Morena tiene serios problemas de división interna entre sus militantes de Coahuila y el Estado de México, entidades de la mayor importancia, mismas que tendrán elecciones para renovar sus respectivos poderes ejecutivos en junio del inminente 2023.

En el Estado de México el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, no ha podido hacer sentir su liderazgo entre los grupos que juegan alrededor de la candidatura a la gubernatura estatal de la Maestra Delfina Gómez.

Horacio Duarte no ha logrado crear una corriente de unidad en relación al proyecto de campaña con la cual se esperaría que Morena ganara el Estado de México, la entidad con el mayor padrón del país, con igual circunstancia en lo que se refiere al número de distritos electorales federales y con un poderío económico al que apenas se le aproximan la Ciudad de México, gobernada por Claudia Sheinbaum y Nuevo León donde el ejecutivo estatal está en poder de Movimiento Ciudadano por medio de Samuel García.

Y Duarte, que ha tenido poco cuidado en dejar sentir que su proyecto es ser un poderoso secretario general de gobierno, un presumible poder tras el trono ante la inexperiencia de la Maestra Delfina Gómez, tanto en materia de conducción política como de una mandataria que garantice una gobernanza a la altura de los grandes retos que en ese sentido tiene el Estado de México, no tiene las simpatías de las más poderosas corrientes de Morena en dicho estado.

Los grupos más influyentes en materia de organización de cuadros, que sepan aplicar correctamente la tarea de ser piezas confiables en el momento de realizar el trabajo electoral, especialmente el del texcocano Higinio Martínez, no han sido convencidos de integrarse al proyecto de Delfina Gómez, ni por Duarte y menos por un Mario Delgado que simplemente, no logra convertirse en un factor de unidad entre los grupos morenistas mexiquenses, para que se sumen abiertamente al proyecto de su inminente candidata al gobierno estatal.

En cambio, cada día crece más la unidad de la alianza “Va por México” en favor de Alejandra del Moral, quien se ubica ya como una firme contendiente en la lucha por llegar al palacio de gobierno de Toluca.

En Coahuila Morena sigue sin conciliar la disputa que libran el subsecretario de seguridad pública, Ricardo Mejía Berdeja, con el controvertido y reacio senador Armando Guadiana Tijerina, estigmatizado eternamente como un explotador de los mineros de la zona carbonífera de la entidad.

En Coahuila, Mario Delgado trató de imponer al senador, expanista, Fernando Salazar, que se inscribió entre los doce morenistas que decidieron buscar la candidatura al gobierno estatal. Pero el proyecto de Mario Delgado en favor de Salazar se diluyó en la medida en que se ha polarizado el enfrentamiento entre Ricardo Mejía y Armando Guadiana.

Esa disputa entre los morenistas deja un amplio camino libre al prospecto de Va por México, el ex alcalde de Saltillo, Manolo Jiménez.

Las anteriores expectativas de Morena en Coahuila y el Estado de México para ganar las gubernaturas que se disputarán en junio del año 2023, no son del todo promisorias para el dirigente Mario Delgado que, en caso de salir derrotado en las entidades mencionadas, podría ser relevado oportunamente de su cargo ante el riesgo de que tampoco pudiera ser un factor de control y unidad en la madre de todas elecciones, las presidenciales que se disputarán en el 2024.

Lo anterior explica por qué las corcholatas de Morena más adelantadas, Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto López y Ricardo Monreal, a la fecha, estén realizando abiertas precampañas sin que Mario Delgado sea tomado en cuenta para nada en esas estrategias de posicionamiento de los aspirantes del partido del presidente, a ser candidatos a la Silla del Águila. Mario Delgado al parecer en Coahuila y el Estado de México va, por ahora, en una peligrosa caída libre.