27 de septiembre de 2021 | 20:56
Opinión

Mario Garza, su CEE NL, ¿el principio del fin?

¿Es confiable el consejero presidente de la Comisión Estatal de Nuevo León, Mario Alberto Garza Castillo?
Mario Alberto Garza Castillo
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Consejeros ciudadanos han cometido garrafales errores en esta contienda.

En la elección a gobernador en el 2015 le dio la constancia de ganador a Jaime Rodríguez Calderón. No le quedaba de otra, el millón doscientos mil votos que obtuvo el Bronco fueron irrebatibles, contundentes. 

En 2018, después de que el candidato panista a la alcaldía de Monterrey, Felipe de Jesús Cantú, ganó las elecciones, la CEE avaló que se repusieran en diciembre y calificó al candidato priista, Adrián de la Garza, como triunfador.

El fraude electoral se da, principalmente, el día de las elecciones, pero también existe fraude si las reglas del juego son violentadas antes del Día D, sobre todo por la falta de equidad. Para los críticos de Garza Castillo, él y los demás consejeros ciudadanos han cometido garrafales errores en esta contienda.

Autoridades electorales de Nuevo León han sido señaladas de favoritismo, no sólo la CEE, también el Tribunal Estatal Electoral. ¿Es cierto lo anterior? Los hechos hablan por sí mismos. 

En febrero, el candidato de Movimiento Ciudadano Luis Donaldo Colosio Riojas y su familia fueron acosados por la fuerza pública de Monterrey del entonces alcalde con licencia, y candidato a la gubernatura de Nuevo León, el priista Adrián de la Garza. Las autoridades municipales alegaron haber acudido al domicilio de Colosio en la Colonia Brisas de Valle Alto con fuerza pública porque, acatando una orden del Tribunal Electoral del Estado, intentaron entregarle una Constancia de Residencia.

En febrero, también, el Tribunal Electoral del Estado sancionó con amonestación a Luis Donaldo Colosio Riojas, por actos anticipados de campaña. El órgano electoral encontró evidencias suficientes en el video que el aspirante del partido naranja público en sus redes sociales. En otras resoluciones, emitidas por el Tribunal Electoral Estatal, leídas entonces en la prensa, no encontró evidencia de actos anticipados de campaña y coacción del voto para las denuncias de otros contendientes como Francisco Cienfuegos, candidato del PRI por Monterrey.

La CEE publicó un acuerdo el 21 de febrero “por el que se implementan acciones afirmativas en favor de personas de la diversidad sexual durante el proceso electoral 2020-2021, en cumplimiento a la sentencia dictada por el Tribunal Electoral del Estado de Nuevo León, en el juicio para la protección de los derechos político-electorales del ciudadano JDC-033/2021 y acumulados”.

El candidato a la alcaldía de Monterrey por Juntos Haremos Historia, Víctor Fuentes Solís, no ve equidad ni piso parejo en las resoluciones de la CEE y el Tribunal ni para él ni para Colosio Riojas, sino favoritismo para el candidato priista a la alcaldía de Monterrey, Francisco Cienfuegos.

El artículo 105 constitucional es claro: 

“Las leyes electorales federal y locales deberán promulgarse y publicarse por lo menos noventa días antes de que inicie el proceso electoral en que vaya a aplicarse, y durante el mismo no podrá haber modificaciones legales fundamentales”.

El proceso electoral en Nuevo León empezó en octubre de 2020. ¿Hubo en las resoluciones y acuerdos del Tribunal Estatal Electoral y de la Comisión Estatal Electoral “modificaciones legales fundamentales”? ¿Se equivocaron el Tribunal y la CEE?

Elecciones bajo la lupa

Paco Cienfuegos, informalmente, lleva dos años y medio en campaña (aún se encuentra en el segundo lugar de las preferencias); Luis Donaldo no puede empezar su campaña por impedimentos burocráticos de la CEE (para él lo mejor sería que las elecciones fueran mañana); Víctor Fuentes lleva dos semanas perdidas gracias a las resoluciones de las autoridades electorales (el 90 por ciento de los regios desconoce que es candidato de Morena a la alcaldía de Monterrey).

Estas elecciones estarán bajo lupa, habrá que revisar la actuación de las autoridades electorales. Si hay favoritismo y a quiénes favorecen. Y como siempre recuerda el presidente Andrés Manuel López Obrador, las cosas cambiaron: los delitos electorales ya son delitos graves.