25 de septiembre de 2021 | 22:30
Opinión

    ¿"Clavará" García Luna a Margarita y a Felipe Calderón?

    Será interesante saber si México peleará la extradición de García Luna como lo hizo para traer de regreso al general Salvador Cienfuegos.
    Calderón y García Luna
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    Así como ha surgido en los últimos días nueva información en torno a la figura de quien fuera el Zar antidrogas de México, Genaro García Luna, indistintamente han aflorado dudas respecto a lo que habrá de ocurrir con este polémico personaje que actualmente enfrenta un proceso judicial en una Corte del vecino país del norte, en donde es acusado de haber aceptado millones de dólares en sobornos para proteger al cártel de la droga de Sinaloa.

    El pasado fin de semana, se conoció que la Fiscalía General de la República de México (FGR) obtuvo una orden de arresto contra García Luna por cargos de enriquecimiento ilícito. De acuerdo con las pesquisas de la autoridad, Genaro García habría obtenido más de 27 millones de pesos de origen desconocido que presuntamente utilizó para la compra de bienes inmuebles, según informó el diario El Universal.

    Tras esta acción jurídica, ahora la Fiscalía estaría en condiciones de solicitar a los Estados Unidos de América la extradición de quien se desempeñó como Secretario de Seguridad Pública durante el sexenio del presidente Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012).

    Sin embargo, hasta este día las autoridades de nuestro país no han confirmado haber hecho la solicitud, y ha trascendido se está evaluando la posibilidad de hacerlo. El propio presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), dijo este lunes en su conferencia mañanera no tener información respecto a las acciones que lleva la FGR o si ya se solicitó a la Secretaría de Relaciones Exteriores inicie dicho trámite, toda vez que es a esta instancia a la que correspondería llevar a cabo las gestiones diplomáticas para el desahogo del proceso de repatriación.

    Por ello, no es ocioso preguntarse qué elementos estará exactamente poniendo sobre la balanza el actual régimen para definir si solicita la eventual deportación.

    Será interesante saber si las autoridades mexicanas estarán dispuestas a pelear a los Estados Unidos la extradición de García Luna como lo hicieron para traer de regreso hace unas semanas al ex titular de la Secretaría de la Defensa Nacional de México en el sexenio de Enrique Peña Nieto, el general Salvador Cienfuegos.

    No hay que olvidar que si bien aún no sabemos qué prometió México a cambio, el hecho es que tras una instrucción del “más alto nivel” como lo subrayó la jueza de la Corte de Nueva York al liberar de cargos de narcotráfico al militar, se sentó un precedente de los alcances que tiene nuestro país para reclamar una deportación de un mexicano aún cuando este esté siendo sometido a juicio por la justicia de aquel país.

    En ese momento se dijo que “México amenazó con poner fin a toda cooperación con EE.UU. si el acusado no era devuelto, con el argumento de que Washington había violado un pacto de 1992 que estipula que todas las investigaciones en territorio mexicano deben compartirse con su Gobierno”, aunque la versión fue rechazada por Andrés Manuel.

    Tampoco es vano elucubrar cuál sería el objetivo de las autoridades mexicanas al obtener la extradición.

    Habrá que recordar que en el caso del ex Director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya Austin, existió un acuerdo para traerlo deportado de España con la consigna de ‘entregar cabezas’ ciñéndose a la figura del criterio de oportunidad contemplada en el Nuevo Sistema de Justicia Penal. Fue el recurso del gobierno para cazar peces más gordos, llámese Luis Videgaray y/o Enrique Peña Nieto.

    En lo que respecta al general Cienfuegos, fueron otros los motivos para gestionar de inmediato su retorno a México libre de cargos, pues para nadie es un secreto la presión que ejercieron las Fuerzas Armadas al Gobierno de López Obrador para que hiciera lo conducente a fin de retornarlo rechinando de limpio y sin nada que manchase su reputación.

    Pero la situación de García Luna, quien ya en dos ocasiones se ha declarado “no culpable” de los cargos que se le acusan en una corte de Nueva York, entre ellos corrupción, narcotráfico y asociación delictuosa, es diversa a los casos de los ex funcionarios antes señalados.

    Y aquí es donde cabe preguntarse:

    ¿Estaría el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en condiciones de hacer un ofrecimiento al ex poderoso y temerario secretario para convertirlo en testigo colaborador?

    ¿Buscaría AMLO está vía para dar alcance y hacer caer a Felipe Calderón?

    ¿Podría convertirse García Luna en un dolor de cabeza para los Calderon-Zavala, como lo es ahora Emilio Lozoya para el PRI?

    Habremos de estar muy atentos a las acciones que emprenderá el actual gobierno.

    En tanto, cabe recordar que García Luna enfrenta hasta cuatro cargos por corrupción y crimen organizado. El 8 de diciembre del 2019, el ex espía y súper policía, de 51 años, que gustaba de las Harley Davidson y los Mustangs fue detenido en Texas, Estados Unidos. Un mes después, en su primera comparecencia ante la Corte federal de Nueva York, García Luna se declaró inocente, lo que abrió la puerta a un inminente juicio.

    Precisamente en ese juzgado, había sonado públicamente su nombre por primera vez, durante el proceso contra Joaquín el “Chapo” Guzmán.

    Fue Jesús el “Rey” Zambada, hermano de Ismael “El Mayo” Zambada, socio de “El Chapo” Guzmán, quien declaró en febrero de 2018 que el Cártel de Sinaloa había sobornado con pagos millonarios a García Luna al menos en dos ocasiones.

    De acuerdo con información de medios de comunicación, el primer soborno, según el “Rey” Zambada, fue de USD 3.000.000 y se produjo en un restaurante en 2005. Para entonces García Luna ocupaba un cargo de alta responsabilidad: director de la Agencia Federal de Investigaciones durante el gobierno de Vicente Fox (2000-2006). Dos años más tarde, ya al frente de la Secretaría de Seguridad Pública, se produjo otro pago de USD 5.000.000.

    Los sobornos tenían como propósito, según la versión del líder narco, conseguir que se nombrara como jefe de la policía en Culiacán a una persona de confianza del Cártel de Sinaloa, para así tenerlo en su bolsillo.

    La justicia estadounidense acusa al ex secretario de seguridad de ser el brazo del gobierno mexicano que facilitó al cártel más poderoso de México operar con impunidad en el país, incluyendo los cargos de distribución y posesión de cocaína, además de declaraciones falsas ante agentes del Servicio de Aduanas e Inmigración.

    García Luna fue detenido en Dallas, Texas, después de que presentaran cargos en su contra en Nueva York por conspirar para traficar con drogas y realizar declaraciones falsas, además de haber recibido millones de dólares del cártel de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán.

    En Estados Unidos, García Luna habría tratado de ocultar la ayuda prestada a traficantes de droga, por lo que podría enfrentarse a una pena mínima de 10 años de prisión y una máxima de cadena perpetua.