Entre los restos del naufragio y la memoria

como una sombra, se alza en sus vidas

un tercero que no nombra, pero que estorba

y pone hielo en esta historia

Los dos pensaron que era un juego en realidad

después de casi treinta inviernos el final

Quién puso más, los dos se echan en cara

quién puso más, que incline la balanza

quien puso más calor, ternura, comprensión.

quién puso más, quién puso más amor.

VÍCTOR MANUEL SAN JOSÉ SÁNCHEZ

Evidente rompimiento

El hilo tiende a romperse por lo más delgado o, en este caso, por las intenciones ¿presidenciales? de uno y otro. Sueñan con que el PRI aún pueda llegar a la Presidencia y, además, siendo ellos los candidatos. O quizá no… Tal vez únicamente deseen vender caro su amor al instituto político que sí pueda hacerse de la máxima investidura.

El rompimiento dado entre los “Alejandros” Murat y Moreno, del que no se ha hablado oficialmente pero que igual ahí está, se deja ver a plena luz del día. Evidente cuando el oaxaqueño ya también levantó la mano para ser el candidato a la Presidencia de la República.

Posiblemente, sintiéndose más cuatroteísta que priista, Murat le tomó la palabra a López Obrador (esto es, lo que dijo en alguna de sus mañaneras) y, sí, “ya se vio”.

Alito, antes, ya también había externado la ilusión de ser candidato por el PRI (y, entrados en gastos, de la alianza opositora) para el 2024.

Acercamientos, coqueteos y posicionamientos

Pero hay diferencias entre el futuro que los tocayos anhelan. A Moreno en algún momento se le vio muy próximo a López Obrador; propios y extraños le llegaron a llamar Amlito por aquello de la cercanía con el tabasqueño. No se sabe a ciencia cierta en qué momento se dio el distanciamiento entre ellos, pero con la votación sobre la contrarreforma eléctrica y luego con los negativos comentarios del presidente sobre exgobernadores priistas, Alejandro Moreno dibujó una raya muy clara entre él y Morena.

Murat, en cambio, cada vez se acerca más a la 4T, al grado que en ocasiones pareciera un peón del partido en el poder. En todas las visitas de López Obrador a Oaxaca se percibe, no una relación institucional entre un gobernador de oposición y el presidente, sino una sumisión total del primero ante el segundo. Ello quedó cristalizado la semana pasada cuando fue el único gobernador de oposición que estuvo con Claudia Sheinbaum (y Rocío Nahle) en la visita a la refinería de Dos Bocas, Tabasco.

Ahora que este fin de semana Claudia Sheinbaum está en tierras oaxaqueñas para apoyar al candidato de la 4T a la gubernatura de la entidad, será interesante ver si hay alguna interacción entre ambos personajes y de qué tipo.

Lo que es cierto es que Murat no solo guarda “sana distancia” con su partido, también permite que las estructuras del expartidazo, al menos por lo que a Oaxaca se refiere, ahora participen con la 4T.

Algunos señalan que Murat busca, como Claudia Pavlovich o Quirino Ordaz, ocupar un puesto diplomático ahora que termine su mandato. Yo me inclino a pensar en el sentido de que busca la presidencia del PRI y de ahí lanzarse por la candidatura presidencial. Todo con la venia de López Obrador, claro está.

Valdría la pena recordarle lo mal que le fue a Roberto Madrazo bajo ese esquema (o a Ricardo Anaya en las filas panistas). O tal vez eso es precisamente lo que busca… sepultar de una vez por todas con el PRI y probar su lealtad al morenismo.

El efecto de ciertos audios filtrados

El asunto se hace aún más espeso cuando a la par de todo esto se dieron a conocer los audios que implican a Alejandro (el campechano) con corruptelas. No es necesario decir que estos audios son calambres para Alito y para el PRI en general.

Lo que sí es importante señalar es la cambiante posición de la 4T: se rasgaron las vestiduras por los audios ilegales dados a conocer sobre Alejandro Gertz Manero, pero ahora no dicen ni pío al ventilar las grabaciones —igual de ilegales— sobre Moreno.

En ello, el INE bien en su papel; atendiendo el caso y es su responsabilidad, ya dio trámite a las denuncias en contra de Alito. Desplegará sus capacidades de investigación con absoluta imparcialidad y si hay una conducta indebida, tomará las medidas conducentes. Eso creemos y en eso confiamos.

Intenciones reveladas

Sabemos bien que estos golpes contra Alito —fundadas o no las denuncias; no es algo que discuta yo aquí— provienen de Morena (ciertamente de Layda Sansores su paisana y hoy gobernadora de Campeche). Normal. La 4T hace lo que tiene hacer de cara a las elecciones en el estado de Oaxaca. Es decir, dinamitar al PRI (o lo que queda de este), a la vez que abona a debilitar (¿romper?) a la coalición opositora PAN-PRI-PRD.

Lo interesante es dilucidar si este golpeteo Murat también lo provoca o simplemente resultará beneficiado del mismo en un intento por hacerse del PRI. Eso en caso de que ese fuese su propósito: se reforzaría la lectura de que en realidad el oaxaqueño busca fortalecer a Morena y consumar la división de la posible alianza opositora PAN-PRI-PRD con su candidatura. ¿Estará Murat trabajando para Morena y, de manera específica, para Claudia Sheinbaum, la consentida de López Obrador? ¿Será quien formalice la unión del PRIMOR en uno o dos años?

Moreira. No Rubén sino Humberto

Poco queda del PRI, máxime cuando AMLO ha sabido comprar las lealtades de los gobiernos priistas salientes (Quirino de Sinaloa y Claudia de Sonora). No tuvo peso alguno el enojo externado por Moreno; tampoco la expulsión del PRI de los ex gobernadores. ¿Explotará Alito en contra de Omar Fayad ante el muy probable triunfo de la 4T en Hidalgo? ¿Acaso importa?

Más allá de Fayad, habría que ver cómo afecta otro pleito que igualmente se da por estas fechas: el de los hermanitos Moreira. Golpe seco a la candidata del PRI a la gubernatura de Hidalgo, Carolina Viggiano (esposa de Rubén), ya no hablemos de los efectos que esto tiene para Alito como presidente del PRI… Eso además de permitir que una duda se consolide como cierta: ¿qué tanto o no está Humberto Moreira cooptado por la 4T?

¿Hay traición?

Con lo cual la cuestión continúa siendo: ¿hay rompimiento de Murat con Alito?; es más, ¿hay traición entre priistas, siendo Murat emisario a favor de Morena y parte de la estrategia presidencial para continuar fortaleciendo a la consentida presidencial? Pronto lo sabremos.

Cierto que no debería extrañarnos la actuación de uno y otro. Priistas consumados, harán todo por retener el poder y/o salvar el pellejo, así sea pintarse de guinda.

En fin, ambas actuaciones tienen la capacidad de poner nerviosos a muchos: ¿adiós a la coalición PRI con PAN y PRD en el 2024?

El rompimiento de los tocayos Murat y Moreno muestra que la pelea por el PRI tiene muchos trasfondos y todos apuntan hacia la sucesión presidencial.