La elección del 2 de junio es la más grande de la historia, se elegirán presidente, nueve gubernaturas, alcaldías, diputados locales, federales y senadores y lo más importante, el proyecto de un régimen populista autoritario o el de un régimen democrático, plural, con libertades y Estado de derecho y, dependiendo de quién gane, el futuro de los partidos políticos.

El papel de los partidos

En un régimen populista autoritario como el que promueven AMLO y su candidata los partidos de oposición se convierten en instrumentos de control gubernamental. En la propuesta democrática que encabeza Xóchitl, los partidos, como base de la estructura democrática, tendrán que convertirse en verdaderos interlocutores y representantes de la sociedad y el gobierno.

Es la gran disyuntiva, con Claudia pierden todo y acabaremos con un solo partido al estilo soviético; con Xóchitl los partidos deberán refundarse, reformularse y entender que representan a la sociedad y no al gobierno en turno.

Hoy por hoy, todos los partidos, los de oposición y del bloque oficialista pasan por una severa crisis, un déficit de simpatizantes y de militancia activa y su estructura se mantiene por los empleados. Ninguno representa el interés ciudadano, sino el de sus líderes.

La reformulación del sistema de partidos se había planteado desde 1988, luego del aberrante fraude que protagonizó Manuel Bartlett Díaz como secretario de gobernación y controlador de las elecciones para imponer como presidente a Carlos Salinas.

Salinas impuso como presidente del PRI a Luis Donaldo Colosio, quien enfrentó a la clase más autoritaria del priismo, la que se niega a cambiar. Al asumir el encargo dijo: “Al manifestarse democráticamente mediante el sufragio, la sociedad mexicana expresó políticamente su pluralidad. Nos alcanzaron los tiempos de la modernidad política. La legitimidad de los gobiernos se obtiene ahora, a través de la competencia entre partidos por el poder y el voto ciudadano. La competencia política convierte a los partidos en los grandes mediadores entre sociedad y Estado. En sus convergencias y acuerdos, pero sobre todo por sus discrepancias, ellos generan la legitimidad democrática que requiere un gobierno.”

Para evitar que el PRI perdiera el control hegemónico a causa de la competencia democrática que proponía Luis Donaldo, Salinas creó dos partidos políticos que hoy son aliados de Morena, el PVEM y el PT.

El Verde desde esa época mantiene prácticamente la misma dirección, fue creado como un proyecto de Manuel Camacho y Marcelo Ebrard, utilizando a la familia González Torres. Hoy el “niño verde” mantiene el control político y es aliado de AMLO.

El PT fue creado por Salinas con su hermano Raúl y un amigo de su juventud, Alberto Anaya, quien hasta hoy sigue siendo su líder y es aliado de AMLO.

Los que se resistieron al cambio ahora están con Morena

A pesar de que su propuesta no fue bienvenida, Colosio no claudicó y la mantuvo como candidato presidencial. Los priistas que se resistieron entonces, son los mismos que hoy están en Morena: Bartlett, Monreal, Ebrard, AMLO, Alfonso Durazo, Américo Villareal, Layda Sansores, Adán Augusto López, José Murat, Alejandro Murat, Eruviel Ávila y muchos otros que se opusieron a la democratización del PRI y del país, y Colosio acabó cobardemente asesinado.

Sin embargo, Ernesto Zedillo retomó los principios democráticos de Luis Donaldo y reiteró que el PRI tendría que transformarse y entender la democracia, la competencia y la representación de la sociedad. Al asumir el poder confirmó su discurso de campaña de que gobernaba para todos y marcó por primera vez la sana distancia con su partido.

Zedillo junto con los que lucharon por la democratización del país, Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Carlos Castillo Peraza, Luis H. Álvarez, Heberto Castillo y Gilberto Rincón, entre otros, logró la más grande reforma político electoral que dio lugar a la ciudadanización del IFE/INE, que permitió después de 70 años la alternancia en el poder y la representación plural en el Congreso. Así, México alcanzó lo que se llamó la normalidad democrática y Zedillo fue acusado de traidor por los priistas que ahora están en Morena.

Con AMLO el retroceso

Desde que arribó al poder AMLO ha buscado tener el control absoluto a través de Morena y destruir todo lo que huela a oposición, como en las épocas del politburó soviético.

Su candidata pide a la población que voten “todo por Morena”, es decir, su oferta política es la sumisión absoluta a su persona. De hecho, se ha vuelto ridículo el discurso de cualquier candidato o líder de Morena porque nunca se refieren a una propuesta, siempre empiezan por la alabanza: ”gracias al Lic. López Obrador…” y así, todo es en torno a él y seguirá si Claudia gana.

Al final, gane la opción populista o la opción democrática, habrá un reacomodo profundo de los partidos políticos, lo cual es positivo para la salud pública de la nación.

La oportunidad está en que los dirigentes del PAN, PRI y PRD apuesten por la opción democrática y dejen de regatear el apoyo a Xóchitl. Lo que se juega va más allá de los intereses políticos y personales de unos cuantos líderes o dirigentes, es la democracia.

X: @diaz_manuel