Junto con septiembre, en México entramos de lleno a la celebración de las fiestas patrias, para conmemorar el inicio de la lucha por nuestra independencia del reino español. Es una ocasión perfecta para preguntarnos, ¿Nuestra aviación es soberana? Y es que a pesar de que el cielo no se pueda palpar, el espacio aéreo mexicano es parte de nuestro patrimonio como nación, razón por la cual quiero invitarlos a revisar, para reflexionar, algunos temas… ni modo, algunos de ellos “espinosos”, y no necesariamente en el tono “patriotero” que se respira en el aire en estos días de puente.

¿Se acuerdan de que en una de mis columnas más recientes hablé someramente del tema de rutas y slots? Pues llegó el momento de ahondar y ver el porqué es importante abordar estos rubros.

Definamos qué es una ruta, y qué es un slot en la aviación: una ruta es una vía designada en el espacio aéreo, del punto A al punto B; y los slots son la asignación de horarios de aterrizaje y despegue, proporcionados a las líneas aéreas regulares.

Tenemos que hablar de Mexicana de Aviación, de sus rutas y de sus slots, porque son un claro ejemplo que nos demuestra que URGE (así, con mayúsculas, signos de admiración, de rojo y subrayado) un reordenamiento de rutas y slots, antes de que regresemos a Categoría 1.

¿Por qué soy enfática en la urgencia de reordenar rutas y slots? Hagamos memoria: cuando en 2010 bajaron de vuelo -de tan fea manera- a Mexicana de Aviación, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes argumentó que “en aras de no dejar incomunicado al país”, iba a prestar las rutas y slots de la alicaída aerolínea a otras líneas aéreas, tanto nacionales como extranjeras.

Es verdad, muchas de las rutas y slots quedaron en manos de Interjet, una empresa que hoy se encuentra sin operar, y cuyas rutas y slots están siendo operadas por aerolíneas extranjeras… pero ¿Sabían que a pesar de que la SCT las prestó, quienes las usufructúan no le dan absolutamente nada al gobierno?

Así es, “de a gratis” están explotando rutas y slots sin dar nada a cambio por ello, lo que se traduce en pérdidas millonarias, y por supuesto en la pérdida de nuestra soberanía nacional en materia aeronáutica, por si fuera poco.

¿Se puede valuar el costo de algo intangible como un slot? Por supuesto que sí, y para tener una idea del costo de un slot, les diré que en febrero de 2016, Oman Air pagó 75 millones de dólares a las aerolíneas Air France-KLM por la adquisición de un par de slots en el Aeropuerto Internacional de Heathrow, en Londres. Leyó usted bien, 75 millones de dólares por un par de slots.

Mexicana de Aviación contaba con 44 rutas nacionales y 27 destinos internacionales (14 de ellos a Estados Unidos). Tenía más de 2 mil 93 slots semanales en temporada de invierno y 2 mil 102 semanales en temporada de verano. Entonces ¿Se imagina de cuánto dinero estamos hablando? Por supuesto que no todos los slots tienen el mismo precio, pero quiero dejar en sus mentes el dato importante: nunca son gratuitos.

Pongamos la idea clara. El PIB anual del sector aéreo en México en el año 2019 fue de $43,234 millones de pesos. Pero ante la pérdida de la Categoría 1, sumada a la corrupción en diferentes dependencias de la AFAC, arrojan pérdidas terribles para el país; el año pasado ingresaron “solamente” $36,474 millones de pesos, es decir, una diferencia del 15% menos, en números redondos. Así en porcentaje no suenan tan graves, pero si les digo que $6,760 millones de pesos son más de cien mil años de salario mínimo, la cosa se oye mucho más fea.

En la aviación todo está correlacionado y nada se puede analizar por separado. Justamente hace un par de días, Andrés Conesa, Director de Aeroméxico, tuvo una charla con el medio Expansión, titulado “Turismo: una nueva oportunidad para crecer”, y en ella expuso la necesidad de que el gobierno apoye a las empresas de aviación, y en general a la industria aeronáutica.

Y no está de más decir que una de las aerolíneas que usufructúa algunas de las rutas y slots de Mexicana de Aviación es precisamente Aeroméxico. Tal vez Conesa no lo recuerde tan vivamente como yo, pero tengo más que claro que cuando el juez Consuelo Soto le solicitó la devolución de dichas rutas y slots, los de Aeroméxico, Volaris e Interjet se negaron tajantemente a hacerlo.

En este nuevo escenario me pregunto: ¿Qué pasará con las rutas y slots que se le habían prestado a Interjet y que pertenecen a Mexicana? ¿Qué ha hecho la SICT?, ¿A qué aerolíneas se las ha asignado?, ahora que Interjet no vuela.

El grupo de jubilados de Compañía Mexicana de Aviación demandaron el usufructo de ese valioso intangible, y de acuerdo con las declaraciones del Presidente de la Asociación de Jubilados, Trabajadores y Extrabajadores de la Aviación Mexicana (AJTEAM) Fausto Guerrero, ese juicio lo tienen ganado. Sin embargo, el asunto está entrampado con miles de recursos legales.

Y es que la Secretaría de Infraestructura Comunicaciones y Transportes no ha hecho nada al respecto, ni para que las líneas aéreas nacionales o extranjeras paguen una renta por el usufructo de esas rutas y slots. Reitero, ¿Cómo podemos tener una aviación soberana si se permite que intangibles como rutas y slots, en el caso de las líneas extranjeras, no den nada a cambio al gobierno?

El fenómeno de nacimiento y muerte de aerolíneas se ha dado a lo largo de la historia de nuestro país, por eso es importante afianzar a las actuales líneas aéreas para que estas puedan hacerle frente a las extranjeras. Este sexenio venimos arrastrando la pérdida de Mexicana como línea aérea, pero cuyas rutas y slots se siguen usando hasta hoy en día; eso no debemos perderlo de vista.

No podemos voltear a otro lado, es imposible no darse cuenta del paro de operaciones de Interjet, así como los estertores de muerte de Aeromar, que parecen no haber percibido, pues ahí sigue la empresa, abriendo y cancelando rutas por falta de equipos. La aviación nacional, es un hecho triste de reconocer en este mes patrio, está muy mermada.

La degradación a Categoría 2 está vulnerando nuestra soberanía, porque mientras aerolíneas extranjeras siguen abriendo rutas en diferentes terminales aéreas del país, nuestras aerolíneas nacionales no pueden hacerlo.

Estas fiestas patrias reflexionemos ¿Qué aviación queremos para nuestro país?, ¿Cómo ordenará la SICT las rutas y slots?, ¿Hará válida la demanda ganada por la AJTEAM?, ¿Seguirá sin cobrar por el uso de rutas y slots a las aerolíneas extranjeras?, ¿Pasará la charolas con las líneas nacionales que quedan? O de plano nos resignamos a que la aviación mexicana quede reducida a mínimos, con tres aerolíneas operando: dos de bajo costo y una que es un monopolio, con fuerte inversión extranjera.

Como lo dije al principio, el cielo no lo podemos tocar, es un bien intangible pero que genera ganancias millonarias para quien explote el uso de los cielos mexicanos; en el marco de nuestra fiesta de independencia, los invito a pensar, como nación, ¿Acaso no nos merecemos una aviación nacional fuerte, sólida, y competitiva? Lo dije y lo sostengo; con la fuerza que se grita ¡Viva México!, yo grito: ¡¡¡Urge una real política de aviación!!!.