“Todos nuestros sueños se pueden hacer realidad si tenemos el coraje de perseguirlos.” (incluyendo al americano)

Walt Disney.

Ahora que se dice que los mexicanos que viven en Estados Unidos podrían utópicamente organizar un golpe de estado allá, resulta interesante analizar el por qué hay mexicanos-estadounidenses.

Desde que Estados Unidos se anexó el 55% del territorio mexicano incluyendo a Texas, y a Nuevo México, que hasta ahora paradójicamente se llama así, obviamente que todos esos estados estaban habitados por mexicanos, los cuales por medio de tratados gubernamentales promovidos por el presidente Antonio López de Santa Anna, fueron invitados a migrar hacia lo que ya es México después del Río Bravo. Yo, personalmente, conozco a una familia del norte de Coahuila que en esa época les regalaron terrenos por regresar a México, y hasta la fecha son ganaderos; los mexicanos que se quedaron en Estados Unidos se convirtieron en los famosos “chicanos”, formando una comunidad importante.

Más adelante, fueron los mismos estadounidenses los que solicitaron trabajadores mexicanos durante el gobierno de Franklin Delano Roosevelt, para suplir a los estadounidenses que participaron en la Segunda Guerra Mundial, tanto en Europa como en el Pacífico (que en esa época dejó de ser precisamente pacífico). No se sabe a cuántos mexicanos contrataron exactamente, pero sí se registró en la historia que fueron más de 16 millones de soldados americanos los que participaron en ese conflicto mundial. Resulta muy interesante, desde un punto de vista coloquial, que en Estados Unidos contrataban a los mexicanos en su cámara de comercio, que en inglés se llama: “Chamber of commerce”, y cómo nuestros compatriotas decían: “vamos a la chamber”. De ahí surgió el verbo: chambear, que equivale a trabajar.

Más adelante, y de manera humanitariamente entendible, los mexicanos quisieron obtener mejores ingresos por sus trabajos, por eso comenzaron a cruzar el Río Bravo nadando literalmente para llegar a Estados Unidos, y como lo hacían con sus brazos, se les llamó mejor que ahora “aliens”, “braceros”.

Finalmente, sí hay que reconocer que muchos inmigrantes en Estados Unidos se convierten en malhechores, pero eso no significa que todos lo sean. Sólo por exponer un ejemplo de la importancia de los inmigrantes mexicanos, es el de los herreros de Michoacán, que yo atiendo a varios de ellos como pacientes, son tan profesionales que los empresarios estadounidenses que los contratan les piden que cuando sus familiares cumplan la mayoría de edad, les avisen para tramitarles sus permisos de trabajo, incluyendo la famosa “green card”, uno de ellos alguna vez me comentó que en Estados Unidos se impresionan de cómo los mexicanos son tan diestros en el arte de la soldadura, que ni siquiera se ponen trajes protectores como los que usan allá, parecidos a los de los astronautas.