Este hombre, que de la nada se convirtió en secretario de Gobernación prácticamente de un día para otro, y que también de un día para otro se destapó como candidato para la presidencia del 2024, y muchos no sabíamos ni quien era, pero es porque AMLO pone y quita a su antojo a los integrantes del gabinete, es hoy uno de los personajes más allegados al presidente que menos respeto y credibilidad se ha ganado y que sin duda más repudio provoca.

Aunque lo quieren salir a defender, no fue un “accidente” lo que a Adán Augusto se le “salió” decirle a una madre con su hija desaparecida: Directamente y como flecha, la madre le dijo al secretario de Gobernación: “Yo no confío en usted” (lo cual me representa), ante lo cual el señor Adán Augusto con las vísceras de fuera le respondió: “Yo tampoco confío en usted”. Le ganó, insisto, la víscera, al aspirante a ser presidente; le ganó la entraña y sacó su parte más baja y ruin o su parte natural de cómo realmente es.

Creo que a todas las personalidades del mundo político se les está olvidando que hoy en día todos, absolutamente todos traemos un celular en la mano. Y que cualquier acción indebida que ellos hagan quedará registrada, grabada y subida a redes.

Mínimo, nada más por eso debería de haber sido más cauteloso don Adán Augusto y deberían de serlo todos.

Sin duda, con su arrebato de ayer perdió todo camino andado. Afortunadamente y a pesar de todo,   miro con sorpresa que la gente verdaderamente está despertando.

Si bien hay cientos de miles que aún están adormecidos tan solo por recibir un dinerito de vez en vez, muchos ya están despertando y defendiendo lo que deben de defender: su dignidad y el que se les haga justicia.

Nadie sentimos a Adán Augusto cercano pero tampoco a Sheinbaum, pero tampoco a Ebrard... Porque pareciera que son más amigos de el presidente y tienen más intereses con interés en cada uno de los ciudadanos de este país.

Hoy por hoy, ser tan cercano a AMLO y querer ser candidato es la fórmula más fatal que pueda haber. Todo aquel cercano con el presidente, prácticamente ya está quemado.

Lo único que le queda por hacer a estas llamadas “corcholatas” es deslindarse un poco del presidente si quieren construir personalidades más positivas e imágenes más limpias. De lo contrario, no agarrarán vuelo.

Por mientras, Adán Augusto es uno que ayer salió de la competencia con su declaración. Me imagino que a Ebrard y a Sheinbaum les brillaron los ojitos porque es un rival menos a vencer.

Yo francamente dudo que el secretario de Gobernación limpie su imagen y gane simpatizantes después de esto.

Perdón pero hasta físicamente su aspecto es lúgubre y comportándose como se comportó con una madre que solo quiere encontrar a su hija perdida, perdió el juego.

Lo grave, lo muy grave,  es que es el secretario de Gobernación. Lo grave es que seguirá en funciones a pesar de esto, porque por supuesto lo de AMLO no es la venganza ni castigar a culpables. Lo exonera, lo limpia de todo pecado bajo confesión eclesiástica y lo deja ahí, tal como llegó. Como si nunca hubiera pasado nada .

Mi pregunta es: ¿Cuándo sí tendremos a algún cercano a AMLO que sintamos que no solo quiere el poder y literalmente mamar del presidente, sino que quiere estar en la política para bien de los mexicanos? ¿Cuándo nos toparemos con algún personaje político al que le digamos “yo sí te creo”? Hace tiempo que no encuentro a alguien con esas virtudes.

Salvo Omar García Harfuch, que agradezco no ver tan encima de las faldas presidenciales y haciendo su trabajo de manera impecable. Pero él no ha alzado la mano.

Bueno, pues ya se la alcé yo.

Es cuanto.