Cuando los Beatles viajaron a la India, ya eran una banda consolidada. Cuatro caballeros de Liverpool pisaban Oriente, por primera vez. Tenían toda la libertad de hacerlo, sin demasiadas complicaciones. Y qué mejor que para evolucionar en todos los sentidos. Dudo que hayan imaginado que este viaje marcaría la historia, no sólo de la música, sino de la contracultura occidental.

Los Beatles, en la ciudad de Rishikesh o “la puerta del Himalaya”, bajo la aureola de Maharishi Mahesh Yogi, gurú de la India, en 1968, año de gran efervescencia para el mundo, comenzando por el movimiento estudiantil del Mayo Francés, vinculado con el movimiento hippie y el rechazo al sistema económico mundial imperante -cada vez con más voracidad- y una “réplica” catastrófica de protestas, que se extendió hasta México, una noche de octubre.

Mientras tanto, el movimiento beatnik, en la literatura, era imponente. Una bomba de versos contra el establishment; drogas psicodélicas, filosofía oriental, budismo, se reflejaba e influía claramente en el movimiento hippie, que en su auge, cruzó los charcos de los continentes, impregnando al mundo y a la juventud de un aire fresco y una “nueva” cosmovisión espiritual-generacional, en tiempos de turbulencia.

No era de extrañarse que el movimiento beat influyera en todos los ámbitos de las artes. Poetas como Allen Ginsberg y su libro “Aullido” y Jack Kerouac con “En el camino”, fueron motivos, por excelencia, de inspiración para The Beatles y una larga lista de bandas y artistas, más allá de la música. Posteriormente, ya como solista, John Lennon grabaría “Give peace a chance”, una canción que clama por la paz y el reconcilio de los seres humanos con el prójimo, y la icónica “Imagine”.

Varias composiciones del famoso Álbum Blanco -el homónimo, The Beatles- publicado en el mismo año, se hicieron durante esta travesía del grupo. Con el famoso yogi, tomaron sesiones de “meditación trascendental”, que más tarde se conocería como “Ciencia de la inteligencia creativa” .

Ya siendo un grupo maduro, como los buenos creadores, Los Beatles hacían un gran viaje para enriquecerse, para reinventarse.

Fue Rishikesh, India, también llamada “la puerta del Himalaya”, la ciudad donde se asentaron por un breve tiempo. Cerca del río Ganges, ricos, geniales y famosos, todo era ganar para ellos.

En su retiro espiritual, el cuarteto de Liverpool compuso alrededor de 48 canciones, que fueron grabadas, la mayoría, para su décimo disco, el llamado White Album, y unas pocas más en el Abbey Road.

Fue también en este viaje cuando George Harrison, “el más Beatle de los Beatles según muchos fans- aprendió a tocar el sitar, un instrumento de la India -no se confunda con la cítara- similar a la guitarra o al oboe. The Beatles fueron oficialmente los primeros que lo introdujeron al imaginario musical en Occidente. Se desconoce el término de esta palabra en español. Su sonido único y original lo podemos apreciar, por ejemplo, en “Lucy in the sky with diamonds”, en la popular “O-Bla-Di-O-Bla-Da” y en “Norwegian Wood”. Fue el músico y sabio gurú indio, Ravi Shankar, quien introdujo a la ejecución de este instrumento. Después Harrison, por su lado, grabaría con notoria influencia oriental sus propias canciones.

El áshram de Los Beatles

En diciembre de 2015 fue abierta públicamente la llamada “Catedral de los Beatles”, un áshram o centro de meditación, justo el lugar donde los escarabajos permanecieron encerrados algunas semanas para componer y visitar nuevos mundos internos; una regeneración creativa, entre lo espiritual y lo musical. El lugar, considerado un santuario, nunca había estado abierto al público. Los más fanáticos lograban entrar saltando los muros. Ahora todos pueden hacerlo y volver a escucharlos con la nostalgia de nuestros padres... o de nuestros abuelos.

Dear prudence”, “Wild honey pie”, “Blackbird”, “Piggies”, “Don´t pass me by”, “Julia”, son una delicia, como opción de enciclopedia, para escucharlas este enero que termina, y todo el año. No hace falta citar las que todos conocemos y cantamos. Los Beatles, siempre universales, llegaron para quedarse.

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