Javier Cercas es un buen novelista español. Publica artículos en El País y, por lo visto, de vez en cuando pronuncia discursos. El 12 de julio de este año, en el Festival Internazionale di Roma, el señor Cercas leyó un texto titulado “Nuestro tiempo es el tiempo de las mujeres”.

No sé si Javier Cercas, cuando redactó su discurso, conocía la novela Tiempo de mujeres, escrita en 2020 por la alemana Carmen Korn. Seguramente el autor español no había leído ese libro y, por lo tanto, se abstuvo de citarlo en su alocución en el Festival Internazionale di Roma. Pero esto no importa.

El mencionado discurso de Cercas es valioso por su pronóstico: nuestro tiempo será recordado como el tiempo de las mujeres. El escritor español no es ingenuo y admite que en realidad “nadie sabe en qué tiempo vive”, ya que “ese conocimiento solo lo posee el futuro, o la historia”. Así que “nosotros apenas podemos intuirlo o vislumbrarlo, o más bien conjeturarlo”.

Javier Cercas se atreve y se adelanta al juicio del futuro después de hacerse tres preguntas: “¿Cómo es entonces el tiempo que nos ha tocado vivir? ¿Qué lo singulariza? ¿Qué nombre darle? ¿Por qué será recordado?”. Responde: “Nuestro tiempo es el tiempo de las mujeres”.

Estoy de acuerdo, no vivimos el tiempo de la pandemia ni el de guerra de Ucrania: “Nuestra era está marcada por la revolución que ha puesto en marcha una mitad de la humanidad”. Esta es, para el novelista español, “la gran revolución de nuestro tiempo: la revolución de las mujeres”.

Pero es, desde luego, “una revolución que no pueden hacer solas las mujeres, porque nos atañe a todos”.

El discurso de Rosa Icela

En México es clarísimo que estamos viviendo el tiempo de las mujeres, sobre todo en la política. Se demostró ayer, otra vez, durante el acto protocolario previo al desfile militar para celebrar el 212 aniversario de la Independencia. Qué gran discurso el de la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez.

Ella, después de saludar al presidente López Obrador y a quienes estaban en el presídium, dijo algo que no fue una presunción, sino una realidad que debe destacarse: Rosa Icela es la primera mujer en ocupar ese cargo.

A la secretaria Rodríguez se le ha mencionado —y creo que sin duda lleva ventaja en tal competencia— como una de las cuatro personas que buscarán la candidatura de Morena a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México; las otras tres son Martí Batres, Gerardo Fernández Noroña y Clara Brugada.

Es tiempo de mujeres, así que Batres y Noroña deberán aceptar que están moralmente obligados a hacerse a un lado para no estorbar.

Es tiempo de mujeres y Rosa Icela Rodríguez, como abanderada del partido de izquierda, podría enfrentar a una destacada política del partido de la derecha, la senadora Xóchitl Gálvez.

El tándem de Rosa Icela y Claudia

Si se cumpliera tal escenario en las elecciones de 2024, no resultaría sencillo para la secretaria de Seguridad derrotar a la siempre competitiva y prestigiada señora Gálvez, pero precisamente porque es la hora de las mujeres, a Rosa Icela le beneficiaría que ese mismo año fuera candidata presidencial de Morena una mujer, la líder en las encuestas, Claudia Sheinbaum.

Claudia y Rosa Icela han trabajado juntas. La segunda fue secretaria de Gobierno de la primera durante los años iniciales de esta al frente de la administración pública de la Ciudad de México. Fue un tándem realmente eficaz. Si se dan las condiciones, lo será de nuevo en las presidenciales de 2024.

Si en la oposición se hacen las cosas correctamente también tendrá una candidata presidencial. La más destacada entre las mujeres políticas de partidos contrarios a Morena es la priista Beatriz Paredes. La duda es si podría entenderse con la panista Xóchitl Gálvez para un mismo proyecto de campaña. Habría que esperar a verlo.

Es tiempo de mujeres. Morena ha decidido que Delfina Gómez sea su candidata en las elecciones de gobernadora del Estado de México. El PRI decidirá entre dos mujeres, Ana Lilia Herrara y Alejandra del Moral. Si hay sensatez en el PAN, su precandidato Enrique Vargas declinará por cualquiera de ellas.

Hijas de una nueva era

¿No sería maravilloso un sexenio 2024-2030 con un país gobernado por una mujer, una ciudad capital gobernada por una mujer y el estado más grande gobernado por una mujer?

Carmen Korn escribió la novela Tiempo de mujeres, que es la segunda parte de una trilogía que inicia con la obra Hijas de una nueva era.

La secretaria Rosa Icela Rodríguez y la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum tienen posibilidades reales de gobernar a partir de 2024 la Ciudad de México y todo nuestro país porque ambas son, sin duda, hijas de una nueva era: la 4T de AMLO.

Gracias a la llamada Cuarta Transformación que es el gobierno de Andrés Manuel López Obrador las mujeres pueden dominar ampliamente la política en México.

Se entiende que en su discurso de ayer, Rosa Icela haya elogiado tanto a Andrés Manuel, y es que este personaje merece todo lo que ella dijo y más.

Como lo expresó la secretaria de Seguridad, AMLO recibió una nación prácticamente destruida porque “antes de esta administración, desde los distintos ámbitos del poder público, se alimentó en el país una violencia criminal, al emprender estrategias y guerras fallidas que, lejos de erradicar la delincuencia, exacerbaron la descomposición de elementos policiacos y generaron una crisis social sin precedentes, particularmente en materia de derechos humanos”.

Andrés Manuel ha podido pacificar a México atendiendo las causas que generan la violencia, que se sintetizan en la pobreza de muchos millones de personas. De ahí el objetivo central de su gobierno: tender la mano a quienes menos tienen, demasiada gente en una de las economías más grandes del mundo.

Hago mías estas palabras de Rosa Icela: “¿Cómo no sentirnos orgullosos del gobierno de la Cuarta Transformación? Si la encabeza un líder social que es incansable, inteligente, trabajador, honesto, sensible, que tiene como directriz del gobierno: ‘Por el bien de todos, primero los pobres’…”.

Ni duda cabe —cito los títulos de dos novelas de Carmen Korn— es tiempo de las mujeres gracias a una nueva era.

Por muchas razones, pero sobre todo por haber entendido que llegó el momento de de las mujeres, Andrés Manuel tendrá un lugar de privilegio en la historia de México. No me equivoqué la primera vez que, apoyando abiertamente la protesta por el fraude electoral de 2006, dije con tanta gente en el Zócalo: ¡Es un honor estar con Obrador!