Luis Videgaray y Ricardo Monreal

Con respeto y afecto de amigo un pésame sincero a Arturo Montiel por la sensible muerte de su Padre.

Como en un tiempo se definiera Colosio a sí mismo, Luis Videgaray puede decir con orgullo que es producto de la cultura del esfuerzo y no del privilegio.

Yo no coincido con los que dicen que Videgaray Caso, principal operador de Enrique Peña Nieto, es un político que se maneje con perfil bajo. En su posición y con la responsabilidad que tiene, lo menos que le conviene a quien fuera coordinador de las campañas de Eruviel Ávila primero y con ese entrenamiento triunfal, llegar a la coordinación de la campaña presidencial de quien será el próximo presidente de México, Enrique Peña Nieto, es tener un perfil bajo para enfrentar los retos que tiene que cumplir para servir con éxito y eficacia a su jefe.

El trabajo difícil de Luis Videgaray para ayudar a su amigo y ahora candidato que obtuvo la mayor votación en la elección presidencial, Enrique Peña Nieto, apenas comienza.

Las tres grandes coordenadas en las que operan los personajes que asumen el delicado papel de ser los operadores non del hombre del poder, siempre han sido las siguientes:

1.- Amarres y consensos para la estabilidad. (Meternich, Kissinger)

2.- Sistema de creadores de políticas públicas apegados y conocedores del pensamiento del hombre del poder. No un Head Hunters estilo chicano-Fox. Sino un político que sabe crear políticas públicas a partir de las políticas-políticas. (Open Goverment)

3.- Ordenamiento histórico e ideológico del proyecto de gobierno. (Jesús Reyes Heroles, Samuel Huntintong, Michel Rocard)

Y Videgaray es un tipo con el talento y la disciplina necesarias para cumplirle esa formidable tarea a Enrique Peña Nieto. Eso significa, en la praxis política, lo que decía Mao: Leer al líder.

Tal vez lo delicado de su encargo haga que en ocasiones Luis Videgaray se vea discreto, pero de bajo perfil nunca. Yo lo vi en una entrevista con Leo Zuckerman y Javier Tello desenvuelto, informado, seguro y preparado.

Cuando eligió una de sus películas favoritas en esa entrevista en La Hora de Opinar, me llenó de una empatía con él su selección: Cinema Paradiso, (Giussepe Tornatore 1988) un clásico de la cinematografía italiana que combina en un mismo personaje el pensamiento liberal del adulto con la ensoñación del adolescente y la precocidad del niño, ligados siempre a la magia del cine.

Videgaray es un hombre sensible. Eso lo hace mejor político. Hoy por hoy, junto a Pedro Joaquín Coldwell, forman la mancuerna que, apoyados por el carácter de Jesús Murillo Karam, conducen la etapa final de la llegada de Peña Nieto a Los Pinos.

Ricardo Monreal es un político marrullero. Y ahora, al lado de López Obrador, se ha convertido en un timador descarado. El marrullero es mentiroso pero cauto. El timador es un mentiroso grandilocuente.

Llegar a pretender timar a la opinión pública mexicana con documentos falsos que presumió como cuentas bancaria de millones a nombre de Luis Videgaray, es ya el descaro y la desvergüenza.

El banco Scotia Bank, en su página de hoy, dice.

El Sr. Luis Videgaray no es titular de la cuenta 03800806935 ni director de la misma de enero a junio del 2012.

La mentira asoma en el descuido de Monreal al falsear fechas. Como en la película “Volver al Futuro”, se proyecta y pone una fecha por venir en el “último cambio de director”: ¡26 de Noviembre de 2012¡ De plano Monreal ya no sabe si vive en este mundo o ya está entre los muertos.

El apócrifo documento confunde las palabras. “Saludo en vez de Saldo”. No es que Monreal sea completamente un ágrafo, que está muy cerca de serlo políticamente hablando, es el nerviosismo del que con la culpa encima por mentir, siempre deja la huella de su pecado.

Esto es parte de la cadena de mentiras impulsada por la sinrazón de Andrés Manuel López Obrador.

Ahora que todos piden que se serenen los ánimos, propuesta que suscribo, pero creo que también los que serán gobierno a partir del 1 de diciembre, es decir, Enrique Peña Nieto y su equipo, se preparen a servir a México con una conciencia de la penosa realidad que vivimos y se olviden, que no descuiden, de la testarudez incorregible de lo que ya no tiene remedio.

AMLO así es. Y así será siempre.

 

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