El índice de ferocidad

asalto pistola
Los criminales están retando al gobierno y seguimos sin ver resultados en el tema de la inseguridad.Archivo

Es el índice de ferocidad, que se refiere a la forma despiadada en que los criminales están actuando

Ayer les decía que el INEGI va a presentar el mero día del amor una estadística escalofriante sobre los efectos de la inseguridad en la población. Bueno, mi informante transexenal que sigue ahí quiso darme un avance por aquello de que a última hora no salga a la luz.

Después de analizarla se me ocurrió hablar de un nuevo indicador delictivo y a ver si Santiago Roel -el creador del Semáforo del delito- no me regaña.

Les platico:

Es el índice de ferocidad, que se refiere a la forma despiadada en que los criminales están actuando a mansalva debido a la probada ineficacia -también transexenal- de los aparatos de seguridad del Estado, llámense federales, militares, estatales y municipales.

Lo que está ocurriendo en este enero pinta para ser el mes más violento en la historia moderna de México debido a que las cifras son inéditas e inauditas.

El colmo ha sido que personas con nombres, apellidos, apodos, correos y teléfonos -éstos últimos, al checarlos, resultan que son apócrifos- me están enviando videos dignos de las más deleznables escenas del cine gore, pidiéndome que las divulgue para enviar mensajes a las autoridades y a bandas rivales.

Son escenas tomadas por ellos mismos torturando a gente de bandas rivales o a personas a quienes tienen secuestradas.

Están retando al gobierno porque ya lo midieron en su planetaria incapacidad para darle seguridad a los mexicanos.

El gobierno trata de justificar su falta de resultados, escudándose en que se está buscando atacar el problema de raíz, en lo que da origen a dicha delincuencia, que es la falta de educación y de trabajo.

Pero si mi abuela la financiera viviera le diría al presidente: “No la amuele, no quiera usted educar al mal educado porque si no lo castiga va a seguir matando”.

Lo bueno es que mis columnas son solo textos y una que otra foto que los medios que me publican incluyen para ilustrar mis temas. Pero advierto que el nivel de crueldad, cinismo, descaro y atrevimiento de los criminales va en aumento.

Y ante todo esto ¿a quién se le ocurre pedirles a los mexicanos un año más para que comiencen a verse los resultados en el tema de seguridad?

Tiempo se le pide al que nos cobra una deuda. Se lo pide el novio a la novia para casarse después de que llegaron de un tórrido fin de semana en la playa.

Tiempo se lo pide el que le dice a su esposa que por su mamacita santa no vuelve a tomar alcohol ni a fumar. Se lo pide el automovilista al agente de tránsito cuando se estaciona en doble fila. El alumno al maestro para entregar la tarea. El mesero al comensal cuando ya pasó una hora y no le trae el platillo. Tiempo le pide el jefe a su subalterno cuando éste último le reclama un aumento de sueldo. El albañil cuando el dueño de la casa le pide que se ponga a jalar al mero mediodía mientras calienta sus tacos en la lámina.

¿Cómo pedirle tiempo -y comprensión también- a los familiares de los 40,000 desaparecidos transexenales? ¿A quienes viven encerrados en sus casas porque si salen los asaltan, los secuestran o los matan en las calles de las que los delincuentes se han adueñado?

¿Cómo pedirle tiempo al que sufrió el tercer robo en su negocio en menos de un mes y al que ya se cansó de pagarles “piso” a los que les ofrecen protección para dejarlos trabajar?

¿Cómo pedirle tiempo al que tiene años esperando a que los jueces dicten sentencia contra los políticos que amafiados con funcionarios de Catastro manipularon escrituras de su propiedad y se la quieren quedar?

A lo mejor le estamos pidiendo duraznos al Durazo, pero si Arturo no puede con el paquete, ¿por qué no aprovecha su cercanía con MALO y le pide que ya le dé chance de concentrarse en su pre campaña para buscar la gubernatura de Sonora en el 2021 y deja su Guarida Nacional en manos de alguien que sí le sepa al tema?

Lo cierto es que viendo las cifras del INEGI es aterrador darnos cuenta de que solo en fosas clandestinas se han descubierto transexenalmente más de 10,000 cadáveres que no tienen nombre y que detrás de cada uno hay un inconmensurable dolor de padres, hijos y hermanos que no saben dónde están sus desaparecidos.

Cuarenta mil desaparecidos en los últimos siete años nos hacen ver que vivimos en un ambiente de guerra y si medimos el dinero que se ha destinado a temas de seguridad en ese mismo lapso, no se puede entender a dónde ha ido a parar casi un billón de pesos, sí, con “b” de ratas.

El tema se complica por la extraña iniciativa que presentó el senador morenista Ricardo Monreal para modificar el artículo 19 constitucional y que estimula una acción brutal porque es un gran retroceso que rompe con las aspiraciones de México de contar con un sistema de justicia que se vaya con todo su peso contra el crimen organizado y en lugar de eso, equipara los delitos como de evasión fiscal con los de delincuencia organizada.

El País afronta desde hace fácil 13 años una crisis de justicia que permite que sigan en la calle los autores de muertes atroces, ya sea entre bandas de criminales o en contra de la población civil.

Y esa crisis se acentúa por la manera frívola con que los legisladores se prestan al juego del gobierno para escudar su incapacidad de darle seguridad al País, detrás de una iniciativa de ley que modificará la constitución para dotar a los juzgadores de un poder que atenta contra los juicios de garantías y específicamente contra el Amparo, y por el otro lado sigue mostrando una manga muy ancha en lo que concierne al crimen organizado.

El presidente habla de sus aspiraciones de lograr paz y bienestar para los mexicanos. Bueno, pues mientras no se les dé respuesta a miles de familias que siguen buscando a sus desaparecidos, eso no pasará de ser una quimera palaciega.

No habrá paz ni bienestar si siguen al frente de las corporaciones nacionales de seguridad, improvisados que no le saben al tema y cuyo único mérito es haber participado en la campaña presidencial y ser leales al jefe.

El mensaje aquí es no basta ser honesto, hay que ser capaz y además, demostrarlo.

 

CAJÓN DE SASTRE

“El problema es que la austeridad de que presume la 4T no solo es en temas de dinero; también se nota una austeridad intelectual y de capacidad, y esa es muy mala señal para México”, dice la irreverente de mi Gaby.

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PLÁCIDO GARZA. Nominado a los Premios 2019 “Maria Moors Cabot” de la Universidad de Columbia de NY; “SIP, Sociedad Interamericana de Prensa” y “Nacional de Periodismo”. Es miembro de los Consejos de Administración de varias corporaciones. Exporta información a empresas y gobiernos de varios países. Escribe diariamente su columna “IRREVERENTE” para prensa y TV en más de 40 medios nacionales y extranjeros. Maestro en el ITESM, la U-ERRE y universidades extranjeras, de distinguidos comunicadores. Como montañista, ha conquistado las cumbres más altas de América.

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