Saif al-Islam Gaddafi, hijo del exlíder libio Muamar el Gadafi, fue asesinado en Zintan, al oeste de Libia, según reportes del 3 de febrero de 2026.
Considerado durante años la segunda figura más poderosa de Libia, su muerte a los 53 años fue confirmada por su asesor político, aunque las circunstancias siguen siendo inciertas.
Educado en Occidente y con un papel clave en la política libia de los 2000, vivía en la clandestinidad desde 2017 tras ser liberado de prisión.
Saif al-Islam Gaddafi fue alcanzado por disparos en Zintan
El corresponsal de Al Jazeera, Ahmed Khalifa, informó que se cree que Saif al-Islam Gaddafi murió tras ser alcanzado por disparos en la ciudad donde había permanecido basado durante la última década.
La muerte del hombre de 53 años fue confirmada por su asesor político, Abdullah Othman.
Sin embargo, tanto los atacantes como las circunstancias exactas del fallecimiento siguen siendo inciertas, y hasta el momento las autoridades libias no han emitido comentarios públicos al respecto.
Perfil y trayectoria política de Saif al-Islam Gaddafi
Saif al-Islam fue considerado durante mucho tiempo la segunda figura más poderosa de Libia entre el año 2000 y el 2011, antes de que su padre fuera derrocado y asesinado por fuerzas de oposición. Educado en Occidente, obtuvo un doctorado en la London School of Economics (LSE) en 2008 y desempeñó un papel clave en el intento de reparar las relaciones de Libia con los países occidentales a principios de la década de los 2000.
A pesar de proyectar una imagen progresista del régimen, Saif al-Islam enfrentó numerosas acusaciones de tortura y violencia extrema contra los opositores al gobierno de su padre. Durante el levantamiento de la Primavera Árabe en 2011, advirtió que el país se sumergiría en conflictos prolongados y que el gobierno lucharía “hasta la última bala”.
Vida en la clandestinidad de Saif al-Islam Gaddafi
Tras la toma de Trípoli por la oposición en 2011, Saif al-Islam fue capturado y encarcelado en Zintan mientras intentaba huir del país. Fue puesto en libertad en 2017 bajo un indulto general y, desde entonces, pasó años viviendo en la clandestinidad en Zintan para evitar intentos de asesinato. A partir de 2016, se le permitió retomar contacto con personas dentro y fuera de Libia a través de su círculo cercano.
