David Gergen es un veterano analista de CNN y director fundador del Harvard Center for Public Leadership. Fue asesor muy cercano de cuatro presidentes estadounidenses, Nixon, Ford, Reagan y Clinton. Durante más de 20 años, Gergen ha enseñado liderazgo en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de Harvard. Acaba de publicar un nuevo libro, “Hearts Touched With Fire: How Great Leaders are Made” (Simon & Schuster, mayo de 2022).

Cuenta David Gergen que el padre de Oliver Wendell Holmes, Jr. (quien fue Juez Asociado de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos de 1902 a 1932) era un médico muy destacado y próspero en el área de Boston. Holmes creció con una posición social y económica afortunada. Durante la Guerra Civil, muchos jóvenes ricos y privilegiados esquivaron su involucramiento. Le pagaron a alguien más para que peleara por ellos. Oliver Wendell Holmes se negó a hacer eso; se ofreció como voluntario y se fue a la guerra. Fue gravemente herido en tres ocasiones distintas, en la última de las cuales fue dado por muerto en el campo de batalla. La gente pensó que nunca lo volverían a ver, incluido su padre. Milagrosamente, no sólo sobrevivió sino que tuvo una vida muy activa e hizo muchas cosas por su país.

Unos 20 años después de la Guerra Civil, Holmes pronunció un discurso que fue recordado durante mucho tiempo. Habló sobre cómo era luchar del lado de la Unión en la guerra de su generación. En su discurso, argumentó: “Todos los jóvenes deben compartir las pasiones de su generación, estar ahí para ella, para las grandes peleas, para las grandes cosas que están sucediendo. Nuestra generación, mi generación, fue bendecida. Teníamos corazones tocados por el fuego. Esa es la forma en que un joven debe ver el servicio a su país”.

“Corazones tocados por el fuego”. Es un llamado también a los viejos políticos y a los jóvenes mexicanos. En mis conversaciones con muchos jóvenes me han dicho que no podemos continuar por el camino en que estamos; que es insostenible. Parecería que vamos en un autobús, a medianoche, al borde de un acantilado, bajo una fuerte lluvia, sin visibilidad y sin luces. Es hora de que los viejos que conducen el autobús de la política mexicana devuelvan las llaves a los jóvenes. Y que no quieran seguir colgados de la defensa trasera del camión.

Quien llegue la presidencia en 2024 tendrá el trabajo más difícil de México. Debe gozar de una buena salud, ser confiable e invulnerable emocionalmente.

Por lo que ha dicho el presidente AMLO en sus “mañaneras”, los precandidatos de Morena son de una generación cuyo tiempo ya pasó. Por el bien del país, esos políticos deberían dar un paso atrás y dejar abierta la puerta a los jóvenes. Debemos dar la bienvenida a la diversidad en nuestra política. No debemos tenerles miedo. Tienen un agudo sentido del juicio para los tiempos modernos.

Es importante que los políticos de Morena no se aferren al poder, sino que traten de nutrir, mejorar y ayudar a las nuevas generaciones. Y tenemos algunos jóvenes extraordinarios. También, es cierto, tenemos algunos millennials arrogantes y difíciles.

El libro de Gergen es un llamado para que una nueva generación más joven de líderes tome las riendas de las naciones y aprenda de quienes ya han tenido la experiencia de estar cerca del gobierno.

En una de sus presentaciones del libro, un prestigiado periodista le preguntó a Gergen: ¿Cuál es una lección de tu tiempo con Nixon que se aplicaría hoy?

Gergen respondió: “Nixon fue un hombre que, a mi juicio, fue el mejor estratega que hemos tenido en el último medio siglo más o menos. Pero también tenía demonios dentro de él que no había aprendido a controlar. Y eventualmente lo derribaron. En su discurso de despedida a la nación, el 9 de agosto de 1974, Nixon reflexionó: recuerda siempre, otros pueden odiarte, pero aquellos que te odian no ganan a menos que tú los odies, y luego te destruyes a ti mismo”.

El libro de Gergen argumenta que ya es hora de que la generación actual de líderes, francamente, se dirija a la puerta de salida. Es hora de que pase la antorcha. Hay algunas personas maravillosas que están todavía en el poder. Pero la verdad es que, como generación, los baby boomers, han sido una decepción”.

Otro periodista le preguntó: ¿Crees que los jóvenes anhelan algún tipo de experiencia dura y forjadora en el liderazgo?

Gergen dijo: “El liderazgo puede ser difícil. Pero no debes olvidar los elementos esenciales que se remontan a los griegos y los romanos: el carácter, la capacidad y el coraje. Esas son cosas que todavía son necesarias hoy, cientos de años después”.

Winston Churchill solía argumentar que alguien que miraba la historia y miraba hacia atrás podía ver más lejos en el futuro.

En el México de 2024, para resolver los problemas que heredó el gobierno de la 4T y no pudo resolver, así como para resolver los nuevos problemas que está creando este gobierno, necesitamos un nuevo liderazgo joven, que haya aprendido de la historia y que pueda definir nuestro futuro con un mayor optimismo.

Necesitamos formar y guiar a la próxima generación de solucionadores de problemas. La generación de AMLO y sus principales colaboradores deberá aprender a pasar a un segundo plano. Tuvieron su oportunidad. Los jóvenes líderes en ascenso en los negocios y el servicio público tomarán el relevo. Se requiere nueva energía, nuevo talento, nuevo liderazgo.

Las cosas se están desmoronando en México y en el mundo. Estamos frente a una grave amenaza a la democracia. La generación que está dirigiendo el país no se ha desempeñado tan bien como algunos esperaban. Hay una gran decepción. Nos están heredando un país que está sufriendo por la pandemia, la falta de inversión, de crecimiento económico, de empleos, la tremenda desigualdad, la pobreza y el medio ambiente deteriorado. Nos están dejando inseguros ante el futuro.

Tenemos que mostrar el crudo desafío a las generaciones más jóvenes para que entren a la arena política, que luchen y corrijan todos los errores. Yo veo una gran promesa en la nueva generación de políticos. Tienen ganas, disciplina, son trabajadores y se preocupan por el país.

Necesitamos preparar a los líderes del futuro, personas que van a hacer que este país sea el mejor lugar para vivir. Es hora de que la generación anterior se haga a un lado y pase el relevo a la nueva generación.

Algunos podemos apoyar a los más jóvenes, podemos aconsejarlos, podemos hacer cosas por nuestra comunidad. Pero necesitamos sangre nueva en la política de México. Necesitamos un nuevo liderazgo. Podemos lograrlo.

Las redes sociales hacen más fácil para algunos jóvenes llegar a posiciones de relevancia en la política y el gobierno. Pero luego es difíil para ellos saber ejercer el poder, diseñar políticas públicas, implementarlas. Siempre hay obstáculos. Para algunos es muy fácil llegar. Pero se pueden caer del pedestal. Cometerán errores. A los medios, a las redes y a la gente les encanta encumbrar y luego derribar a los líderes políticos jóvenes.

Tienen que aprender a ser serios, duros, responsables. Ganarse el respeto. Pero también a desarrollar empatía con la gente. Deben saber cuáles son sus fortalezas y debilidades. Evitar caer en la mediocridad de la selfie, o del video de tiktok o la foto del Instagram.

La gente de México no necesita a un líder que simplemente sea bueno. Todos necesitamos a un líder excelente, brillante, talentoso. Con conocimiento y dominio de sí mismo. Yo creo que la nueva generación de políticos en México tiene calidad, valor e idealismo. Pueden cambiar nuestro país para bien. Necesitamos hoy una nueva generación que esté preparada para iniciar la reconstrucción de México.