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Libros de ayer y hoy. Telmex. Sindicalismo en encrucijada. Blanqueados se eternizan

Hernández JuárezTomada de video

Ahora Hernández Juárez pretende reelegirse por décima segunda vez, para completar 48 años en 2024

En medio de amenazas de huelga, los telefonistas tienen presente, además, su cambio de liderazgo. Hay nuevas etapas en el sindicalismo que lucha, pero las dirigencias de los antiguos sindicatos se aferran a sus charrismos y a sus blanqueados. La noticia de que Francisco Hernández Juárez, dirigente del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana desde hace 44 años, busca la reelección, es novedad solo en el sentido de que ahora existe una oposición que le puede disputar la dirigencia y ganarla. La corriente roja de Telefonistas construyendo democracia, lanzó al líder opositor Walfred Nieto con el fin de terminar el cacicazgo iniciado en 1976. Los enardecidos que lanzaban mueras a Salustio Salgado Guzmán por haber permanecido 10 años, de 1966 a 1976, en ese sindicato, se morirían ellos de risa en este momento, frente a más de cuatro décadas de Hernández Juárez. Lo curioso del caso es que sindicatos que ahora tienen líderes eternos, ensalzaban en esos tiempos, a menudo, la gran lucha que había dado la dirigencia del mencionado Hernández Juárez, y ponían como ejemplo contrario el caso de Fidel Velázquez. Con el tiempo y el agregado de décadas a este dirigente, las voces fueron bajando de tono. La compleja y aparatosa historia de otros dirigentes, como el del charrismo que ha protagonizado Carlos Romero Deschamps, en Pemex, impedía que con los árboles se viera el bosque. El de Telmex, además, se ha movido en un sector ambiguo que involucra a organismos que sí están luchando por un nuevo proyecto sindical.

Echeverría, Salinas y Fidel Velázquez, en el pasado de Hernández Juárez

La historia del líder telefónico, que según los diretes se peleaban telefonistas para ser sus amantes y tener hijos con él, se hace seria cuando menciona a los personajes que cobijaron sus orígenes, mientras aquellos duraban en el poder. Aunque le faltaba poco para terminar su mandato, Luis Echeverría dio el visto bueno para que Hernández Juárez arribara a la dirigencia, cuando la empresa de teléfonos era paraestatal. Carlos Salinas fue más constante porque tuvo más tiempo y hay anécdotas que pintan de cuerpo entero la cercanía y los apoyos. Respecto al líder casi sempiterno de la CTM, Fidel Velázquez, hubo en Hernández Juárez una admiración permanente por el viejo personaje, si bien le faltaba para equipararse el don de trascendencia que tienen algunas personas, en aquel caso por su inmovilidad ideológica, su lealtad perruna a un sistema y su inmarcesible personalidad conchuda. A Velázquez se debe el empuje del charrismo, el control de la clase trabajadora y el intento del sobajamiento de los ideales del trabajador, a través de la promoción de sindicatos serviles y corruptos. Hernández Juárez, en sus dicotomías, ha tratado de exhibir otro tipo de personaje cercano a la izquierda, incluso se hablaba de que era perredista, pero ha terminado como una especie de remedo de Romero Deschamps, eternizado, nepotista, enriquecido, con la diferencia de que actúa al frente de un sindicato que ha hecho funcionar como un organismo blanco al servicio de una gran empresa privada que lo apoya. Utilizando el concepto federalizado, los sindicatos donde Hernández Juárez se mueve invaden asuntos particulares, como sucedió recientemente cuando abogados de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), de la cual él es presidente colegiado, asistieron a una junta en donde se dirimía la huelga de Notimex y su sindicato, catalogado en medios como un símil de los sindicatos corruptos. La intervención de los enviados de Hernández Juárez fue denunciada.

Los amos de la mafia sindical y la situación actual de los trabajadores

Hace siete años Francisco Cruz Jiménez publicó su libro Los amos de la mafia sindical (Planeta 2013), en el que menciona ocho líderes que documentan en sus personas la historia del caciquismo sindical. Lo hacen a través del charrismo o de los sindicatos blancos y las grandes poblaciones de trabajadores de empresas públicas y privadas y viejas paraestatales, que les sirvieron y les sirven, para crear un poder omnímodo que se refleja en corrupción, sobre todo a través de las cuotas sindicales, complicidad con los gobiernos y patrones y empobrecimiento de sus afiliados. El autor, que publicó parte de su libro en el portal Sin Embargo, en 2013, aborda todos los casos y aunque algunos murieron y otros fueron desbancados, reproducimos todos sus nombres y su entorno. Líderes: Elba Esther Gordillo, de los maestros; Víctor Flores, de los ferrocarrileros; Joaquín Gamboa Patrón, de la CTM; Joel Ayala Almeida, de los burócratas; Napoleón Gómez Urrutia, de los mineros; Francisco Hernández Juárez, de los telefonistas; Víctor Fuentes del Villar, de los electricistas, y Carlos Romero Deschamps, de los petroleros. A cada uno le dedica una sección. Se refiere a Hernández Juárez como un hombre que ha ejercido el poder en varias organizaciones y grupos, hombre rico, temido, abundante en su puestos, como presidente del Congreso del Trabajo, como creador de la Federación de Sindicatos de Bienes y Servicios (Fesebs), presidente colegiado de la UNT; todo, siendo líder del sindicato de telefonistas, cuando ha habido cambios tecnológicos fundamentales y el organismo laboral ha perdido muchas plazas, parte de sus conquistas y la jubilación, que está en riesgo. Ahora, Hernández Juárez pretende reelegirse por décima segunda vez, para completar 48 años en 2024, fecha de la duración de esa dirigencia.

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