Ayer la Ciudad de Acapulco vio llegar un accidente que se esperaba ya desde hace años, de hecho no ha sido el único del mismo tipo, acaso si el más aparatoso. Ese, el problema de las pipas de empresas privadas que recorren (por supuesto que al margen de la Ley) la de por sí avenida más peligrosa de todo el país, esto es, la famosa Escénica, es algo (el tránsito de esas enormes pipas) de todos los días y a todas horas.

Ayer pues, una de ellas, llena de combustible que cargan en las instalaciones de PEMEX junto a la base naval, se fue cuál bólido descontrolado en picada hasta estrellarse en la ladera del cerro. La explosión fue tal, que la columna de humo negro pudo ser vista desde cualquier punto de la Ciudad por varias horas; en un vídeo captado en vivo que ya circula, es evidente que el chófer murió cómo un héroe, ya que al estar el puerto lleno por ser la temporada turística de verano, esquivó a otros no pocos automovilistas que se encontraba a su infernal paso.

Acapulco fue la meca del turismo a nivel mundial, eso hace aún que duela más el ver en el pozo de mediocridad, corrupción y nulo entusiasmo en la innovación que ya desde hace unos buenos años se ha vuelto.

Es cotidiano que las autoridades turísticas (y las de todas las demás carteras) llegan a sus cargos con una mentalidad cínica, opaca, ambiciosa sólo en lo estrictamente personal y de ineptitud que da cómo consecuencia una sensación de entre desesperanza y tristeza (el turismo glamouroso, el de avión y crucero, no volverá por lanzar una campaña en redes sociales respecto a puestos de fritangas de un mercado en una colonia popular de la Ciudad).

Los funcionarios, lejos de trabajar por mejorar y aprovechar las inmensas áreas de oportunidad, lo hacen cuidando la chambita, haciendo lo mínimo necesario para poder mantenerse en ella; de hacer trabajo de gestión, con imaginación y altura de miras para salir del doloroso estancamiento, absolutamente nada trascendente se adivina, en resumen.

Acapulco tiene la misma oferta de toda la vida: el clavado en La Quebrada y las viejas lanchas de fondo de cristal, frágiles y llenas de parches de fibra de vidrio, ahora sumados a tiendas OXXO (apestosas a cerveza) cada 15 metros, basura, falta de agua, tráfico, oficiales de tránsito extorsionando, y caos por toda la Ciudad; así me pudiera seguir hasta el hartazgo, y lo que se ofrece se puede decir que de ahí no sube, de innovación en las opciones para el turista que viene (o el que se pudiera atraer), nada.

Pero vamos, simplemente me enfocaré en una obra vial, tan sencilla y potencialmente útil, que resulta inverosímil cómo los años pasan y no existe un sólo funcionario que tenga la mínima intención, voluntad política ó aunque sea terca gestión para que el proyecto se desempolve y esta se viera cristalizada, y que por cierto, de existir ya, el accidente de ayer no hubiese ocurrido, de ahí que ahora la cite.

El pequeño tramo de carretera al que me refiero uniría, en los hechos, al Fraccionamiento Costa Azul con la enorme unidad habitacional El Coloso, misma que el entonces Alcalde, Félix Salgado Macedonio (año 2006) intentó construir, con recursos sólo del municipio y sin necesidad de contratar deuda.

Pero resulta que el gobernador en turno, Zeferino Torreblanca, en el marco de un desencuentro con el Alcalde, y con una acción en la que resulta hoy en día imposible no poder asociar con los intentos mezquinos (afortunadamente fallidos) de la oposición por detener las grandes obras del Presidente López Obrador, lejos de colaborar y coordinarse con el Presidente municipal, le echó encima a grupos de pseudo ecologistas, mismos que, con el pretexto de que dicho camino iba a cruzar por unos metritos la zona de parque nacional “El Veladero”, protegida esta por su importancia ecológica, frustraron dicha obra.

Bien, este pequeño tramo faltante va de la colonia Vista Hermosa (ya unida con Costa Azul) al ya citado “El Coloso”, permitiría reducir el tráfico por la Avenida Escénica, teniendo la posibilidad de transitar por ella miles de ciudadanos locales al día, y por lo mismo buena parte del transporte público, ahorrándoles asi a todos, mucho en cuánto a dinero y a tiempo de traslados se refiere.

Reduciendo también por obviedad la emisión de gases contaminantes y por sí fuera ya poco, también el número de accidentes que lamentablemente son comunes por la Avenida Escénica

Si esta obra vial se lleva algún día a cabo, que una coordinación entre los distintos órdenes de gobierno facilitaría en todos sentidos, existirían ya tres opciones para poder comunicar y transitar de la parte de la Ciudad conocida cómo la “Dorada” o la “Náutica” a la parte más nueva y de mayor crecimiento, también conocida cómo el Acapulco “Diamante”.

Pero no, el desesperante estancamiento y la dejadez y casi nula visión tanto de las autoridades cómo del empresariado del ramo turístico, que se asemejan a un costeño sin gusto por el trabajo echado en una hamaca y con una ‘caguama’ en una mano, es justo lo que tristemente prevalece en el hermoso destino turístico mexicano llamado Acapulco.

Aquí, me gustaría repetir lo que declaró a los medios y a los cuatro vientos, por aquellos años (su administración fue de 2005 a 2008) el hoy Senador con licencia Salgado Macedonio, con un entusiasmo y mística de servicio que (no entiendo porque) simplemente ha perdido.

Aunque la actual gobernadora del estado sea, ni más ni menos, que su hija, utilizando hoy su tiempo en una por completo estéril gira “de agradecimiento” por toda la entidad, dónde canta, asiste a festines y baila con inusitada euforia.

Pero insisto, de aquel Félix lleno de ilusión por trascender cómo servidor público y por dejar huella, prácticamente ya no queda nada. En su momento lo que bien me acuerdo afirmó fue:

“¡Esa carretera se hará, CON O SIN Permiso!, porque no afecta a la naturaleza, y si beneficia en mucho al Pueblo”.