A los mexicanos no hay chile que les embone

EPN
el Presidente Enrique Peña Nieto –por fin- ya se está percatando de que el agravio al pueblo de México es gigantesco.Internet

 

Francisco Garfias, gran periodista y mejor persona,  menciona en su columna Arsenal de Excélsior del día 19 de abril: “Se armó el merequetengue con la frase “no hay chile que les embone” que nos dijo el presidente Peña, el pasado lunes en Los Pinos, al referirse al sospechosismo que ha rodeado la captura de Javier Duarte”, es decir la falta de confianza y seguridad en este evento y las consecuencias de ésta(s) detención (es) Yarrington, Veytia y Duarte. http://www.excelsior.com.mx/opinion/francisco-garfias/2017/04/19/1158460

Efectivamente el Presidente Enrique Peña Nieto –por fin- ya se está percatando de que el agravio al pueblo de México es gigantesco, el hartazgo y la decepción son de volúmenes muy difíciles de subsanar con medidas cosméticas.

Celebro la detención de Duarte y reconozco la iniciativa que tuvo que haber por parte de Peña Nieto para lograrlo pero no es suficiente; los casos Veytia y Yarrington son detenciones de autoría norteamericana, quizá sean los bad hombres a que se refirió Trump. Pero existen muchas interrogantes sobre el último caso de Javier Duarte ampliamente documentados en la prensa.

Posterior a su toma de protesta Enrique Peña Nieto optó por el regreso al estilo clásico de hacer política pero no conocía el fenómeno de la inmediatez que hoy nos envuelve, siempre mencioné que Peña es un excelente estratega, operador y analista político al viejo estilo de hacer política en México. Sin embargo no toma en cuenta las variables de inmediatez y redes sociales. Esas variables no las puede controlar.  Los desatinos más importantes que marcan su gobierno;  La Casa Blanca y Ayotzinapa  en los cuales tuvo una respuesta y reparación del daño extraordinariamente torpe.

Desde entonces su caída –arrastrando a su partido- ha sido constante, permanente. No  ha podido recuperar la confianza en su gobierno. No parece que la pueda recuperar. Pero si el Presidente Peña Nieto deseara verdaderamente dar un golpe de timón para evitar perder en 2018 entonces debería tomar en cuenta algunas medidas de mayor profundidad que van en la dirección de detención y procesamiento de todos los implicados en el caso Odebrecht a partir de Emilio Lozoya Austin; los casos de los exgobernadores Rodrigo Medina (Nuevo León), César Duarte (Chihuahua), Roberto Borge (Quintana Roo), Eugenio Hernández (Tamaulipas), Guillermo Padrés (Sonora), Ángel Aguirre (Guerrero), por citar solo los más relevantes y actuales, es decir de 2010 a la fecha.

Otros casos que están convirtiéndose en emblemáticos que tendría que aplicar la ley son el de la empresa OHL  que toca a Apolinar Mena Vargas secretario de Comunicaciones de Eruviel Ávila Gobernador del Estado de México; otro sería la empresa OCEANOGRAFIA  del que en estas vacaciones salió libre bajo una fianza ridícula Amado Yáñez.

La voluntad política para la aplicación de la ley en los anteriores casos de corrupción e impunidad no se ve por parte del Presidente y mientras siga así los efectos de medidas a medias tintas no van a hacer que  le embone el chile a nadie. Es aún  más arriesgado por el efecto contraproducente mecer muy fuerte  la cuna; es decir -recordando a un clásico ya- si se sacude muy fuerte el árbol van a caer las manzanas podidas y en un descuido se nos desploma el árbol en la cabeza del imperfecto. Al final ¿quién apagaría la luz?

Los niveles de corrupción a que hemos llegado nos llevan a dos caminos disyuntivos, o  se somete a cirugía mayor con varios trasplantes de órganos o, entraremos a un estado de coma que a nadie conviene.

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