“Ver en todas las cosas

de un espíritu incógnito las huellas;

contemplar sin cesar

en las diáfanas noches misteriosas,

la santa desnudez de las estrellas...

¡Esperar!

¡esperar!

¿qué? ¡quién sabe! tal vez una futura

y no soñada paz...

Sereno y fuerte, correr esa aventura

sublime y portentosa de la muerte.

Mientras, amarlo todo, y no amar nada,

sonreír cuando hay sol y cuando hay brumas;

cuidar de que en el áspera jornada no se atrofien las alas,

ni oleada de cieno vil ensucie nuestras plumas.

Alma: tal es la orientación mejor,

tal es el instintivo derrotero

que nos muestra un lucero interior.

Aunque nada sepamos del destino,

la noche a no temerlo nos convida.

Su alfabeto de luz, claro y divino,

nos dice: ‘ven a mí: soy el camino, la verdad y la vida’.”

AMADO NERVO

Sin consulta popular de por medio (ni millones y millones de impuestos de los contribuyentes tirados a la basura), el expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, fue acusado formalmente por la justicia norteamericana. 34 cargos derivados de pagos ilegales que aparentemente hizo para ocultar escándalos que podían haber afectado su carrera presidencial del 2016, la cual —por cierto— ganó.

Es la primera vez que la justicia de los Estados Unidos imputa a un expresidente, ya no se diga lo pone en riesgo de ser encarcelado.

Y si bien las acusaciones en contra de la amenaza naranja no son menores, el asunto es que esto también puede llegar a servir como impulso para su ansia de ser reelecto en el cercano 2024, representando al Partido Republicano. Sí, para variar, el populista estadounidense ya informó a sus fanáticos que él no es culpable de nada. Ello a pesar de que las imputaciones en su contra por falsificación de registros de negocios y ocultamiento de la verdad son 34 ocasiones diferentes que señalan de manera puntual que Trump hizo de todo por encubrir actos fraudulentos y parte de su historia personal que le hubiera afectado como candidato. “La Suprema Corte de Justicia del Estado de Nueva York acusa a Trump con 34 cargos de falsificación de registros de negocios en primer grado”; esto es, el ocultamiento no fue hecho por terceros. Él sería el responsable o bien el que dio la orden directa.

En todo caso, estamos ante el inicio para desatar una gorda madeja, pues ya luego vendrán preguntas en torno a cómo y porqué trató de modificar los resultados de las elecciones del 2020. El ataque al Capitolio y el intento de golpe de Estado son otras instancias legales en su contra que ya se encuentran en proceso.

Hay otras muchas cosas que se deben resaltar en estos momentos:

Las columnas más leídas de hoy
  • El fiscal de la ciudad de Nueva York, Alvin L. Bragg, Jr. acusó al magnate por falsificar los archivos de sus negocios para encubrir información y actividades ilegales de los votantes estadounidenses antes y después de las elecciones del 2016. Esto es, no importa el tiempo, la ley busca que los delitos no queden impunes.
  • Trump y otros emplearon un esquema “captura y mata” para identificar, comprar y enterrar información negativa acerca del exmandatario y mejorar sus posibilidades electorales.
  • Trump no solo escondió, también modificó, entradas contables para ocultar su actividad criminal, incluyendo intentos de violación de leyes electorales estatales y federales. Lo hizo, al parecer, de manera continua y reiterada.
  • El fiscal de Nueva York recordó que: “NY es hogar del mercado de negocios más importante del país. No podemos permitir que los negocios de Nueva York manipulen sus registros para ocultar conducta criminal. Como los hechos describen, el camino del dinero y las mentiras exponen un modelo que viola las leyes fundamentales mercantiles. Como ha hecho la fiscalía en otras ocasiones, hoy tomamos nuestra responsabilidad solemne para garantizar que todos tengan el mismo trato delante de la ley”.
  • Trump ya vociferó de vuelta en su casa en Florida que todo es mentira y esto —algunos consideran—le ayudará como plataforma para convertirse en “mártir” para que le beneficie rumbo a las elecciones del 2024.
  • Los populistas existen en todo el mundo. La diferencia, en ocasiones —como es en este caso en Estados Unidos—, es que no importando si son expresidentes o magnates deben presentarse ante la justicia.
  • Sus fanáticos, así les enseñen la evidencia de los delitos realizados por Trump, no querrán ver la verdad. Los embusteros siempre tienen legiones de seguidores que les creen, no importando el tamaño de la mentira.
  • Mismo en los peores momentos, Trump le saca dinero a sus fanáticos, pidiendo una cooperación de al menos 47 USD. Luego, de manera “gratuita”, les mandará una playera que diga “not guilty” (no culpable)…
  • Para quienes piensan que esto solo es “politiquería”, la Fiscalía de Nueva York lleva años persiguiendo a quienes falsifican información financiera. Uno de ellos fue el caso del Banco francés BNP Paribas.
  • El actual fiscal, en lo que va del año que lleva como fiscal, tiene en Trump a su acusado número 30 por falsificación de documentos financieros. Hasta ahora, todos sus acusados han sido declarados culpables (The New York Times).

Tenemos a los fanáticos del anaranjado diciendo que es inocente; eso y mamarrachada y media como compararlo con Gandhi o con Mandela. Lo que no quita que líderes populistas de seguro seguirán este juicio con interés y detenimiento. Sopesarán si puede sucederles eso mismo en sus países cuando terminen su mandato y si, además, ya nunca podrán pisar territorio norteamericano.

Quienes confiamos en la ley —así sea la de otras naciones— y su ejecución, esperamos que la justicia se imponga, especialmente tratándose de un expresidente.

Ver a Trump teniendo que presentarse a la Corte de Justicia de Nueva York insufla esperanza. Cuando hay justicia ciega, imparcial, se vale sonreír.