Tras el anuncio de la salida de Adán Augusto López de la coordinación de la bancada de Morena en el Senado y de su Junta de Coordinación Política, muchos comentaristas han empezado a especular en torno a las razones que han conducido a que deje ese poderoso cargo. Mientras algunos han apuntado a una decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum, otros lo han atribuido a una decisión personalísima del senador.

Como se recuerda, López Hernández ha estado envuelto en graves sospechas de corrupción y de lazos con el crimen organizado. Primero, no deberá olvidarse jamás que él fue el gran operador de la vulgar captura de la voluntad del senador Yunes para que se aprobase la oprobiosa reforma judicial.

Y, en segundo, y tal vez más relevante, se sospecha sobre la activa participación de ese senador en la fundación y operación del grupo delincuencial conocido como La Barredora, cuyo líder ostentó el cargo de secretario de Seguridad durante el paso de López Hernández en el gobierno de Tabasco. Al día de hoy, a pesar de los señalamientos, y por obvias razones, el senador no ha sido siquiera investigado.

¿Su salida de la coordinación representa en realidad la caída del senador Adán Augusto? En tanto que hermano de AMLO, como se han llamado los tabasqueños, el senador ha estado en la primera línea política de Morena. Se piensa que durante su gestión como secretario de Gobernación, tejió una amplia red de complicidad con conspicuos miembros del morenismo, y tal vez, con personajes más allá de la política convencional. Esto le ha facilitado un gran poder de influencia con las cúpulas del régimen gobernante.

Se ha especulado también sobre información confidencial que fue obtenida por López Hernández, lo que le ha permitido sortear cualquier tipo de obstáculo o investigación, a pesar de que tiene, como reza la mexicanísima frase, una gran cola que le pisen.

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En adición, resulta sobremanera ingenuo señalar que Adán Augusto “ha caído” cuando conserva el fuero que conlleva ser senador de la república, se mantiene fuera del alcance de Ernestina Godoy, mira los partidos de la Champions en completa tranquilidad, no ha sido repudiado ni por la presidenta Sheinbaum ni por AMLO ni por otros políticos destacados y, sobre todo, mantiene el gigantesco poder informal que implica ser uno de los hombres más cercanos del expresidente que hoy sigue rigiendo, de una manera u otra, los destinos del partido oficial.

En suma, Adán Augusto no ha caído, sino que se mantiene en lo más alto de la cumbre morenista. Tal vez haya perdido la posición formal como operador de Morena en el Senado, sin embargo, conserva los poderes que he señalado, y encima lo ha sucedido Ignacio Mier, un expriista (como AMLO, López Hernández, Monreal y tantos otros), que difícilmente traicionaría la causa obradorista o atentaría contra los propios intereses del tabasqueño.