Escribió en alguna ocasión Carlos Marx que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa. Si el siglo pasado, Estados Unidos dominó su mal llamado “patio trasero” a sangre y fuego, con invasiones militares y dictaduras, ahora su método consiste en imponer presidentes títeres con serias perturbaciones mentales y “asesores” libertarios con impulsos feminicidas.
El propio vicepresidente de Bolivia señaló que el argentino Fernando Cerimedo entraba a juntas de altísimo nivel del “gobierno”; que tomaba decisiones en medios de comunicación bolivianos y tomaba decisiones de Estado y de comunicación pública sin tener otro cargo más que el de “asesor” del actual presidente boliviano, Rodrigo Paz, que atraviesa una crisis política tras el escándalo protagonizado por su asesor personal.
Cerimedo lloró al ser detenido como presunto autor de un atentado contra su expareja, la abogada Nadia Beller. Ella recibió tres disparos en Santa Cruz y, desde el hospital, vinculó a Cerimedo con negocios corruptos del gobierno y denunció violencia previa.
Paz expresó solidaridad con la víctima y pidió una investigación exhaustiva, mientras Cerimedo es el principal sospechoso y su defensa habla de un “show político” para desestabilizar al mandatario.
Dentro del contexto político boliviano, se trata de una lucha interna entre facciones de la derecha en el poder, Debe ser humillante para el vicepresidente que llegó al poder en una elección presuntamente libre, tener que estar por debajo de un extranjero cuyo único “mérito” es manejar portales de fake news y granjas de bots financiadas vaya a saber con que dinero oscuro.
El español Negre, su socio feminicida Cerimedo y los fascistas reaccionarios que integran el grupo de redactores (todos ellos, por cierto, hombres) de la Derecha Diario en México, son a los que se acercó Ricardo Salinas Pliego. Una ultraderecha criminal, misógina y feminicida. No lo olvidaremos.
