La jaiba Brava del Tampico- Madero, celebra 70 años de historia y pasión futbolera con un equipo ?luchón? de la Tercera División del futbol Mexicano, lo que ahora llaman finamente Liga Premier de Ascenso. De unos meses para acá, más de 25 mil almas repletan el graderío del Estadio Tamaulipas, expulsando por completo a los delincuentes que tuvieron en su poder el coloso de la Unidad Nacional, solo que ahora se quieren adueñar del espectáculo los mercenarios de la política tamaulipeca.
Casualmente mientras el poderoso cártel que opera por todo el Golfo de México reajustaba su organigrama a principios de 2014, la familia San Román, del Grupo Tecamachalco 2000 y propietarios del Alebrijes de Oaxaca, de la Liga de Ascenso; ya analizaba la oportunidad de invertir en el futbol tamaulipeco, particularmente en la franquicia del Tampico- Madero. Pero los directivos necesitaban un panorama real y certero del ambiente que envolvía al estadio Tamaulipas y las garantías existentes para invertir en el equipo celeste.
Se comunicaron con el periodista deportivo de la localidad, Manuel Hernández, fueron llamadas continuas entre el comunicador, directivos y propietarios; finalmente el reportero con amplia trayectoria y maestro de muchas generaciones, persuadió y ahora cada quince días el estadio Tamaulipas, luce pletórico como en sus mejores épocas, solo que la pasión hoy se desborda por un conjunto de jóvenes que compiten en la Liga Premier de Ascenso, muy lejos de la Liga Mx.
Con la llegada de la nueva directiva de la Jaiba Brava del Tampico- Madero, las cosas fueron cambiando, los boletos dejaron de ofrecerse en los taxis y carros de ruta; los jugadores ahora tienen un trato directo con el director técnico; en los palcos y butacas se ven rostros de niños, niñas y familias enteras; las playeras celestes con la jaiba en el pecho parecen una ola que avanza por las calles aledañas al coloso de la Unidad Nacional, recinto que comparte el rectángulo de juego con dos ciudades, la mitad en Tampico y la otra parte en Madero, pero el escudo del crustáceo y la albiceleste se defienden por una misma pasión.
Enhorabuena por el esfuerzo de los dueños del equipo, un agradecimiento a don Javier y Fernando San Román, quienes como ?chamanes? libraron de los espíritus chocarreros al equipo de casa y su estadio; pero la mejor de las suertes para liberarse de Marcos Rohel, vicepresidente del club, quien en su afán por alcanzar un cargo público en la política tamaulipeca, deja entrada libre a sus amistades políticas como la diputada local, Olga Sosa y su amiga la legisladora federal, Paloma Guillén, ambas damas de la política tamaulipeca no se han dado a la tarea de apoyar a la jaiba brava del Tampico- Madero, tampoco han gestionado un solo centavo para mejorar el estadio, los aficionados son quienes han invertido para restaurar los palcos, de las partidas presupuestales que tienen los ayuntamientos y el Gobierno de Tamaulipas, nada viene para el único espectáculo deportivo que tienen toda la zona sur del Estado, bueno ni asfalto son capaces de donarle a la directiva para el estacionamiento; del desfiladero de políticos que cada quince días se dan cita en los palcos y luego se atreven a bajar al terreno de juego, la directiva no ha visto nada, y mientras ellos buscan convertir aplausos en votos y goles en adeptos pues el proyecto civil de la familia San Román, está siendo prostituido y no precisamente para pagar la nómina de 700 mil pesos mensuales, sino porque más de uno se está beneficiando a espaldas de los propietarios del Grupo Tecamachalco 2000.
Por cierto el compromiso de la directiva de la jaiba brava del Tampico- Madero, no es el campeonato, pero sí es traer futbol de primera división profesional.
