20 de septiembre de 2021 | 12:05
Opinión

Consecuencias del viaje de Biden

El enfoque principal del viaje europeo de Joe Biden sirvió al objetivo mayor de forjar alianzas contra China.
Reunión Putin y Biden
Compartir en

El Gobierno de México debe leer con cuidado las implicaciones del primer viaje internacional del Presidente de Estados Unidos a Europa. Joe Biden sostuvo reuniones con líderes de países aliados y socios de G7, OTAN, Unión Europea. Culminó con una reunión presencial con el Presidente de Rusia, Vladimir Putin.

El Presidente Biden envió un mensaje positivo sobre el compromiso de Estados Unidos con la diplomacia y la resolución de desafíos globales a través de esfuerzos multilaterales. En cada etapa de su viaje europeo Biden avanzó en sus objetivos nacionales e internacionales, fortaleciendo la posición estadounidense en el mundo.

El presidente Joe Biden utilizó la reunión del G-7 para afirmar que las democracias occidentales están en una contienda con la autocracia. Se acordó un impuesto corporativo mínimo global para que las empresas pagaran su parte justa. Llegaron a un compromiso de distribución global de vacunas para apoyar la cooperación internacional en la lucha contra la pandemia.

Los aliados europeos del G-7 definieron una estrategia ordenada, racional y prudente en la relación económica con China. Acordaron desarrollar una alternativa democrática a la Iniciativa “Belt and Road” de China. Se presentó “Build Back Better World” (B3W), para ofrecer a los países de ingresos bajos y medios opciones “transparentes” para sus necesidades de infraestructura.

En el caso de la reunión de Biden con los líderes europeos, el comunicado conjunto habla de una mejor coordinación con la UE en materia militar. Defendieron firmemente la integridad territorial de Ucrania, enviando con ello un claro mensaje a Rusia. Se estrecharon los lazos entre Estados Unidos y la Unión Europea y se llegó a un acuerdo sobre la disputa comercial entre Boeing y Airbus.

La democracia es fundamental para la agenda de política exterior del Presidente Joe Biden . Y sus aliados europeos hicieron el compromiso con las sociedades abiertas y con los valores democráticos. Advirtieron que el autoritarismo y la corrupción son las principales amenazas a estos principios. Se comprometieron a proteger el espacio cívico, combatir la corrupción y garantizar que las nuevas tecnologías reflejen los principios liberales.

La cumbre de la OTAN fue un saludable regreso a la normalidad para la Alianza Atlántica. Biden reafirmó que Estados Unidos veía su futuro democrático estrechamente ligado a sus aliados de la OTAN. Se inició el proceso para actualizar el Concepto Estratégico rector de la OTAN para la próxima cumbre de 2022. Biden logró cristalizar el apoyo de sus aliados de la OTAN para implementar el retiro de tropas de Afganistán a mediados de julio. Concretó el apoyo a Kabul y las fuerzas de seguridad afganas. El único problema es que los talibanes siguen invadiendo las capitales regionales en una tremenda destrucción. Los 20 años de participación de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán terminan en incertidumbre e inestabilidad para el futuro de esa nación. ¿Qué van a hacer Turquía y Rusia para preservar la seguridad del aeropuerto de Kabul? Es algo que no quedó claro en los encuentros de Biden con los líderes de los dos países.

Lo más interesante del viaje europeo de Joe Biden siguen siendo todas las interpretaciones sobre el encuentro con Putin. Públicamente, se acordó el regreso de los embajadores y la cooperación renovada en el control de armas. En los otros temas cruciales como la seguridad cibernética, el tiempo será crucial para ver si Rusia recibió el mensaje que transmitió Biden y si teme o no las consecuencias de patrocinar o permitir el terrorismo cibernético contra Estados Unidos y sus aliados. El mensaje de Biden a Putin fue contundente: los continuos esfuerzos para interferir en las elecciones estadounidenses o para piratear las empresas y la infraestructura estadounidenses tendrán una respuesta rápida.

A pesar de las tensiones, la cumbre Biden-Putin fue un éxito tanto desde el punto de vista estadounidense como ruso. Las expectativas de la administración Biden eran modestas. Como mínimo, esperaba restablecer plenas relaciones diplomáticas con los embajadores de ambos países que regresarían a sus respectivos puestos y lograr un acuerdo para iniciar conversaciones de estabilidad estratégica destinadas a contener los peligros de una escalada militar. Biden también quería evitar que Rusia fuera un problema doméstico tóxico y ubicarla en realidad como lo que debe ser, un desafío de política exterior.

En suma, el principal resultado de la cumbre fue un acuerdo para restablecer las redes de comunicación y crear una línea de base para un mayor compromiso. Los dos presidentes parecen haber establecido una relación respetuosa, formal, aunque cautelosa. A juzgar por las comitivas, es probable que se discutieron también otros temas como Siria, Irán, Afganistán y otras posibles áreas de interés mutuo y cooperación, derechos humanos.

Quienes tratamos de interpretar los resultados de la reunión nos quedaremos con esta pregunta:

¿De verdad los rusos tienen algún motivo para tener una relación más predecible? Una prueba será si los ataques cibernéticos y de “ransomware” disminuirán durante los próximos seis meses.

La declaración de la cumbre Biden-Putin sobre control de armas fue un resultado importante, y muy relevante para la relación nuclear cada vez más competitiva entre Estados Unidos y China. China es un ganador temporal con el control estratégico de armas nucleares. China temía tener que participar en una carrera armamentista nuclear de tres vías sin restricciones como un recién llegado. Pero creo que el acuerdo de Ginebra entre Biden y Putin no será políticamente sostenible a largo plazo sin la participación de China. Estados Unidos y Rusia tendrán que traer a China a la mesa.

El enfoque principal del viaje europeo de Joe Biden sirvió al objetivo mayor de forjar alianzas contra China.

Estados Unidos ve a China como un antagonista clave en el escenario global, lo que a su vez influye en la estrategia de Estados Unidos con Rusia. Por eso quiere una relación estable con Rusia, sin grandes problemas.

El objetivo fue que Putin concluyera que acercarse demasiado a China es peligroso para Rusia. Porque las señales eran preocupantes. Moscú y Beijing han fortalecido sus lazos bilaterales. La economía rusa lleva años estancada. Los ingresos reales están cayendo, mientras que aumenta la frustración de la población. Rusia está tratando de aprovechar el crecimiento económico de China. Se están construyendo nuevos oleoductos hacia China. Rusia ha estado suministrando a los chinos sistemas de armas modernos.

Putin y Xi Jinping comparten una visión autoritaria de política de poder, de mediación entre Asia y Occidente. Por eso, la reunión Biden-Putin creó ansiedad en China. No es fácil para Estados Unidos enfrentarse a dos oponentes del tamaño de Rusia y China a la vez. Biden hizo bien en tratar de dividirlos. Biden cumplió con su objetivo principal en su encuentro con Putin: “Iniciar una relación estable y predecible”.

Si bien el objetivo principal de todo el viaje europeo de Biden fue una verdadera muestra de solidaridad con los aliados de Estados Unidos, había que hacer frente a Rusia, que es percibida como una fuerza desestabilizadora, y alejarla de China. Ambas potencias, amenazadoras y beligerantes, son capaces de desatar el caos internacional y desestabilizar a las democracias.

Los líderes europeos estaban encantados de ver a un Biden fortaleciendo los valores del multilateralismo y la estabilidad occidental. Pero se va a necesitar mucho más que una visita de una semana para reparar por completo el daño causado por cuatro años de hostilidad errática bajo Trump.

Los estrategas de la política internacional del Gobierno de México deberán analizar con mucho cuidado todas las implicaciones del encuentro Biden-Putin y de los compromisos de Estados Unidos con los países del G7, de la Unión Europea y de la OTAN porque nos hemos estado acercando peligrosamente a Rusia y a China sin haber medido todas las consecuencias.

@javier_trevino