Una parte fundamental de los derechos humanos universales, es el respeto a nuestros semejantes, no se puede andar golpeando a la gente sólo porque se nos antoja y mucho menos a nuestros subordinados, como si viviéramos en la época de la colonia o el Medioevo, en donde el respeto y la igualdad eran inexistentes y aquellos que tenían un rango ?superior? podían golpear a diestra y siniestra a sus ?inferiores?.
El rubio señor feudal.
Chiapas es un bello estado con una de las poblaciones más altas de indígenas en nuestro país en donde los ?blancos o mestizos? dominan en prácticamente todas las actividades y en donde todavía existen familias que al estilo telenovela de Televisa, sus trabajadores ven con devoción, este es el caso de la familia del gobernador Manuel Velasco, el ?güero? como le dicen por allá.
Creo que el rasgo de personalidad que demostró el pasado 9 de diciembre el gobernador chiapaneco Manuel Velasco, demuestra el poco respeto que este joven señor tiene para sus semejantes, así no funcionan las democracias, así no funciona el estado de derecho, así no funciona una persona equilibrada psicológica y emocionalmente.
Así es como funciona una persona que ha sido criada con una percepción fuera de la realidad en donde la información y formación que ha recibido desde niño, le ha hecho creer que su valor está por encima de los demás, para el güero puede ser una ?simpleza?, pero para aquellos que creemos en la igualdad de las personas, es un acto de clasismo, más allá de la agresión física.
Imagine por un momento...
¿Qué hubiera pasado si el individuo que recibió la pequeña bofetada y que al parecer se llama ?Luis Humberto?, le hubiera respondido de la misma manera al gobernador?
Seguramente los cuerpos de seguridad de Manuel Velasco lo hubieran golpeado, detenido y acusado por atentar contra el güerito y hoy estaría en la cárcel por defender su honor e integridad física y el gobernador hubiera sido la víctima.
Pero no fue así, la pasividad de Luis Humberto y la manera clasista de ejercer el poder del señor Velasco, lo intimidaron y gracias a un video, hoy se sabe de este acontecimiento.
Las disculpas y el perdón.
Inmediatamente después de que el video salió en las redes sociales y en diversos medios de comunicación, la estrategia del equipo de Manuel Velasco fue hacer pública una disculpa a quien recibió la bofetadilla, pero el realidad se demostró nuevamente que el joven señor feudal, sólo está limpiando su imagen frente a la opinión pública, y a Luis Humberto en esa estructura de sumisión, no le quedó otra más que perdonar al poderoso gobernador y regresarle de manera simbólica la bofetada como si fueran grandes amigos, pero a un amigo tampoco se le trata de esa manera. No es la bofetada, es lo que representa, viene de alguien que tiene el poder hacia uno que no tiene nada y que está para servirle. Cuando en realidad un funcionario público, está para servirnos a todos, en este caso a los chiapanecos. Y si a bofetadas se arreglaran las cosas, ¿por qué no podemos entonces nosotros, los ciudadanos de a pie, abofetear a los servidores públicos cuando se equivocan?