Nuevamente nuestro país se encuentra señalado por los ojos internacionales, gracias al desempeño de nuestros legisladores que orgullosamente ganan mucho más que los funcionarios en Brasil e incluso Estados Unidos,  pero paradójicamente  trabajan menos,  en promedio 195 días al año.

 

Desde sus curules votan decisiones a veces sin importar si son en pro o en contra del pueblo mexicano. La lentitud los carcome y eso lo podemos ver cuando piensan en sus retoricas declaraciones frente a los periodistas tras una aprobación e iniciativa, al igual que sus ausencias marcadas en las cámaras, pero bien recompensadas en sus salarios que rebasan hasta las nubes con nada más y nada menos que 11 mil doscientos dólares mensuales.

 

Fortuna con la que casualmente los representantes del pueblo acuden a giras de trabajo, en ocasiones justamente cuando se acercan algunos eventos deportivos a nivel internacional o bien algún otro acontecimiento digno de ser presenciado por estas figuras que se dicen ser los que tratan de tomar las mejores decisiones por México, si, pero de forma aletargada, a veces viendo películas, otras dormitando en plenas sesiones, a veces con el alcohol entre sus aromas, las corbatas desanudadas y la indiferencia imponiéndose.

 

Es una burla a la soberanía nacional que estos titiriteros de la política nacional ganen tanto a comparación de España donde el costo de cada parlamentario oscila entre los siete mil dólares al mes y Gran Bretaña con 7 mil 858 billetes verdes. Mientras en ambas naciones tienen sus cualidades, mas no las magnifican en términos económicos. Es paradójica la comparación salarial y también la dinámica de trabajo. Es evidente que los partidos posponen iniciativas de vital importancia por discutir asuntos morales mediáticos, como el caso de Platanito, todo sea por marearse incluso entre ellos para decir que están cumpliendo con su deber.

 

El estrecho económico entre funcionarios de primer nivel y ciudadanos es enorme. Diariamente somos testigos de cómo se viola la constitución con la miseria de salario mínimo ya que el artículo 123 establece que los honorarios tienen que ser suficientes para satisfacer las necesidades alimenticias, de educación, cultura y esparcimiento de toda una familia, ¿realmente se cumple con eso? Para los manipuladores de las leyes si, pero para la mayor parte no.

 

No cabe duda que hay un aletargamiento tanto en los mercaderes de la nación como sus pobladores, pocos realmente protestan y se entregan por completo para crear un cambio en el país.