Columnas

Aunque no se sienta volar, sí que se siente aterrizar… y cuánto lo deseaste.

"Querida yo:

Admiro tu capacidad de ver el mejor aspecto del otro.

Eso te hace luz pura.

Lamentablemente, muchos tienen la capacidad de ver solamente (o más) el lado obscuro… y no ver todos los colores. Tus colores.

Y el ser humano que ha escrito en su cerebro la defensa más que la capacidad de ver, estará muy atento a tus fallas.

¿Sabes qué hacer con eso para que no te duela cuando suceda?

Aceptar que tienes fallas y seguir. Así de simple.

Aceptar que tienes fallas, sonreír ligeramente, ver su luz, y seguir.

Pues tienes la fortuna de saber perdonar muy rápido, o incluso, en la mayoría de los casos, no tener ni que pasar por ese proceso de perdón.

Aunque te asuste, quiero que sepas que mereces un amor y gente que te vea de la misma forma en que tú ves. Por eso es importante que te veas. Determinada y deliberadamente.

Haz las catarsis necesarias, siéntelo todo, aduéñate de lo que estás sintiendo en vez de ponerlo en el otro. Siéntelo. Y después habrás hecho la alquimia necesaria para estar en esa determinación. Donde descubres la luz que eres y que tienes tanto para ofrecer... porque hay momentos en los que tú y sólo tú creerás en ti.

Y si un día te ves completamente sola en ese lado de la moneda, en el lado que ve la luz en todos, recuerda lo que un día supiste: tu compromiso es con tu luz, con la luz. Con Dios. El compromiso es con tu Alma y el Gran Propósito.

Que el ego siga su trabajo… haz amistad con él. Para que entonces puedas SENTIR cuando estés en la luz, y cuando estés alejándote un poquito de tu compromiso. El único compromiso que tienes real, esencial y naturalmente.

La energía completa está de fiesta por este renacer. Que aunque no se sienta volar, sí que se siente aterrizar… y cuánto lo deseaste."