Tras las especulaciones que se derivaron del Paquete de Egresos de la Federación en donde no estaban contemplados los proyectos prioritarios para Nuevo León, la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador confirma la primera que hizo en octubre, cuando afirmó que el “amor con amor se paga”.

Todas las prioridades están contempladas, especialmente la presa Libertad; van los primero 386 millones de pesos para poder realizar estudios técnicos, derechos de agua y todo lo previo, pero lo más importante es lo que vendrá después.

La construcción del envase, además de garantizar el abasto de agua potable en la zona metropolitana se traduce en una inversión pública de 10 mil millones de pesos entre participaciones estatales y  federales, durante el tiempo que dure su construcción. Hablamos de generar empleos, derrama económica, bienestar para los ciudadanos de Nuevo León.

Refrendar el compromiso espanta las lenguas viperinas que hablaban de malas negociaciones y revanchismos contra el gobernador Jaime Rodríguez Calderón, pero además y aquí entra el punto más importante, habla de un nuevo trato fiscal para el estado de Nuevo León.

Vemos en el horizonte el fin del “estrangulamiento” al que estuvimos sometidos los últimos tres años de la pasada administración, y que tanto complicaron la operatividad y la inversión en la entidad, que contra todo salió avante.

Nuevo León debe subirse la convención nacional hacendaria para de una vez por todas modificar la inequitativa Ley de Coordinación Fiscal, el mismo gobernador lo dijo fuerte y claro: “Cada quién paga lo suyo”.

Es una respuesta contundente a lo dicho por Andrés Manuel López Obrador en octubre, cuando vino al estado como virtual presidente,  trabajar al alimón; cada uno tomando los extremos de un solo capote, en sincronía. y este es el mejor modo de colaborar con la transformación del país.