6 de diciembre de 2021 | 12:07

Los números de buena suerte (y de mala fortuna) de los y las aspirantes al 2024

El 2024 no es un número Fibonacci ni un número poligonal: es, en Europa, un número olímpico, y en México, un número grillo.
En París, año olímpico; en México, año grillo
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El análisis que voy a presentar enseguida es tan serio como la política mexicana. Así que, señores criticones —y señoras criticonas— favor de no dar lata con obsesiones basadas en la lógica que, la verdad sea dicha, en temas como la sucesión presidencial no tienen el menor sentido.

Una aclaración: a los mexicanos nos tiene excesivamente ocupados — y preocupados— el año 2024, que resultará inolvidable para el mundo por los Juegos Olímpicos de París, pero que, ni hablar, para México podría resultar catastrófico si nos equivocamos al elegir a la persona que reemplazará a AMLO en la presidencia.

Para no fallar como ciudadanos, entonces, pienso que es correcto recurrir a toda clase de ayudas, desde las racionales hasta las mágicas. Aquí una que ni es científica ni, tampoco, hechicería: se trata solo de una aproximación al 2024 electoral, tan válida como cualquier otra, para orientar a partidos y sociedad.

El año 2024 en todas sus expresiones

  • Año gregoriano 2024 es año budista 2567
  • Año budista 2024 es año gregoriano 1481
  • Año gregoriano 2024 es año islámico 1445 o 1446
  • Año islámico 2024 es año gregoriano 2585 o 2586
  • Año gregoriano 2024 es año persa 1402 o 1403
  • Año persa 2024 es año gregoriano 2645 o 2646
  • Año gregoriano 2024 es año hebreo 5784 o 5785
  • Año hebreo 2024 es año gregoriano 1736 a. C.

Un número para nada especial

  • 2024, número vano, NO es un número Fibonacci
  • 2024, número vano, NO es un número de Bell
  • 2024, número vano, NO es un número de Catalan
  • 2024, número vano, NO es un número factorial
  • 2024, número vano, NO es un número regular
  • 2024, número vano, NO es un número perfecto
  • 2024, número vano, NO es un número poligonal

¿Qué carajos sí es el 2024?

Si no es nada de lo anterior, la pregunta lógica que debemos hacernos es esta: ¿Qué chingaos SÍ es el 2024?

Respuesta: Pues eso, el 2024 es un número grillo. Y, dice la filosofía, los números grillos muy pocas veces son de buena suerte.

Como todo el mundo sabe, hay números de mala suerte y números de buena suerte. Veamos cuáles son (información tomada de un sitio de apuestas online):

  • En China y Japón el número 4 nadie lo quiere, ya que su pronunciación es similar a la de la palabra muerte.
  • Solo en Japón, el número 9 también debe evitarse, ya que suena igual que la palabra tortura.
  • El número más temido en todo el mundo es el número 13, quizá porque fueron 13 asistentes a la inexistente última cena de Jesús.
  • En algunos lugares de Europa el número 17 es de mala suerte ya que, en números romanos, se escribe XVII, que es un anagrama que conforma VIXI, que en latín significa “he vivido” o “viví”, por lo que se asocia a la muerte.
  • En cambio, el más importante número de la buena suerte es el número 7; se le considera perfecto en algunas culturas, pues, se supone, viene de la raíz sabah, que significa lleno o satisfecho. También es un número santo, ya que —hipótesis bastante irreal— Dios descansó al séptimo día de la creación del universo.
  • Otro número de la buena suerte es el número 3, ya que se relaciona con la trinidad.
  • También el número 5 es de buena suerte, porque —dicen los apostadores, y solo ellos lo afirman— representa a las elementos que componen el universo: fuego, aire, tierra, agua y metal.

¿Por qué casi es de mala suerte el 2024?

La demostración de ello tiene que ver con la interpretación que los numerólogos hacen de algunas operaciones aritméticas bastante sencillas: 2024 multiplicado por 4, el resultado dividido entre 9, a lo que salga se le restan 3 y después se le suman 17, para enseguida sumarle 7 más, multiplicar por 3 y dividir entre 5. Sencillo.

Lo complicado —está bien cabrona, y espanta, sin duda— es la interpretación que los expertos en numerología hacen de todo lo anterior; no la transcribiré por cuestiones de espacio. Los interesados favor de consultar a su vidente de confianza.

¿Cómo evitar que el 2024 sea un año de mala suerte para México?

Los partidos y los actores políticos, particularmente el presidente AMLO, deben elegir con gran cuidado a sus candidatos o candidatas a la presidencia.

Un consejo: analicen el año de nacimiento de cada uno y cada una.

La primera selección favorece a quienes repiten año de nacimiento, que son:

  • El año 1954, Esteban Moctezuma y Alfonso Durazo (Morena) y Santiago Creel Miranda (PAN)
  • El año 1962, Claudia Sheinbaum (Morena) y Enrique de la Madrid (PRI)
  • El año 1964, Tatiana Clouthier y Rocío Nahle (Morena) y Miguel Ángel Osorio Chong (PRI)
  • El año 1967, Margarita Zavala (sin partido) y Francisco Javier García Cabeza de Vaca (PAN)
  • El año 1975, Alejandro Alito Moreno, Alfredo del Mazo y Alejandro Murat (PRI) y Maru Campos (PAN)
  • El año 1980, Mauricio Vila y Diego Sinhue (PAN)

Quedan eliminados, entonces, quienes no repiten año de nacimiento:

  • Juan Ramón de la Fuente, de Morena (año 1951)
  • Juan Carlos Romero Hicks, del PAN (año 1955)
  • Marcelo Ebrard, de Morena (año 1959).
  • Ricardo Monreal, de Morena (año 1960)
  • Francisco Domínguez, del PAN (año 1966)
  • Enrique Alfaro, de Movimiento ciudadano (año 1974)
  • Marko Cortés, del PAN (año 1977)
  • Ricardo Anaya Cortés, del PAN (año 1979)
  • Luis Donaldo Colosio Riojas, de Movimiento Ciudadano (año 1985)
  • Samuel García, de Movimiento Ciudadano (año 1987)

Conclusión inicial

  • La numerología elimina a todos los aspirantes del partido de Movimiento Ciudadano, el de Dante Delgado: nomás no aparecen en los números sagrados Enrique Alfaro, por mal gobernador, y Luis Donaldo Colosio Riojas y Samuel García, por jóvenes.
  • Ricardo Anaya, eliminado también: no superará las acusaciones que le ha hecho la FGR.
  • Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal, fuera de la jugada: no se les quiere en Morena ni, por lo visto, son aceptados en el PAN (por partidarios del aborto) ni en el PRI (ya les conocen las mañas: en el priismo nacieron).
  • Los números castigan al panista Marko Cortés por ser tan grillo con el queretano Francisco Domínguez, quien no resiste tanta perversidad en el interior de su partido.

Segunda selección:

  • Dado que, si a 2024 se le resta 1964 el resultado es igual a 60, entonces quedan fuera de la carrera —no por incapacidad o falta de méritos, sino por jugar de sacrificio para sus partidos— Tatiana Clouthier, Rocío Nahle y Miguel Ángel Osorio Chong. Ello por cuanto el número 60 en numerología simboliza armonía, familia, hogar, equilibrio, cuidado, curación e idealismo.
  • Dado que, si a 2024 se le añade 1975 el resultado es el número 3999, que es decepcionante para quien lo consigue. La triple repetición del 9 elimina a Alejandro Alito Moreno, Alfredo del Mazo, Alejandro Murat y Maru Campos. La página de internet de TV Azteca, que no miente en estos asuntos —y solo en estos—, dice que 999 “en la numerología simboliza que un ciclo ha llegado a su fin”. O sea que, en política, hasta el presente sexenio llegaron la carismática Maru, el protervo Alito Moreno, el casi neomorenista Murat y el fifí Del Mazo.

Solo quedan con vida

  • Esteban Moctezuma, Alfonso Durazo y Claudia Sheinbaum, como aspirantes de Morena.
  • Santiago Creel Miranda, Mauricio Vila y Diego Sinhue, por el PAN.
  • Enrique de la Madrid, como único priista con algunas, poquitas posibilidades
  • Margarita Zavala, sin partido

Los casos de García Cabeza de Vaca y Maru Campos

Aunque la revisión de los números lo favorece y debería estar entre los finalistas, el todavía gobernador de Tamaulipas, García Cabeza de Vaca, deberá sacrificarse por su partido y ceder su posición a Maru Campos, gobernadora de Chihuahua.

Cuando deje el gobierno, a Cabeza de Vaca le caerá encima la FGR. Perjudicará muchísimo a su partido si pretende utilizar, como defensa, al proceso electoral presidencial de 2024. Sus números son buenos, pero no tanto como para salirse con la suya. Entonces, para beneficiar al PAN tendrá que hacer un cambalache o catafixia con Maru. A esta mujer los números no le favorecen, pero sí su buena imagen que no puede ser desaprovechada por una oposición en este momento sin fuerza suficiente como para derrotar a Morena.