AMLO a pagar
Después de que fracasó AMLO por alcanzar la Presidencia de la República y ante un tabasqueño mermado en salud e imagen, Ebrard será el candidato de MORENA, una vez que hayan destruido, o se haya autodestruido, el PRD.
Para ello Ebrard requiere de dos cosas: ser Diputado Federal y que su gente, sus cuadros ganen el DF, que tengan el control de la ALDF y el mayor número de delegaciones políticas. Hoy vemos cómo la gente de Ebrard, más que la de AMLO son los que van de candidatos a las delegaciones y a la ALDF. En fin, hay una alianza entre AMLO y Ebrard, la cual no es nueva y es parte de una vieja y cuidada estrategia.
Después de que en noviembre de 1993, Manuel Camacho Solís perdiera la candidatura presidencial del PRI ante un impetuoso y decidido a cambiar el país, Luis Donaldo Colosio y ante una decisión de Carlos Salinas que fue considerada como la traición, la mancuerna Camacho-Ebrard iniciaron una nueva estrategia que les permitiera de nueva cuenta colocarse como aspirantes a la primera magistratura, no importando que tiempo se llevarían en lograrlo.
Como buenos estrategas y siempre contemplando un plan ?B?, Camacho y Ebrard, luego de sentir el primer desaire de Salinas cuando no les dio la responsabilidad de la Secretaría de Gobernación y decidiera dársela a un viejo conocido de la familia Salinas, don Fernando Gutiérrez Barrios y su pupilo y gran amigo de Raúl Salinas, el hoy Coordinador de los Diputados del PRI, se vino un primer rompimiento que generó desencuentro en el equipo intimo de Salinas.
Como Regente de la Ciudad de México, Camacho y su escudero Ebrard, quisieron convencer a su jefe de que ellos eran los mejores. Se dedicaron a meterse en las áreas de responsabilidad de Gobernación pretendiendo desplazar, no sólo a don Fernando, sino a su hijo prodigo, igual atendían problemas de Michoacán, que del Estado de México o de Sonora y en las elecciones intermedias de 1991, para que no quedara duda de que ellos eran los buenos, ganaron 40 Distritos federales que entonces conformaban la geografía electoral, utilizando toda clase de trucos electorales que eran coordinados por mapaches profesionales desde casas de operación conocidas como pagodas.
A partir de aquí, Camacho-Ebrard empezaron a construir una estructura paralela al PRI, con comerciantes ambulantes, transportistas a quienes financiaron desde aquel triste celebre financiera Grupo Havre comandada por Mariscal y Carlos Buen Tello, que terminaron en la cárcel, locatarios de mercados públicos, invasores de predios como los Bejarano a través de su organización La Nueva Tenochtitlán y un grupo de choque conformado por agrupaciones violentas como UPREZ, trabajadores del sindicato de la Ruta 100, una parte de Asamblea de Barrios, CGH y otras más, con las que se apoderaron de los espacios públicos del DF.
En esa época el Departamento del DF, sirvió como una caja de ahorro para los fines políticos de Camacho de ser el sucesor de Salinas. Creo el Fidecomiso Cuatro Estaciones cuyos ingresos no reportaban a la Tesorería Capitalina, utilizaban la Caja de Ahorro de la Policía Auxiliar como caja chica, trabajaron en desarrollos inmobiliarios de gran envergadura como Santa Fe.
Fue en esas épocas donde también Ebrard amarró una alianza que hasta hoy persiste, López Obrador, a quien beneficiaron por servicios prestados como presionar a los contendientes a la candidatura con un plantón en el Zócalo que enturbió las comparecencias de los aspirantes del PRI. AMLO y su gente que trajo de Tabasco fueron muy bien atendidos por Ebrard quien los hospedó en el Centro Deportivo Guelatao, donde les tenía agua caliente, colchonetas, lokers y todas las comodidades, incluso les llevaba de comer. Cuando se acercó la comparecencia de Camacho, fue el tiempo de demostrar la capacidad de negociación que tenían y Ebrard ordenó al Tabasqueño la retirada, claro está, luego de que entregara un portafolio repleto de dinero, que según AMLO fue una indemnización por el desgaste que tuvieron. El dinero salió de la Caja de Ahorros de la Policía Auxiliar.
En la Administración de Zedillo Camacho y Ebrard se fueron a pique, pero no del todo, tenían el DF, donde hicieron pasar un muy mal rato a Alfredo del Mazo y Roberto Campa y favorecieron con sus estructuras y mañas al PRD, quien ganó de calle la elección intermedia de 1997 y permitió la llegada de AMLO a la presidencia del partido del sol azteca. En el 2000, impulsaron a su escudero AMLO para que llegara como Jefe de Gobierno del DF, simularon que el candidato Ebrard por su membrete Partido del Centro Democrático declinara en favor de AMLO. Ebrard no llegaba ni al uno por ciento, pero eso le sirvió para que AMLO lo pusiera en la segunda posición más importante de la administración y de ahí, a pesar de los avatares y los problemas de Tláhuac, se convirtieran en el sustituto, pasando por encima del PRD y de quien se les pusiera en frente.
Ahora, ante un Miguel Mancera, hombre que ha combatido a las mafias enquistadas y sembradas en el DF, un AMLO disminuido por salud y superado ampliamente por otras corrientes del PRD, se han dado a la tarea de poner al servicio de Ebrard la nueva estructura que es MORENA, bajo la cual Marcelo buscará llegar como candidato a la Presidencia de la República.
Su objetivo primario es que el PRD y Mancera queden liquidados y mandan a sus principales cuadros con los que vienen trabajando tanto AMLO como Ebrard desde hace mucho tiempo: Tlalpan para Claudia Sheinbaum, Coyoacán para Bertha Luján, Cuauhtémoc para Ricardo Monreal, Iztapalapa para Clara Brugada, Venustiano Carranza para Patricia Ruiz Anchondo, Miguel Hidalgo para Mario Delgado y así se repetirán los nombres que desde la década de los noventa están en la esfera de influencia de Camacho-Ebrard-AMLO.
La contienda electoral del 2015 es el preparativo del 2018. AMLO lo sabe y le llegó el momento de devolver los favores a sus creadores, les entrega en charola de plata la estructura y el partido MORENA.