IRREVERENTE

Les platico: el 21 y el 28 de junio escribí que don Andrés Manuel traía de ojeriza a Felipe Calderón y no tocaba -hasta entonces- a Enrique Peña Nieto ni con el pétalo de una mención suya en la mañanera ni de Pablo Gómez en la UIF y menos de Gertz Manero en la FGR.

Sé que al presidente y a sus “expertos” en comunicación mediática le valemos madre los periodistas de “provincia” -así nos llaman despectivamente algunos de su séquito- pero la repentina reacción del régimen de la 4T contra EPN se dio a diez días de mis citadas e irreverentes menciones.

Lo menos que dije en sendos artículos fue que se me hacía raro y harto sospechoso que López Obrador se brincara los seis años más próximos de su gobierno con los de Peña Nieto y estuviera duro y dale, volcado y revolcándose sobre lo ocurrido a doce años de distancia, con Calderón.

¿Qué hay detrás del repentino interés de la 4T en Peña Nieto?

La respuesta está en Coahuila y el Estado de México, donde el PRI se jugará en el 2023 el todo por el todo para tratar de quitar de la vía a los únicos dos bastiones que le quedan y por encima de los cuales se apresta a rugir la locomotora morenista.

Como diría mi abuelito el tuerto: “Veamos”. ¡Arre!

Después de las elecciones de pasado 5 de junio…

  • El PAN solito gobierna en 4 entidades: Chihuahua, Querétaro, Yucatán y Guanajuato.
  • PRI/PAN/PRD: 2, Durango y Aguascalientes.
  • PRI 2: Estado de México y Coahuila.
  • MC, 2: Nuevo León y Jalisco.
  • PVM: SLP.
  • PES: Morelos.
  • Morena: los 20 restantes.

Edomex y Coahuila

La estrategia de Morena se centra hoy por hoy en el Estado de México y en Coahuila. El proceso electoral -según las fechas del INE- arranca el próximo 1 de noviembre.

Va a batallar en el reducto de Alfredo del Mazo, debido a los inconmensurables recursos de que dispone el PRI en el EdoMex, el más copioso en votantes de todo el País.

Pero en Coahuila no está tan cuesta arriba la cosa.

Ahí se perfilan como pre candidatos del PRI, la secretaria del Trabajo del gobierno de Riquelme, Nazira Zogbi Castro y Manolo Jiménez, secretario de Inclusión y Desarrollo Social del mismo gabinete estatal.

Contra Alito y Peña Nieto

El plan de la 4T pareciera ser debilitar al PRI en dos frentes: Alito Moreno y Peña Nieto.

A Alito le dieron una soberana esculcada a sus propiedades en Campeche, donde los sabuesos de la federación se le metieron hasta el baño.

Y a Peña Nieto le acaban de desenterrar expedientes que estaban bien guardaditos en la Fiscalía de Gertz Manero, con motivo de la petición de la UIF de Pablo Gómez, de investigar recursos de procedencia ilícita por $26 millones que el presidente recibió mediante transferencias de un familias suyo hacia cuentas en España, entre 2019 y 2021.

La 4T busca que el PRI entre en crisis a nivel nacional, pegándoles a dos de sus bastiones, uno operando a la luz del día y el otro, más o menos en lo oscurito.

Le están apostando a que el priyismo nacional no tenga suficiente tiempo para desmontar las estructuras de Alito, mandarlo al rancho de don Andrés Manuel y crear una nuevo liderazgo nacional.

Morena tiene como “aliados” de facto en esta maniobra a Beltrones y a Osorio Chong.

Los operadores del desgaste del PRI a nivel nacional fueron Omar Fayad y Alejandro Murat Hinojosa, quienes entregaron vilmente los gobiernos de Hidalgo y Oaxaca a Morena, en las pasadas elecciones.

Ellos recibirán su premio de consolación, alguna embajada en Belice, Haití o por ahí, pero los ganones serían Beltrones y Osorio Chong, seguidos de lejecitos por Rubén Moreira, quien no acaba de restregarse las heridas por la masacre que vivió su esposa Carolina Viggiano, quien perdió de calle la gubernatura de Hidalgo por la alianza PRI/PAN/PRD.

¿A quién culpa Moreira de semejante afrenta? A Alito, por no haber entregado el voto mayoritario priyista a favor de las dos reformas -eléctrica y electoral- a cambio de tener el apoyo de Morena a la candidatura de su esposa.

Pero los ganones ¿de qué?

Al asumir el liderazgo nacional, Beltrones y Osorio Chong se quedarían con un mapa nacional pintado de Morena, y despintado de verde, blanco y rojo. Eso les vale madre.

Ahí pierden, pero ganan en el negocio que mueve a la inmensa mayoría de los dueños de partidos políticos: los contratos, las licitaciones a modo, la infiltración de aviadores en las nóminas gubernamentales, municipales y legislativas.

Todo esto, a espaldas de la ciudadanía a la que supuestamente representan como la escuálida oposición que ahora son.

Entonces, señoras y señores, ese parece ser el plan detrás de la reciente y repentina esculcada a los dineros de Peña Nieto y a las propiedades de Alito Moreno.

CAJÓN DE SASTRE

“No soy ni me llamo Inés, pero por ahí mero es”, remata la irreverente de mi Gaby.