La producción de calzado es una industria con un gran arraigo en México, siendo las entidades federativas de mayor tradición y en los que se concentra la producción Guanajuato, Jalisco, Distrito Federal y Estado de México.

La industria del calzado tiene gran importancia para la economía del país, debido a su capacidad en la generación de empleo y por ser proveedora de un artículo de consumo popular que satisface las necesidades básicas de la población.

El sector nacional del calzado generó el año pasado 413 mil 655 puestos de trabajo, de los cuales 137 mil 885 fueron empleos directos, aportando el 2.4 por ciento del total de la ocupación de la industria manufacturera.  

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) del 2013, la industria del cuero- calzado participó con 0.10 por ciento del total del Producto Interno Bruto (PIB) y del 0.64 por ciento del PIB manufacturero, lo que significa una baja considerable en su participación en el total de la producción interna del país, si lo comparamos con los años de finales del siglo XX, antes de la entrada de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC).            

Los productores mexicanos de calzado, se han visto afectados por distintos acontecimientos en las últimas décadas lo que ha provocado que tanto la capacidad instalada, como su producción disminuyeran de forma significativa, trayendo como consecuencia la desaparición de varias empresas del ramo y menor personal ocupado en esa industria.

El principal factor que ha provocado problemas al sector del calzado nacional es la apertura comercial que se dio en el país desde 1986, con el ingreso de México, al organismo internacional que en ese entonces regulaba el comercio mundial, el General Agreement on Tariffs and Trade (GATT) antecesor de la Organización Mundial de Comercio (OMC), lo que provocó que hubiera competencia, del exterior en el mercado nacional.

México pasó de ser una economía cerrada a los productos del exterior en los años setenta del siglo pasado, a una economía de las más abiertas del mundo, lo que no siempre ha sido benéfico para los industriales nacionales, ni tampoco para los trabajadores y consumidores, sobre todo en la industria del calzado, debido a la importación de esos productos desde China y otros países asiáticos.

El problema del calzado importado sobre todo de China, es que estos productos fabricados en el país oriental muchas veces son de mala calidad, con costos de producción más bajos que lo que cuesta producirlos en el país y además de representar una competencia desleal e ilegal al venir la mercancía comprada en el exterior a precios de venta más bajos que lo que cuesta en el mercado de origen y contando las empresas productoras con subsidios como el gas y otros insumos para su fabricación, lo que se conoce como dumping además de que entran al mercado nacional muchas veces con facturas subvaloradas para pagar menos impuestos a la importación.

La fabricación de calzado tanto en China y otros países asiáticos son intensivos en mano de obra, pero los países orientales tienen mejores procesos productivos y subsidios, en insumos, créditos blandos, cosa que no tienen los productores nacionales.    

Antes que China se adhiriera a la OMC, México adoptó cuotas compensatorias a diversos productos chinos con el fin de proteger a los sectores más vulnerables frente a la competencia desleal de China, dichas cuotas fueron impugnadas con  el ingreso del país oriental a dicho organismo internacional en el 2001. 

Debido a la entrada al organismo que regula el comercio mundial de China, México tuvo que eliminar las medidas de antidumping a las importaciones de ese país oriental; ante esta circunstancia ambos países llevaron a cabo negociaciones para atender la preocupación de la industria y sectores de la nación latinoamericana, como fue el caso del calzado, por lo que se suscribió un acuerdo entre ambos países en materia de medidas de remedio comercial, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 13 de octubre del 2008. Pero a partir del 2011 las fracciones del calzado contaron ya con el arancel de las naciones más favorecidas (NMF), México está inserto en el escenario mundial por lo que la exigencia de ser competitivo  es cada vez mayor por tanto es necesario buscar alternativas que aseguren la supervivencia de dicha industria.

China es el principal productor de calzado a nivel mundial, fabrica 5,500 millones de pares de calzado y exporta de 3,100 millones de pares anuales. En orden de importancia, China ocupa el primer lugar, en ventas en el exterior, le sigue la India con 682 millones, Brasil con 520 millones, Italia con 425 millones, Indonesia con 318 millones, Turquía con 270 millones y México ocupa el séptimo lugar con 170 millones. Hace diez años México importaba solamente 3.0% de su consumo de calzado interno, ahora ese consumo se ha incrementado a 20% del total.

México y China llegaron a un acuerdo en el que se establecieron las condiciones que regirán las importaciones de calzado proveniente de este país oriental. Sin embargo, las importaciones de calzado chino pasaron de 3.8 en 2011 a 11 millones de pares al año siguiente.

El gobierno mexicano estableció fijar precios de referencia a 31 fracciones arancelarias de zapatos, con lo cual se buscó regular la entrada pese a que el acuerdo comercial entre los dos países establece precios de referencia, 50% del calzado que se importa del país asiático, porque esta mercancía llega a México a precios inferiores (tres centavos de dólar) al costo real de producción

La compra de calzado chino y de otras naciones orientales no solo se hace por las vías legales, existe mucho contrabando ya sea técnico, hormiga o triangulación, lo que implica pérdidas muy serias a los productores nacionales.

Las importaciones de calzado chino en México sumaron 25 millones de dólares en 2012, es decir que crecieron 215 por ciento con relación a un año antes, esto debido a que se acabó la protección a los industriales nacionales del calzado en 2011

El gobierno de Enrique Peña Nieto en 2014 emitió un decreto de salvaguarda que provoco una reducción del 40 por ciento la importación de calzado y un aumento en el precio de ingreso durante el primer bimestre del 2015, pero a pesar de esto los industriales del ramo están pidiendo a la Secretaría de Economía que establezca un proceso antidumping al calzado proveniente de China.  

La Secretaría de Economía impuso el año pasado una salvaguarda de 35% al calzado chino, con el fin de contener las importaciones de este producto. Una salvaguarda es un impuesto adicional que se puede aplicar a los productos chinos, durante un período de tres años, si se comprueba que las importaciones de dicho producto aumentan a tasas anuales de 25%, que generan la pérdida de 5% del empleo o que ocasionan caídas de 10% en la producción nacional del mismo producto en el país importador.

La producción de calzado mexicano está muy pulverizada, casi el 70 por ciento de los productores son pequeñas o medianas empresas, pero desgraciadamente, son inversiones extranjeras las que maquilan calzado en territorio nacional y exportan sus mercancías.    

A los industriales del calzado no les basta la salvaguarda por lo que quieren que el gobierno siga un proceso antidumping en la OMC al calzado proveniente de China.

El Gobierno federal, los gobiernos estatales, legisladores, industriales del ramo deben pugnar por una política homogénea que proteja la industria del calzado del comercio desleal y la amenaza que representa la importación de esos productos de países orientales, además de aumentar las medidas para frenar el contrabando.

Actualmente existen varias zonas del país que dependen mucho para sus economías de la producción de zapatos, como es Guanajuato, Jalisco, Estado de México y más recientemente el municipio de Ticul, Yucatán, donde aproximadamente el 50 por ciento de la población económicamente activa de esa zona del sureste mexicano, lo hace en la industria del calzado.