“Toda gran causa comienza como un movimiento, se convierte en un negocio y termina siendo un fraude”.

CHRISTOPHER MCDOUGALL

Nuevamente ayer se registró otro incidente (clasificado como ‘grave’) en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. El vuelo 762 de Aeroméxico, procedente de Bogotá, Colombia, tuvo que abortar su aterrizaje en razón de que no estaba despejada la pista. Eso luego de un hecho semejante, ya por todos conocido, registrado el sábado pasado y que involucraba a dos aviones de Volaris.

A raíz de este último caso, y luego de una reunión de autoridades y aerolíneas, presidida por el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, se ofrecieron “soluciones”.

Entrecomillo el término pues no lo son en realidad. Más aún, hacer lo que acordaron solo aumentará el riesgo de colisión en el espacio aéreo de la ZMVM.

Pero vamos de vuelta al origen del problema: la puesta en marcha del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles supuso un rediseño del espacio aéreo de todo el Valle de México. Este rediseño está mal hecho y ha generado se incrementen lo que se llama incidentes aéreos, particularmente donde hay mayor tráfico aéreo en la región que es precisamente sobre el AICM.

Imposible decir que el Benito Juárez y su espacio aéreo estaban en óptimas condiciones antes de que se contemplara el AIFA. Tan no es así que por eso se estaba construyendo el NAICM.

Pero López Obrador, como buen político, no deja de ensalzar Santa Lucía. Hasta mostró su vena cómica al bromear en la mañanera del miércoles que el Felipe Ángeles está considerado “una de las obras más importantes del mundo de los últimos tiempos”. Luego continúo con lo de “la zopilotada”; lo que no estuvo ni siquiera chistoso. En fin, así se llevan…

Antes de la chanza se había anunciado EL DECRETO. Sí, el subsecretario de la SICT, Jiménez Pons, informó que por decreto se reducirían las operaciones del Aeropuerto Benito Juárez en un 30% con objeto de llevar dichos vuelos a Santa Lucía.

Ese decreto anunciando por el funcionario luego fue tachado como falso por Elizabeth García Vilchis en la sección “Quién es quién en las mentiras de la semana” de la conferencia de prensa mañanera de ayer. La funcionaria denostó a la prensa por haber dado a conocer un anunció que ofreció ¡la propia administración federal!

Total, que después de ese “control de daños” relacionado a un decreto anunciado que no se concretó y que evidenciaba el talante impositivo con el que opera el gobierno federal, vino un castigo que debía haber sido premio.

Me explico: las aerolíneas nacionales cedieron (es un decir) mover 204 operaciones del AICM al AIFA. ¡La propia autoridad reconoce que lo que debía ser un premio (operar en Santa Lucía) es en realidad un castigo!

Todo se hará paulatinamente. Aeroméxico mudará 60 salidas y llegadas, Volaris lo hará para 40, VivaAerobús con 20; mientras los vuelos chárter y los de carga migrarán 84 de sus viajes casi de inmediato.

La negociación fue exitosa, pero hubo ausentes que podrían resultar catastróficos (sí, así como con los pernos de la L12 del Metro capitalino). Iniciando con que no estuvo presente en la reunión la autoridad competente. Esto es, no estuvieron convocados funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, tampoco controladores aéreos, ni siquiera los militares que controlan el AIFA. Alarmante puesto que la seguridad aérea no se arregla por decreto o vía mesas de negociación; se requieren expertos y simulaciones de vuelos de por medio.

Los controladores aéreos han advertido del incremento en incidentes por el rediseño del espacio aéreo de la zona metropolitana de la CDMX. Estos se han triplicado, dicen.

Seguido de que el problema no se soluciona con trasladar tantos vuelos al AIFA, al contrario, el riesgo aumenta, pues el origen del problema es el rediseño del espacio aéreo.

La solución óptima sería regresar al plan del NAICM pero, como eso no sucederá, se deben tomar al menos estas acciones con carácter de urgente:

  • Capacitar mejor a los controladores aéreos y seleccionar adecuadamente a sus supervisores técnicos y administrativos. Sabemos que el 90% lealtad y 10% experiencia no funciona.
  • Permitir que los fondos y las tasas de uso del aeropuerto del AICM sean utilizados para el mantenimiento de este. URGE que Benito Juárez tenga el presupuesto de mantenimiento adecuado.
  • Por último, volver a rediseñar el espacio aéreo y hacer las simulaciones requeridas.

Mientras lo anterior no se haga, el AIFA seguirá siendo lo que es hasta ahora: un fraude mayúsculo.

Verónica Malo en Twitter: @maloguzmanvero