El #AristeguiMiente y el caso Peña Nieto, dos pruebas del odio 2012

Televisa insiste en su guerra perdida contra Carmen Aristegui. La enorme empresa presidida por Emilio Azcárraga no tiene armas para vencer a la periodista en el campo de batalla de la credibilidad.

 

Pero Televisa, supongo que por masoquismo, insiste en enfrentar a la señora Aristegui, una mujer sencilla y carismática que apalea en cada enfrentamiento a los soldados al servicio de Azcárraga.

 

Televisa creó, en Twitter, el lema #AristeguiMiente que, rápidamente, se convirtió en un pretexto para que los tuiteros elogiaran a la comunicadora.

 

Qué bueno.

 

A Carmen, esta vez, la ponderaron sobre todo usuarios de Twitter que no simpatizan con Enrique Peña Nieto.

 

Porque, hay que recordarlo, una de las razones de que Televisa ataque tanto a Aristegui tiene que ver con denuncias, no necesariamente realizadas por la periodista (de hecho, muchas de ellas producto del trabajo de un reportero de Proceso,  Jenaro Villamil), relacionadas con los contratos de publicidad que firmó con la televisora el gobierno del Estado de México cuando lo encabezó Peña Nieto.

 

Es decir, apoyar a Carmen Aristegui este miércoles 16 de mayo era cuestionar a Peña Nieto.

 

Pero el pasado viernes, antes del escándalo de la Ibero, muchos de los tuiteros enemigos de Peña Nieto que hoy defienden a la señora Aristegui la hostilizaron fuertemente porque no les gustó la forma “suave” en que la periodista entrevistó al candidato presidencial del PRI.

 

Aristegui preguntó todo lo que había que preguntarle a Peña Nieto, inclusive dudas sobre su vida privada, y el priista respondió bastante bien.

 

A los radicales antipeñanietistas eso les desagradó y cuestionaron, tan grosera como injustamente, a la señora Aristegui.

 

Aristegui se vio como lo que es, una gran periodista, en la entrevista con Peña Nieto. Pero no dejó contentos a los antipeñanietistas que, seguramente, deseaban que Carmen golpeara con el micrófono al priista.

 

Si eso no tuvo mayor trascendencia se debió a que, una hora después de la entrevista de Aristegui con Peña Nieto empezó el escándalo de la Ibero.

 

Lo cierto es que a los fanáticos solo se les tiene contentos si se les dice lo que quieren escuchar, o bien si ocurren las cosas en el sentido que ellos desean.

 

0
comentarios
Ver comentarios