3 de diciembre de 2021 | 15:49

El gran truco

El truco de la democracia mexicana, y la aprobación del presidente, está precisamente ahí, en hacer creer a sus seguidores que tienen el control de la situación
AMLO y 'El gran truco'
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Hace unos días, en una entrevista, Federico Arreola me preguntaba sobre la reputación profesional y el prestigio público del presidente de México. Y Federico concluía que, de acuerdo con una encuesta publicada por el Financial Times, AMLO va muy bien.

Ayer, en un vuelo, vi de nuevo la película “The prestige” (“El gran truco”) de Christopher Nolan (2006). Extraordinarios actores, efectos elegantes y detalles teatrales. Ambientada en un mundo estilizado de finales de la época victoriana, nos presenta a dos magos en duelo. Nos recuerda que el objetivo de un truco de magia no es el contenido, sino el ingenio de los magos, su vanidad y la habilidad de su ejecución. Lo importante es la sorpresa culminante que sella un truco exitoso.

Dos magos jóvenes y ambiciosos, Robert Angier (Hugh Jackman) y Alfred Borden (Christian Bale), empiezan como amigos y compañeros aprendices, pero rápidamente se convierten en rivales personales y profesionales. Angier y Borden realizan versiones en competencia de los mismos trucos en diferentes teatros y se presentan en las actuaciones de los demás disfrazados, a veces para robar secretos, a veces para sabotear trucos y causar la vergüenza pública.

Nadie va a un espectáculo de magia para apreciar el compromiso con la verdad. John Cutter (Michael Caine) nos advierte, con su sabia y brillante tranquilidad, que no veamos las dimensiones completas de la historia que se desarrolla ante nosotros. Nos describe las partes esenciales de un truco de magia:

“¿Estas prestando atención? Todos los trucos de magia tienen tres partes o actos. La primera se llama la ‘promesa’. El mago nos muestra un objeto común, un mazo de cartas un pájaro, un hombre. Nos muestra un objeto. Quizá nos pida que lo examinemos para que veamos si es real, inalterado y normal, pero lo más probable es que no lo sea. El segundo acto se llama ‘el giro’. El mago toma el objeto común y lo convierte en algo extraordinario. Ahora bien, uno busca el secreto pero no lo encuentra porque, claro está, en realidad no está mirando. Uno no quiere saber; uno quiere... que lo engañen. Pero aún no aplaude, porque hacer desaparecer algo no es suficiente, uno debe hacerlo aparecer nuevamente. Es por eso que todo truco de magia tiene un tercer acto, la parte más difícil que llamamos ‘el prestigio’ “.

Mientras veía la película entendí la razón de la alta aprobación del presidente de México en las encuestas a las que se refería Federico Arreola. “The prestige” es la mejor descripción del gobierno de la cuarta transformación. La misma lógica. Primero en la campaña, los políticos de la 4T acudieron al pueblo prometiendo cosas, vivienda, educación, salarios altos, más trabajos, acabar con la corrupción. Luego esta promesa se transformó en respaldo. Y, finalmente, la promesa volvió a aparecer, esta vez materializada cuando el político de Morena ganó.

El truco de la democracia mexicana, y la aprobación del presidente, está precisamente ahí, en hacer creer a sus seguidores que tienen el control de la situación cuando, cual acto de magia, en realidad no saben lo que pasa tras bambalinas. La promesa, la transformación de ésta en otra cosa, y un retorno material de la promesa se convierte en altos índices de aprobación y en aplausos.

Pero la clave está en reconocer que el gran truco sólo opera cuando el político está en campaña. Por eso se requiere una campaña permanente. Porque ya en el gobierno, sólo alcanzan a llegar al segundo acto.

En la magia, la idea es desviar la atención de lo que importa, de lo que realmente sucede para que el público vea un efecto deslumbrante y quede extasiado por la habilidad del mago.

En la política de Morena sucede algo parecido. La 4T no es la realidad detrás de la máscara de la práctica política. La 4T es la máscara que impide ver la práctica política tal cual es. La 4T, todos sus símbolos, su discurso, su aura de honestidad, es el distractor perfecto para ocultar las ideologías dominantes subyacentes, las influencias que manipulan al estado. Es un mazo de cartas mostrando las que se pueden elegir.

Entonces cuando ciertos sectores de la población se movilizan e intentan ir más allá de lo que le permite la 4T, no quieren otra cosa que tratar de revelar el truco de la política. Pero eso no es suficiente para afectar el prestigio público del presidente. Porque el pueblo recuerda que el “neoliberalismo” de “los adversarios” de la 4T había permitido cierto orden político en la sociedad. Pero el orden por el orden mismo no era suficiente, porque era injusto.

En el gran truco de la 4T, la promesa evidencia una situación injusta, una clase oprimida, una demanda insatisfecha, corrupción. En el segundo acto las instituciones del estado, el ejecutivo, el congreso, los tribunales resuelven dar soluciones con políticas públicas, legislaciones, recursos judiciales. Usa los mecanimos y recursos inherentes al estado. En el tercer acto aparecen la materialización de las soluciones, los recursos financieros, los programas sociales, las becas, las viviendas, los trabajos para los jóvenes “que construyen el futuro”, las decisiones judiciales que sosiegan los movimientos populares. Y siguen los aplausos.

Todo se da en una puesta en escena cotidiana. Las conferencias de prensa matutinas del presidente no son diálogos circulares ni ejercicios intelectuales, son un mecanismo de control burocrático y disciplina de mensaje. La 4T es una forma de entretenimiento que adormece la mente del espectador.

En la película “The prestige”, no sólo el tema en sí es complicado, sino que la forma en que se cuenta la historia y la forma en que se desarrollan los personajes no son sencillas. Es una de esas películas que permite al espectador sacar sus propias conclusiones sobre los hechos que tienen lugar. Una de las cosas más fascinantes de “El gran truco” es lo detallado que es. No importa cuántas veces la veas, siempre habrá algo nuevo que no hayas notado o reconocido antes y que te ayude a comprender lo que está sucediendo. Estas pistas ayudan a los espectadores experimentados a reconstruir la historia con mayor detalle cada vez que la vemos, pero también permiten que la película sea interesante e inquietante una y otra vez.

Algunos espectadores pueden esperar que una película presente todos los aspectos importantes con claridad, pero “The prestige” es diferente. Así es la 4T. Igual. No vamos a alcanzar a comprender las razones por las que los líderes políticos y los candidatos de Morena están a la cabeza en las encuestas. No hay juicio sobre el desempeño o los resultados. Solamente hay posiciones: estás conmigo o estás contra mí. No hay punto medio.

Sólo aquellos que saben lo que buscan pueden apreciar la verdadera dimensión de la actuación cotidiana de la 4T. En el diálogo de apertura de la película, Cutter (Michael Caine) explica: “ahora estás buscando el secreto ... pero no lo encontrarás, porque, por supuesto, no estás realmente mirando. Realmente no quieres saberlo. Quieres que te tomen el pelo.”

Esto se repite con los canarios que se muestran al inicio de la película. El truco de la jaula plegable acaba matando a un canario cada vez que se realiza. Este es el tipo de “verdad” terrible que el público preferiría no conocer. En cambio, los seguidores se engañan pensando que el canario está vivo y bien al final. Pero cada vez que se realiza el truco, es el canario el que muere.

La lección de “The prestige” es que la verdad puede ser peligrosa, y realmente muchos piensan que es mejor que se les engañe sobre el mundo que los rodea.