5.4 millones de analfabetas

Cómo no concederle la razón al rector de la máxima casa de estudios del país cuando declara que México no podrá ser una nación moderna mientras no mejore sus niveles de instrucción.
Con 5.4 millones de personas analfabetas, entre las que se cuentan más de medio millón de jóvenes entre 15 y 29 años, no podemos hablar de auténtica democracia y mucho menos de un país mejor.
La democracia no es votar en las urnas con votos auténticos o comprados, la democracia es mucho más que eso y desgraciadamente no podemos decir que México sea un país democrático porque no lo es mientras exista tanta ingnorancia y sufrimiento en su población.
Además de la vergüenza nacional que significa el bajo nivel educativo, la poca cobertura que alcanza debería causarnos tristeza. El abandono de la educación ha sido la estrategia de los gobiernos que hemos padecido para que nada cambie en el país. Y eso no es lo peor sino que la estrategia continuará para que puedan permanecer en el poder quienes no lo merecen.
Durante la ceremonia de apertura del nuevo ciclo escolar, José Narro Robles demandó a la siguiente administración federal que la educación, en particular la superior, sea una prioridad o de lo contrario se seguirá hipotecando el futuro del país, y exigió la construcción inmediata de varias y buenas universidades públicas que den respuesta a los temas que urgen a la nación.
Cada vez somos más los mexicanos que tenemos conocimiento de que los recursos económicos SÍ alcanzan para rescatar a los jóvenes, sin embargo, no existe voluntad para ejercer el presupuesto dando prioridad a los temas que urge resolver para detener este deterioro al que nos condujeron los gobiernos emanados del PRI y del PAN. Por eso los jóvenes vieron con buenos ojos la posibilidad de un cambio profundo y por eso siguen luchando para evitar que regrese el PRI a Los Pinos.
Estamos a unas cuantas semanas de conocer la determinación del Tribunal Electoral. Sí da por buena una elección presidencial plagada de irregularidades y contraria a lo dispuesto en la Constitución, millones de jóvenes seguirán deambulando por las calles sin la oportunidad de desarrollar sus capacidades para integrarse positivamente a la sociedad, porque entre las promesas de campaña de Enrique Peña Nieto, y dinosaurios que lo acompañan, nunca estuvo el rescate de los jóvenes, al contrario, los mantendrá bien vigilados porque fueron ellos quienes mostraron ante la opinión pública las verdades que los medios callan.
El viejo PRI se frotará las manos si logra que Peña Nieto sea quien encabece el nuevo gobierno federal, ese al que el rector de la UNAM le exige desde ahora la apertura de más espacios para la enseñanza superior como medida preventiva y urgente.

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