El Joker y la gran broma cruel de la vida

Joker
JokerWarner Bros.

El payaso ha visto la realidad de la existencia.

El Joker es tal vez el villano más reconocido del mundo del cómic; para muchos es el mejor de todos. Gran parte de su encanto se debe a su personalidad, la cual es tanto psicopática como carismática, pues a pesar de todo, sigue siendo un payaso que gusta de reírse y "hacer reír" a los demás. Pero, ¿De dónde le viene ese sentido del humor? ¿Qué es lo que le causa tanta gracia al villano? La respuesta es, la vida misma y su falta de sentido.

El sin sentido de la existencia es el fundamente de las disciplinas filosóficas del existencialismo, el nihilismo y el vitalismo; esta enuncia que en realidad un hay un sentido ulterior a la vida misma, que todo es un constructo del propio ser humano para soportar lo "terrible de la existencia", desde las formas legales y morales, hasta la concepción de un mundo ultraterreno donde se podrá disfrutar de la felicidad eterna.

El Joker y la gran broma cruel de la vida
El Joker y la gran broma cruel de la vida

Este abismo sin fondo de lo existente siempre está ahí, pero son pocos los que siquiera se atreven a mirarlo, pues no resisten la verdad de las cosas, se está completamente expuesto a una realidad totalmente nueva, donde o todo cobra un valor superior, o nada vale en lo absoluto.

El Payaso del Crimen experimento el abismo en carne propia, basándonos en su versión de The Killing Joke; era un hombre como cualquier otro, con sueños y motivos que le hacían seguir su camino en la vida, lamentablemente un mal día derrumbó todas sus creencias. Se dio cuenta que en realidad estaba parado en una nada; acto seguido, sólo le quedó una opción, reírse.

Así es, reírse de la gran broma mortal que es la vida misma; uno está arrojado a esta nada y piensa que puede desenvolverse a través de ella sin problemas, llenándola con conceptos como la amistad, el amor, la justicia, lo bueno y lo malo; cuando el realidad ninguno de estos vale al final; son tan endebles que de un momento a otro pueden verse derrumbados con una brutal facilidad. Una fabulosa ironía, donde el humano busca afirmarse a sí mismo, siendo que dicha afirmación está demás.

Aún más, se ríe de nosotros porque tomamos demasiado en serio la vida; porque nos aferramos a las formas que tratan de darle sentido a la misma, que en el proceso olvidamos vivirla como tal, olvidamos reírnos. Todo es solemne y cuadrado, que al final la vida misma se convierte en un pesar; una nueva ironía, el humano trata de resignificar tanto su en torno que, en lugar de hacerlo más disfrutable, lo hace sufriente.

Por último, se ríe porque trata de hacernos reír, no por nada es un comediante, un payaso. Busca que nos demos cuenta que estamos en un abismo insondable, que veamos las grietas que hay en la sociedad y como tratamos inútilmente de mantenerlas unidas, convirtiéndose en una parodia de la misma; un ser violento y cruel, dentro de una sociedad violenta y cruel que únicamente se maquilla para hacerse más soportable.

Sin embargo, no lo logra, nadie lo entiende; dentro de un estadio tan hermético como lo real simbólico humano, él es el villano, únicamente Batman sabe lo que está tratando de hacer. Pero el Caballero de la Noche se ha puesto del otro lado del sin sentido; él también tuvo un mal día, pero este no lo hizo pensar que la nada debía tomarse en un sentido caótico, al contrario, es porque nada tiene sentido que la vida merece ser vivida, que la sociedad, a pesar de su violencia y crueldad, merece ser protegida, es el sentido mismo que nosotros le damos a nuestra existencia la que la hace encomiable.

Así, el Joker está sólo riendo dentro del abismo vital, preguntando ¿Por qué tan serios? ¿Por qué no reímos? Aunque, en palabras de Harley Quinn, podríamos estar malinterpretando su risa; no es que esté burlándose, no es que esté riendo; está llorando.

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