El triunfo del tramposo

En el deporte, como en la democracia, ganar con trampas no es ganar. 

"Es un día triste para quienes amamos el deporte y a los deportistas", decía este jueves el responsable de la agencia, Travis Tygart. "Éste es un ejemplo de un triunfo a cualquier precio y demuestra que quien engaña para ganar nunca tiene éxito".[i] 

Lance Armstrong, ganador siete veces de la tour de Francia, será despojado de sus medallas, reseñan las notas de los principales diarios del mundo. 

Antes leyenda, ejemplo y tradición, Armstrong hoy es un mito que tira por la borda una historia adornada por la mercadotecnia de sí mismo. Vencer al cáncer es un gran logro, sin duda, pero no es el primero ni el único que ha superado esta enfermedad. El ciclismo es otro tema que, sin embargo, ha amalgamado perfectamente con el tratamiento del cáncer en pro de patrocinios y financiamientos para sí mismo y su fundación. 

El cuestionamiento a los triunfos de Armstrong no es nuevo. La defensa del deporte limpio, de la justa contienda tiene sus antecedentes en las evidencias que durante años recabó la agencia de alimentos y medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) y que incluyen los testimonios de antiguos colaboradores y compañeros de equipo de Armstrong, como Tyler Hamilton, lugarteniente importante del ciclista durante la realización de sus primeros tours, quien afirmó bajo juramento que vio a Armstrong inyectarse una sustancia prohibida para ganar la competencia[ii]. 

En el deporte, como en la vida, ganar con trampa no es ganar, es pretender burlarse de la inteligencia de los otros: miren, los engañé y aún así me salí con la mía. La justa contienda parece ser un sueño deportivo,  político y democrático. 

¿Usted qué opina, estimado lector?

[i] http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2012/08/24/ciclismo/1345777121.html

[ii] http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2011/05/20/ciclismo/1305874280.html

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