¿Quién podría asemejarse actualmente, en términos de traducción pedagógica de lo que es el sistema político mexicano, a Cosío Villegas?
La traducción de lo que representó el sistema político mexicano, el PRIato, en todo el siglo XX, fue sintetizada y socializada por el pensamiento profundo y concreto de Daniel Cosío Villegas.
En la actualidad escasean, cual garbanzo de a libra, postulados profundos y concretos del nuevo presidencialismo mexicano que encarna la persona de Claudia Sheinbaum Pardo.
Y es que el análisis del poder no puede limitarse a sus componentes ideológicos y programáticos, expresados a través de la visión de un gobierno progresista y de izquierda nacional; está también la forma particular de entender y ejercer el poder que aportan los ojos, los sentimientos y la determinación que, como mujer, tiene la presidenta Sheinbaum.
Este nuevo presidencialismo no puede comprenderse sin partir de una premisa: quien ejerce las riendas del poder en este país es una mujer, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, y desde esa condición también entiende y ejerce el poder, lejos de las premisas y preceptos misóginos y machistas del PRIato del siglo pasado y de inicios del presente.
Recientemente, la presidenta de México dio cátedra de política de altura en los ritmos y formas de la comunicación política de la nueva era.
La presidenta necesitó solamente 770 caracteres para fijar, como una instrucción de Estado, el proceso a seguir en el caso Rocha Moya, en Sinaloa.
Lo hizo sin mencionar el nombre de Rubén Rocha Moya, pero con énfasis en una ética política que debe impedir cualquier ambición desnuda del poder por el poder, así como cualquier interés personal por encima del interés de la nación.
Los manotazos en la mesa de los tiempos de Díaz Ordaz, del echeverrismo, del lópezportillismo e incluso del peñismo se evaporaron como un añejo y lejano recuerdo de lo que representaba el ejercicio del poder presidencial.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dio muestra de que no solamente los tuits estruendosos e irreverentes de Donald Trump pueden marcar la agenda pública.
La presidenta de México, con solo 770 caracteres, dio muestra de lo que es el ejercicio del poder presidencial en un gobierno progresista, de izquierda, pero, sobre todo, el ejercicio del poder de una mujer feminista.



