No es tu culpa..

La verdad es que yo no sé escribir ni redactar, y no me importa, pero harto de escuchar tantas denuncias y quejas, que los diferentes problemas ciudadanos, que no hacen nada en el gobierno, etc., creo que la culpa la tienen Felipe y sus desatinos; Marcelo y Enrique Peña Nieto, por su protagonismo, por querer ser presidente, sus ambiciones y por su hija; la policía, los jueces, los diputados y senadores, los narcotraficantes, los ladrones, los asesinos y los secuestradores. La tengo yo también por escribir esto. Y sin duda y principalmente Dios.

 

Tú, no. Tú, ¿por qué? Te exculpó ya el ignorante y retrograda de nuestro expresidente Vicente Fox, ese modelo de persona, de gobernante y estadista por el cual tú votaste en mayoría para sacar al otro partido de gobierno. Pero insultarlo a él -definirlo, como lo llamo yo- es algo absolutamente impensable para ti.

 

Y es que si lo haces, cada palabrita que le endilgues te la está diciendo a ti. Y como eso no va a ocurrir –seamos francos, la honestidad y la congruencia no son las virtudes de los mexicanos- mejor desvías la mirada, cambias de tema o te excusas diciendo que vas al baño. Hasta en eso te pareces a él.

 

Y no, ni me mires, yo no voté en el año 2000, y de haber podido hacerlo no hubiese votado por un inconsciente como ese. Que confunde escritores…

 

Con Felipe, en cambio, no nos guardamos ni los adjetivos altisonantes ni te cubres de pudor. Antes te caía bien y lo respetabas. Ahora ya no.

 

Y es que la verdad sigo enojado, por esa bola de correos y publicaciones, en Facebook y Twitter, de bajísima calidad, que dicen que no votes por Enrique Peña Nieto, y que su hija, que no lee, que es un fascista, etc.. Que dejen que cada persona forme su criterio, a mí no se me hace una buena persona, pero a nadie le importa eso.

 

Pero volvamos a ti, que lo culpas, que me culpas, que culpas a todos los demás.

 

No voy a caer en la pregunta de que si has hecho algo por tu país, pero si me gustaría saber si has hecho algo además de mandar correos y publicar en Twitter y Facebook (diciéndome qué dijo o qué no dijo Enrique) por ti mismo: para ser una mejor persona, primero, y después mejor mujer, mejor hombre, mejor gay, mejor judío, mejor budista, mejor católico, pejor priista, antiEnrique o panista… Y después de todo eso y más, mejor mexicano.

 

Responde lo que quieras, pero ojala entiendas que dude primero, que simplemente, no te crea. Tengo muchas y muy buenas razones para no hacerlo.

 

El día de hoy te vi hablar mal de un joven que solo te quería vender una paleta: lo llamaste naco, hijo de la ching*** y delincuente. No me lo contaron, yo lo escuché y lo vi. Y sé muy bien que ese joven no te hizo nada.

 

Te metes en la fila del banco, parada del colectivo, las tortillas, y cuando te reclamo, parafraseaste a Fox y a Enrique, los ignorantes, y a muchos mas, ¿Y a mi qué me reclama, si fue el quien me atendió?

 

Más tarde te viene en gana cerrar una calle para manifestarte, y abrir una calle para llegar a tiempo por tu hijo al colegio, y bloquear otra para recogerlo y no tener que estacionarte a tres cuadras de distancia. Antes de eso ignoraste tres semáforos rojos, una vuelta prohibida y la indicación de un agente de transito de que te detuvieras.

 

Ah, pero eso sí, cuando un comando de 20 hombres armados asesina a estudiantes, secuestra a tu hija, balacea un alcalde o a un futbolista o roba tu casa, o no ha leído tantos libros como tú. La culpa la tienen Enrique Peña, Felipe y sus desatinos, Marcelo y Enrique Trinidad o Jesucristo. Tú, no.  Tú, ¿por qué?, tú jamás.

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