Columna Incómoda. #YoSoy132, aciertos, riesgos, oportunidades

Te declaramos nuestro odio

 perfeccionado a fuerza de sentirte cada día más inmensa,

cada hora más blanda,

cada línea más brusca.

Efráín Huerta (“Declaración de Odio”)

 

La patria es polvo y carne viva, la patria

debe ser, y no es, la patria

se la arrancan a uno del corazón

y el corazón se lo pisan sin ninguna piedad.

Efraín Huerta (“Avenida Juárez”)

 

Entorno al movimiento #YoSoy132 se han desplegado más mitos y buenos deseos que un análisis profundo sobre lo que hay detrás y lo vendrá después. Hasta ahora no lo hay, porque para la mayoría, no sabemos totalmente si tendrá éxito o se esfumará.

 

Si bien el movimiento nació con un alto grado de “antipeñismo”, o fue su leit motiv, conforme pasan los días, las asambleas y los acuerdos, hay una lucha interna, muy intensa, que busca que las demandas de #YoSoy132 se alejen de cualquier interés político particular. Sinceramente, no creo que los líderes que están pugnando por separarlo de la campaña AntiEPN puedan lograrlo, porque ésta es alentada en tres frentes: gobierno federal, la campaña del PAN y la campaña proAMLO, aunque lo nieguen. 

 

Pero, para tratar de acercarse un poco al movimiento y a sus alcances, será necesario eliminar la basura y poner los puntos claros al respecto, desde mi particular punto de vista, los cuales les comparto:

 

1.- Visión romántica: “La Primavera Mexicana”. Es falso porque hasta ahora el movimiento sólo ha logrado dos cosas: las disculpas de Pedro Joaquín Coldwell y que Televisa haya modificado coyunturalmente su política informativa. Hay muchos entusiastas “analistas” y “líderes” que quisieran ver en #YoSoy132 otro movimiento estudiantil similar al de 1968, con todo y sus muertos y su vertiente radical. No veo que esto sea así, porque si bien hay muchas movilizaciones y despertó el interés por parte de la comunidad universitaria en varios puntos del país, aún no tiene un puerto final como 1968, que provocó la política de “apertura democrática” del echeverrismo y la reforma política lopezportillista, además de un auge del “Estado benefactor”, tan repudiado ahora por los neoliberales. El movimiento está en una fase incipiente, en donde se está enfocando a exigir a la clase política una definición sobre su política de comunicación y a los empresarios de la radio y TV, una rectificación hacia la forma en que tratan la información, además de exigir que el Internet sea un derecho social. ¿Qué candidato ha dicho, YO FIRMO TODO? ¿Qué gran concesionario darán el sí al pliego del #YoSoy132? Hasta ahora ninguno, sólo puras generalizaciones. 

 

2.- Visión sospechosista: “Las manos que mecen la cuna”. En este punto hay quienes no dejan de observar con interés que las marchas y demandas de #YoSoy132 se hayan dirigido sólo contra Televisa y no contra AztecaTV (que además preside la Cámara de la Industria de la Radio y TV), contra Radio Fórmula, Radio Mil, MVS, Grupo Radio Centro, Radiorama, Grupo Acir, por citar a las más importantes. O peor aún, que estando frente a la Estela de Luz nadie haya lanzado una arenga contra la corrupción y el discurso beligerante de Felipe Calderón.

 

Tampoco que la protesta haya crecido tanto en redes sociales e internet, justo después de que arreció la guerra entre Televisa contra Grupo Carso-MVS (que transmite el noticiero de Carmen Aristegui). Para los expertos en el sospechosismo Carlos Slim tendría en #YoSoy132 una vertiente social muy importante para poner a los jóvenes contra Televisa.

 

Pero también han dado cuenta que diarios como Reforma, El Universal, La Jornada y Reporte Índigo, así como el propietario de Argos Televisión, Epigmenio Ibarra, hayan  estado no sólo presentes cubriendo las protestas sino hasta como activistas del mismo #YoSoy132. Es importante señalar que uno de los grandes pendientes de este sexenio calderonista son la nueva concesión a una red nacional de TV y la ampliación de la oferta de frecuencias una vez arrancado el proceso de digitalización de señales. Los actores anteriores están pujando desde tiempo atrás por ser concesionarios de medios electrónicos.

 

Será decisión de #YoSoy132 despejar estas dudas al respecto y que esos fantasmales manos que mecen la cuna desaparezcan.

 

3.- Visión complotista: “Las ultras, derecha e izquierda, detrás del movimiento contra EPN”. La presencia de Paco Ignacio Taibo II, fiel promotor de la campaña de AMLO, de hijos de prominentes empresarios y de hijos de destacados políticos del PAN, no han pasado desapercibidos para la opinión pública y sobre todo a los que están comprometidos con la campaña de Enrique Peña Nieto,  que el movimiento #YoSoy132 tiene el firme objetivo generar y acelerar la volatilidad del voto priísta en el país.

 

Desde el viernes, en varios noticieros y en la misma página oficial de #YoSoy132 insisten en que cada integrante del movimiento tiene la libertad de promover o votar por quien quiera, pero no a utilizar las banderas del mismo para hacerlo pro o contra un candidato. Sin embargo, en redes sociales, lo mismo Chepinistas que AMLOístas mantienen el hashtag #YoSoy132 junto a la campaña #AntiEPN.

 

Al respecto haré una afirmación: la gran lección del movimiento del Consejo Estudiantil Universitario (CEU) de la UNAM en 1986-1987, fue que cuando sus líderes se alinearon políticamente al proyecto presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas, la demanda por democratizar a la institución quedó en el olvido, en su más rotundo fracaso, con millones de pesos desperdiciados y miles de horas tiradas a la basura.  En la UNAM no pasó absolutamente nada, pero los ex líderes estudiantiles pasaron a ser funcionarios del GDF, asesores de gobiernos del PRD y otros más, envueltos en escándalos de oportunismo político y económico. Si los dirigentes de #YoSoy132 podrán llevar algunos votos a sus candidatos, pero el espíritu hasta ahora mostrado por cambiar algo, será un rotundo fracaso.

 

4.- Visión escéptica: “La calentura juvenil es pasajera”. Otros “expertos” han visto sólo como electorero el movimiento #YoSoy132, por lo que una vez concluido el proceso y calificada la elección con un candidato (a) ganador (a) las marchas y protestas de los jóvenes.

 

Para mi, dado que ya tiene réplicas internacionales y en varios sectores, el movimiento tiende a crecer, y si no es contaminado por otros intereses, entonces tendremos #YoSoy132 como un actor fundamental para el devenir del próximo gobierno o lo que resulte de la elección presidencial.

 

5.- Visión oportunista: “Es la hora de reventar al país”. Como ocurrió en 1968, en 1971, en 1986-87 y 1999-2000, los movimientos tienen en sus filas a los llamados “predestinados”, aquellos que creen que tienen una misión qué cumplir en la vida y que esa debe ser formar parte o ser protagonista de la “salvación de la patria” de sus enemigos, internos o externos. Estos actores los hay en la derecha, en la izquierda y más cuando hay campo fértil en mentes jóvenes que están conociendo el dulce sabor de la protesta, el inigualable encanto de mentarle la madre a los que detentan el poder político, el económico o el mediático.

 

Pero no creo que estos “salvadores” provengan de las filas estudiantiles sino más bien de los actores partidistas, los que tienen un interés político-electoral o político social poco claro. Para ellos, #YoSoy132 representa el momento y el movimiento para preparar el caldo de cultivo para un conflicto postelectoral o un movimiento revolucionario e incluso, reaccionario (porque también hay derecha interesado en esto).

 

Palabras prefinales: Realmente los dirigentes incipientes y los cuadros activos que está teniendo el #YoSoy132 se ven muy bien informados, bien coherentes y perfectamente delineados en sus objetivos. Me recuerdan más a los movimientos que hubo en España con los indignados, recientemente; o el último movimiento estudiantil francés de mediados de los 80 del siglo pasado, que cuando vieron cumplidos sus objetivos, tuvieron el valor de dar por finalizada la agitación social. Aún no se ve que sea igual al movimiento chileno, ni mucho menos que tenga algo que ver con el 68 mexicano. Hay mucho por escribir sobre lo que está pasando. Dejemos aquí este ejercicio para retomarlo cuando veamos un giro de mayor claridad. Para entonces, mis deseos son que los integrantes de #YoSoy132 le hayan dado más contenido y mayor fuerza a los principios hasta ahora difundidos, y eviten el oportunismo de los partidos, cuadros y dirigentes políticos. 

 

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