El presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer hace unos días que el gobierno de Estados Unidos aprobó la compra de la refinería de Shell, Deer Park, por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex), lo que significa un mayor abasto de combustibles para el consumidor mexicano y que el país sea autosuficiente en estos energéticos.

La decisión del Gobierno de la Cuarta Transformación (4T) para que Pemex comparará el 50.005 por ciento de la participación de Shell de la refinería de Deer Park, ubicada en Houston, Texas, con que la hoy empresa productiva del Estado adquiere el 100 por ciento de las acciones de la planta refinación, es una buena decisión ya que con esta transacción se garantiza que el crudo tipo maya pesado producido en México se podrá procesar y convertirlo en combustibles, se abastecerá de mejor manera el mercado mexicano de gasolina y diésel además de otros derivados y, lo más importante, la petrolera estatal podrá obtener las utilidades derivadas de la comercialización de los productos con total transparencia.

El costo para que Petróleos Mexicanos se convirtiera en el dueño al 100% de la planta de refinación ubicada en los Estados Unidos, fue de 596 millones de dólares y la compra se hizo con recursos del Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin).

El exsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, explicó el pasado mes de mayo que el gobierno transfirió en 2020 un monto de 30 mil millones de pesos a dicho Fondo y que, desde un inicio, la inversión en Deer Park fue para dar salida al petróleo tipo Maya.

La refinería ubicada en Texas tiene en la actualidad pasivos y deudas por 980 millones de dólares; pero con la compra se adquieren y se propicia un control total sobre la operación financiera y productiva de la empresa.

Los pasivos, deudas y remanentes de la planta de refinación eran divididas en partes iguales entre Shell y la petrolera mexicana que dirige Octavio Romero, pero las ganancias no entraban a las arcas de Pemex ya que estás siempre se reinvertían.

El pasado 27 mayo la agencia calificadora Moody’s redujo la calificación de la refinería Deer Park a Baa3 de Baa2, luego de que Petróleos Mexicanos la compró. Es importante aclarar que esta disminución del riesgo no juzga las condiciones productivas de la empresa adquirida; más bien refleja la visión que tiene la calificadora sobre Petróleos Mexicanos, quien la mira con ojos inquisitivos, no obstante, los esfuerzos del gobierno de México para su rescate y saneamiento financiero.

La sexta refinería más grande de los Estados Unidos originalmente fue adquirida en 49.995% por Pemex, en 1993, durante el gobierno del expresidente Carlos Salinas de Gortari, teniendo como socio a la compañía británica-holandesa Shell. Con esa primera operación se adquirió la mitad de la planta de refinación y el costo fue de 11 mil millones de pesos. Ahora con la nueva inversión, la empresa del Estado mexicano es dueña total de la planta.

En 1993 se había adquirido el 50% de la planta en alrededor de 11 mil millones de pesos (de aquellos tiempos); si actualizamos esta erogación conforme a la tasa inflacionaria del país, esto significa un monto de alrededor de 89 mil millones de pesos y su equivalente en dólares sería de 4,457 millones de dólares. Se podría hablar de que la compra total de la empresa tiene un costo actualizado de 5,053 millones de dólares.

Hasta enero del 2021, una parte significativa del petróleo comercializado en el extranjero por la filial de Pemex, PMI Comercio Internacional, se vendía a otra empresa privada de la petrolera estatal mexicana, PMI Norteamérica (PMI NASA); cuyo corporativo energético se encargaba de refinar petróleo crudo en el extranjero, mediante un contrato de coinversión con la trasnacional Shell. La filial de Petróleos Mexicanos P.M.I Holdings estaba establecida en Países Bajos, sin empleados, ni oficinas y la Auditoría Superior de la Federación (ASF) no la auditaba y no hay constancia de que la Secretaría de Hacienda supiera en qué y en donde se invertían los recursos manejados por esa empresa. Esto ya no debe seguir sucediendo porque toda empresa pública estatal tiene que rendir cuentas y ser fiscalizada.

Hace unos días trascendió que Barclays, SMBC y Banorte están otorgando un crédito puente por 500 millones de dólares para la hoy empresa productiva del Estado para ayudarle a refinanciar los pasivos de la refinería Deer Park.

Para la calificadora Moody´s, la compra de la refinería por parte de la petrolera mexicana podría significar un riesgo de que los inversionistas rechacen invertir en bonos de Petróleos Mexicanos porqué los combustibles fósiles ya están supuestamente de salida.

La visión de la calificadora con respecto a que pronto caerán en desuso los combustibles fósiles es equivocada, ya que falta mucho tiempo para que los automóviles eléctricos sustituyan a los de combustión interna, cálculos de especialistas hablan que esto será hasta el 2050.

La apuesta del Gobierno de la 4T por aumentar la oferta de combustibles para el consumidor mexicano, y no sólo con Deer Park, sino con la construcción de la refinería de Dos Bocas en Tabasco y la reconfiguración de las 6 refinerías de Pemex, busca alcanzar la soberanía energética en combustibles y no depender del exterior.