manera, algún día, salir de jodidos.