Deben ser tiempos difíciles para la Cancillería mexicana. Las nuevas prácticas diplomáticas se están consolidando en toda una nueva doctrina. La política exterior se decide en las mañaneras. El presidente designa personajes peculiares para ocupar cargos diplomáticos y consulares. El presidente anuncia nombramientos sin contar aún con el beneplácito de los países. El presidente envía sorprendentes cartas a jefes de estado y se hacen públicas en las conferencias de prensa. El presidente pone en pausa las relaciones con países amigos, socios económicos estratégicos. El presidente envía iniciativas de reforma constitucional al Congreso que violan los tratados internacionales.

Mientras que la “doctrina AMLO de política exterior sigue tomando forma, está ocurriendo una importante transformación en el continente americano a la que deberíamos poner atención. Tres casos de días recientes nos dan un indicio de lo que ocurre.

  1. Los presidentes de Argentina y Ecuador se reunieron con Xi Jinping en Beijing hace una semana. Su objetivo era conversar sobre temas que iban desde la deuda hasta las inversiones.
  2. Los senadores estadounidenses Bob Menendez (D-NJ) y Marco Rubio (R-FL) presentaron una nueva legislación denominada “Ley de estrategia de seguridad del hemisferio occidental”. Si se promulga, el proyecto de ley requeriría que los Departamentos de Estado y de Defensa establezcan nuevas estrategias para mejorar los compromisos diplomáticos y de seguridad de Estados Unidos con la región de América Latina.
  3. En diciembre, Nicaragua anunció que establecería formalmente lazos diplomáticos con la República Popular China y rompería sus relaciones con Taiwán. China cuestionó cualquier tipo de contacto entre las autoridades de Taiwán y Estados Unidos durante la toma de posesión de la presidenta Xiomara Castro en Honduras. El vicepresidente de Taiwán, William Lai, y la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, asistieron a la toma de posesión de la nueva presidenta.

El tema central de preocupación para Estados Unidos es la creciente presencia de China en América Latina. Veamos algunos detalles.

El presidente argentino Alberto Fernández y el presidente ecuatoriano Guillermo Lasso asistieron a la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno en Beijing. Buscan, en China, el apoyo para sus prioridades económicas nacionales.

No debe sorprendernos que, durante el viaje, el presidente de Argentina haya inscrito a su país en la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), el proyecto emblemático de inversión e infraestructura de China. Argentina se unió al proyecto favorito de Xi Jinping, sumándose a Chile, Bolivia y Perú.

El presidente de Ecuador intentó renegociar los términos de 4 mil millones de dólares de deuda ecuatoriana. No sólo eso; fue más ambicioso: inició conversaciones con China sobre un tratado de libre comercio.

El gobierno argentino todavía está en negociaciones con el FMI para reestructurar más de 44 mil millones de dólares de deuda. ¿Qué habrá pensado el principal accionista del FMI (Estados Unidos) cuando vio las fotografías del presidente argentino con Xi Jinping? No sé si eso le preocupe al presidente Fernández. Seguramente dijo en Buenos Aires que su único objetivo era promover el interés nacional de Argentina.

¿Suscribirse a la Iniciativa china de la Franja y la Ruta? Sólo se explica si Argentina amplía su acuerdo de intercambio de divisas de 19 mil millones de dólares. La situación de ese país es crítica. Las reservas extranjeras netas cayeron por debajo de los 6,000 millones de dólares en diciembre. Deben realizar un pago de 2,800 millones de dólares al FMI en marzo. Tal vez la carta china es una previsión de Fernández por si el acuerdo con el FMI fracasa. Es, en pocas palabras, el plan B para evitar una crisis de deuda.

En el caso de Ecuador, la deuda también es un problema. Durante el gobierno de Rafael Correa se endeudaron con China y pagaban los préstamos con petróleo. Ahora el presidente Lasso quiere pagar en efectivo, para liberar más petróleo y aprovechar los mejores precios de los hidrocarburos. Lasso también quiere bajar los aranceles chinos a las exportaciones ecuatorianas. Necesita un tratado de libre comercio. Las exportaciones ecuatorianas a China crecieron enormemente en cinco años. En 2015 llegaban al 4% de todas sus exportaciones. En 2020 llegaron casi al 16%. ¿Qué compran los chinos a Ecuador? Madera, cacao, flores, plátanos, aceite. Y no se diga el aumento de exportaciones de camarón. Todos sabemos que Ecuador es ya el mayor exportador de camarones del mundo.

Sólo hay un pequeño tema: mientras que China es el segundo socio comercial de Ecuador, Estados Unidos es el primero. A ver qué opinan del renovado acercamiento en Washington.

Lo preocupante es que mientras parecería que Estados Unidos está ignorando a América Latina, China no. Beijing está buscando expandir aún más sus lazos económicos con la región. Ya negoció un acuerdo de libre comercio con Uruguay. El comercio entre China y América Latina ha crecido enormemente. En 2002 era de 18 mil millones de dólares. En 2019 llegó a 316 mil millones.

En 2000, Estados Unidos era el principal socio comercial de todos los países sudamericanos excepto uno. Mucho ha cambiado la situación en las dos décadas desde entonces. China ahora ha superado el lugar de Estados Unidos en la cima en todos, excepto en tres.

El presidente Biden no ha visitado la región latinoamericana. Aunque envió a la vicepresidenta Kamala Harris, al Secretario Blinken y al Embajador John Kerry, los grandes temas han sido migración y cambio climático. Hace falta profundizar en el tema económico. Hace tres semanas el presidente Biden dijo que el interés nacional de Estados Unidos está indisolublemente ligado a la fortuna de sus vecinos en las Américas. Y anunció que Estados Unidos será el anfitrión de la Novena Cumbre de las Américas en Los Ángeles, California, en junio.

El gobierno de China y el partido comunista chino se han esforzado por ampliar sus lazos al ofrecer capacitación a los políticos de toda América Latina. Muchos de ellos se han convencido de que una asociación con China es la manera de avanzar en los objetivos de crecimiento de sus países. Hay 45 Institutos Confucio en América Latina. Son un instrumento eficaz de política exterior china. Los funcionarios chinos venden tecnología financiera y de vigilancia. El covid-19 fue otra área de oportunidad para China. La diplomacia de las vacunas rindió frutos.

Las economías de todos los países de América Latina están sufriendo las consecuencias de la pandemia. Los pronósticos para 2022 dejan mucho que desear. Inflación y tasas muy bajas de crecimiento son los dos elementos que pintan de gris el panorama.

Estados Unidos podría ayudar más a su causa invirtiendo en infraestructura crítica en toda la región. Ahí está Build Back Better World (B3W), la iniciativa económica internacional emprendida por el Grupo de los Siete (G7). La iniciativa está diseñada para proporcionar una alternativa a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) de China para el desarrollo de infraestructura de países de ingresos bajos y medianos. El B3W puede ofrecer a los países latinoamericanos una gama más amplia de opciones en el desarrollo económico al enfatizar la transparencia y exponer la corrupción potencial en los acuerdos del BRI.

Si Estados Unidos quiere tomarse en serio la competencia con China y demostrar que es un líder mundial, no puede seguir ignorando la región.

Javier Treviño en Twitter: @javier_trevino